Parirás en paz - vuelven los partos naturales
20/05/2009 - 18:07
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En un mundo cada día más artificial y más estropeado, mucha gente busca una vida más "natural". Así que la ecología, poco a poco, está penetrando sectores como la construcción, la agricultura, la nutrición, etc. Y ahora, la crianza de los niños, con un nuevo movimiento recién nacido en España: la crianza natural.

¿De qué se trata? ¿Tal vez de criar a los niños en los bosques, y de vivir como en el neolítico? Pues no. El término "crianza natural" se utiliza en castellano para lo que se llama "attachment parenting" en inglés, y "maternage" en francés.

Como todas las cosas que hacen los seres humanos, el parto ha perdido mucha naturalidad. La crianza natural es una manera de relacionarse con los niños -desde el embarazo - que trata de entender y respetar su naturaleza y sus necesidades.

La crianza natural considera que padres e hijos tienen todos los recursos fisiológicos y psicológicos para una relación feliz y un desarrollo armonioso del pequeño. Así que, reconociendo esas capacidades, podremos criar a niños más equilibrados, listos para contribuir, tal vez, a una sociedad menos violenta, con más respeto hacia la humanidad y el planeta.

 

El precio de la inteligencia

Como la vida de un niño, la crianza natural empieza con el nacimiento. Hoy en día en España, como en todos los países ricos, parece que se ha olvidado que el parto es un proceso natural, para lo cual el cuerpo de la mujer se ha adaptado perfectamente durante millones de años de evolución.

¿Perfectamente? Pues no, y aquí está el problema. Cuando el ser humano empezó a andar de pie, una serie de cambios modificaron su morfología. Sus cadenas se hicieron más estrechas, mientras su cabeza se hacía más importante con el desarrollo del cerebro.

Por eso el niño humano nace en un estado prematuro: solo un 25% de su cerebro está desarrollado al nacer (50% en el caso del chimpancé y aun más para otros mamíferos), para que su cabeza pudiese pasar a través de la pelvis de su madre. Eso en turno favorece la inteligencia, permitiendo al niño aprender cosas nuevas en lugar de seguir un programa puramente instintivo como les ocurre, por ejemplo, a los caballos.

Pero la talla de la cabeza del niño hace el parto más difícil y más doloroso para las mujeres que el de las yeguas. Al haber comido la fruta del conocimiento, parimos con dolor - y con riesgos: en el siglo XVIII, un escalofriante 1 hasta 2% de las mujeres murieron a causa del parto, como en los países menos desarrollados hoy en día.

Eso justifica las intervenciones medicales, cada vez más numerosas, que permitieron bajar la mortandad perinatal de las mujeres al 0,01%, al menos en nuestros países. Parir con dolor tampoco es necesario. El primer ensayo de anestesia durante el parto fue practicado con cloroforma con la reina Victoria en 1853. En los años 1970 se generalizó la anestesia epidural, donde solo la pelvis y las piernas están dormidas, mientras la madre queda consciente - un progreso considerable. En España, un poco más del 50% de los partos por vía vaginal y la mayoría de las cesáreas se hacen así.

Otras técnicas modernas utilizadas  para facilitar el parto son la inyección de oxitocina (una hormona que acelera las contracciones), la episiotomía (el acto de cortar el periné de la mujer durante la expulsión), y el uso de ventosas o fórceps para sacar el bebe, y la cesárea, así llamada porque, según la leyenda, Julio Cesar nació de esta manera.

 

Parto sin dolor y sin paz

Pues si con esas técnicas se baja el riesgo de mortandad y se supera el dolor, ¿dónde está el problema? Primero, una gran parte de esas técnicas son innecesarias: se utilizan en casos donde la mujer hubiese sido perfectamente capaz de parir de manera natural. Y cuando se emplean sin necesidad, resultan en molestias, dolores, estrés y riesgos inútiles para madre e hijo.

En España, la tasa de nacimientos por cesárea alcanza el 40% en la sanidad privada, y el 23% en la pública, mientras la media europea es del 18% y la OMS sitúa la tasa aceptable entre el 10% y el 15%.

Muchas parejas se quejan de la deshumanización del parto hospitalizado, donde las intervenciones técnicas han sustituido a la intimidad y a la atención humana, convirtiendo un momento hermoso en un infierno - como si al prevenir los accidentes, los doctores hubieran olvidado que la mayoría de los partos se desarrollan bien, y con menos intervenciones mejor.

 

Un parto respetado

La alternativa se llama "parto natural", o mejor dicho, "parto respetado". ¿De qué se trata? Primero, de informar a la pareja y de respetar su voluntad, lo que debe resultar en un "plan de parto" escrito, donde la mujer enumera sus voluntades sobre el desarrollo del éste.

En segundo lugar, la parturienta está en una atmósfera tranquila, que reduce su nivel de estrés. Eso depende de muchos detalles: dejar la mujer en su camiseta en vez de ropa de clínica, darle la posibilidad de beber durante el parto, dejarla en una habitación quieta sin luces violentas el máximo de tiempo posible, evitar intervenciones humillantes e inútiles, como la rasadura del pubis o la administración de enemas, etc.

Esas elecciones no son caprichos "New Age". El parto es un proceso natural, regulado de manera inconsciente por un complejo y sutil concierto de hormonas, que necesita relajación completa. La adrenalina debida al estrés bloquea la secreción de oxitocina (la hormona que provoca y regula las contracciones) y también la producción de endorfinas, que reducen el dolor. Hay motivos para esto: en la naturaleza, una hembra en peligro no puede dar a luz, y la menor amenaza bloquea el proceso para permitirla huir o defenderse. Así que con más estrés, el parto se hace más complicado y doloroso, algo que a su vez aumenta la necesidad de intervenciones medícales.

Otro punto muy importante es permitir a la mujer la posibilidad de moverse y andar durante el parto, y de dejarla elegir su posición para dar a luz: no necesariamente tumbada boca arriba, como en la mayoría de los paritorios, si no de pie, sentada, tumbada de lado, o de cuclillas, si le resulta mejor...

Eso tampoco es capricho: como le comentó una matrona "fuera de hacer el pino, parir tumbada boca arriba es la peor posición posible: reduce el diámetro del canal de parto, obliga al bebe a subir por atrás antes de salir, y aumenta el dolor al comprimir la espalda." Sin embargo, desde el punto de vista de una tocóloga "prefiero esa posición porqué es más fácil para mí". Bueno, ¿pero quién va a parir, la tocóloga o la parturienta?

El último paso de un parto respetado es favorecer el contacto físico madre-hijo tras el nacimiento, y de evitar someter al recién nacido a intervenciones inútiles y violentas.

En muchos países se pone al bebé sobre la barriga de la madre nada más nacer, dejando el cordón sin cortar hasta que deje de latir. Luego se limpia el bebé pero sin bañarlo para que no se enfríe, y se le deja de nuevo, todo lo posible con su madre.

Esto es importantísimo: inmediatamente después del parto, el bebé está muy sensible, con todos sus sentidos despiertos. Es el momento de la "impronta", donde se produce el apego madre-hijo.

También es muy importante que el bebé empiece a mamar lo antes posible. La lactancia materna es la mejor alimentación para el bebé, tanto desde el punto de visto fisiológico como afectivo. Dejarle "piel contra piel" con la madre, favorece la subida de leche.

 

Buscando un equilibrio

Eso no significa que debemos olvidar el progreso técnico que ha salvado tantas vidas. Algunos países han logrado un buen equilibrio entre lo mejor de la naturaleza - dejar la mujer en paz cuando todo va bien -, y lo mejor de la técnica - ofrecer asistencia cuando las cosas van mal. En los Países Bajos, unos 35% de los partos se hacen en casa, o en "casas de nacimiento", con la asistencia de comadronas, y con las menos intervenciones posibles. Siempre se puede acudir a un hospital en caso de emergencia.

Es por esto que Holanda goza de una tasa de cesáreas y episiotomías de las más bajas de Europea - y también una mortandad perinatal de las más bajas.

 

Parir de forma natural en España

Bueno, no vamos a ir a Holanda para parir, ¿así que qué podemos hacer si vivimos en España? Desde 2008, el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha una estrategia de "atención al parto natural" en los hospitales, que persigue reducir las cesáreas.

La aplicación depende de los doctores y comadronas. En el mismo hospital algunos pueden ser más intervencionistas y otros estar más a favor del parto natural. Para las mujeres que se lo pueden permitir, se puede elegir un centro privado o un tocólogo a favor de un parto natural, aunque todavía son muy escasos.

La Provincia de Alicante cuenta por lo menos con dos recursos. La maternidad Acuario en Beniarbeig (www.acuario.org) es un centro pionero de los partos respetados en España, donde se puede parir hasta en el agua si una quiere. En Alicante, la clínica Educer de la Doctora Fontanillo ofrece servicios de preparación al parto, partos en domicilio asistido, o partos respetados en la clínica Vistahermosa (www.partonatural.es).

También se puede buscar más información en las páginas web y los foros de la asociación El Parto es Nuestro (www.elpartoesnuestro.es) o de la empresa Crianza Natural (www.crianzanatural.com). ¡Feliz parto a todas y todos!

 

 

Anne Gouyon

Licenciada en Agronomía y Doctorada en Socio-Economía;
autora de libros sobre ecología y economía: "Reparar la Planeta, la Revolución de la Economía Positiva" (JC Lattès, Paris)
y las guías de Turismo sostenible The NaturalGuide.

Contacto: editor@naturalguide.org

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