Llega el mes de junio y los estudiantes tienen que inspirarse, a pesar de los primeros calores del verano, con el fin de estudiar para los últimos exámenes del curso. En Xàbia los alumnos de los centros escolares e institutos lo tienen más difícil, ya que esas fechas coinciden con las Fiestas de San Juan.
La situación es más complicada aún para los quintos, que a menudo han de elegir entre estudiar para el selectivo o participar como principales protagonistas de la Fiesta, ya que éstas coinciden con el examen de acceso a la universidad. Por ejemplo, este año la presentación de las Reinas se celebró el sábado, mientras que el selectivo tuvo lugar el jueves, viernes y lunes adyacentes.
Desafortunadamente, de estas coincidencias tampoco se libran los alumnos de la ESO, que por ejemplo en el IES nº1 han estado de exámenes mientras el Festival Internacional ensaya sus actuaciones a todo volumen. Sin embargo, en el Antoni Llidó han optado por terminar antes las clases, a pesar de que el curso escolar no acaba hasta el 21 de junio. Asimismo, los niños de primaria del Trenc d'Alba, Vicente Tena y Graüll viven sus últimos días lectivos del año rodeados de toros.
En consecuencia, la mayoría de los alumnos de ESO y Bachiller terminan optando por no ir a clase una vez que empiezan las Fiestas de San Juan, y los pocos que quedan -alrededor de un 20%- han de sufrir las burlas de sus compañeros menos responsables. Aunque me imagino que tampoco es fácil que un joven quiera acudir a clase a las 8h cuando la discomóvil ha terminado a las 6h.
A pesar de que la crisis ha hecho que aumente la media de españoles que terminan la Enseñanza Obligatoria Secundaria, la Comunidad Valenciana sigue a la cabeza en absentismo escolar, con una cifra media de 36,9%, según informó a principios de junio el Ministerio de Educación. Y además también es la autonomía líder en la España peninsular -sólo por detrás de Andalucía- en cuanto a la tasa de paro, que este último trimestre ha sido del 24,12%, según la Encuesta de Población Activa del INE.
Pero la Fiesta forma parte de la cultural local javiense, como demuestra el gasto anual de la concejalía que supera el 1,5 millón de euros, mientras que la de Fomento Económico se tiene que conformar con sólo 80.000€. La tentación de pasárselo bien hoy pesa mucho más que la perspectiva de un futuro mejor.
Con esa misma visión, décadas más tarde, ese joven convertido en adulto, cuando se enfrente a una crisis, recurrirá también a la fiesta -que por cierto, sale bastante caro participar en ella, especialmente como quinto- para eliminar su angustia y olvidarse de sus problemas. Habrá preferido no seguir con sus estudios y ponerse a trabajar en cualquier cosa. No se habrá formado, tendrá menos oportunidades, y menos capacidad para adaptarse a los problemas.
Quizá habría que plantearse ya algunos cambios. Quizá se podría montar la Fiesta de San Juan para la quintá que cumple 20 años y no 18. Quizá podrían empezar los actos principales después de que acabe el curso. Quizá se podría tomar ejemplo de las Fiestas de Loreto y centrar las actividades más en torno a la Cultura, el Deporte y las Tradiciones, que alrededor del alcohol, y prohibir que el bar de la comisión venda consumiciones etílicas, por ejemplo, a partir de las 2h.
Por otro lado, se podría restar algo de dinero de Fiestas para premiar económicamente -ya que el dinero es un valor que todos entienden- a los alumnos más aplicados, e incluso se podrían hacer concursos de habilidades académicas que se retransmitan por vídeo, y reconocer públicamente a los ganadores.

























