La prensa popular apareció a finales del XIX. Un siglo más tarde los medios de comunicación de todo el mundo atraviesan una profunda crisis estructural. Tras años de bonanza, el llamado cuarto poder ha caído en desgracia, arrastrado en último lugar por la pérdida de la credibilidad que le ha provocado su asociación con la clase política.
Hemos oído miles de veces que esta crisis que estamos atravesando afecta los valores más profundos de la sociedad en la que vivimos, es decir, la capitalista. A pesar de que todavía muchos no se lo quieren creer, o simplemente no se pueden imaginar un mundo diferente al que les ha tocado vivir, lo cierto es que los días de economía especulativa basada en la ilusión, y que tiene como consecuencia el enriquecimiento desproporcionado y sin esfuerzo, han llegado a su fin.
El dinero es un símbolo para postergar un trueque, algo muy práctico que ha permitido a las sociedades ampliar sus redes comerciales. Pero se acabó dando a la moneda un valor intrínseco. Entonces se inventaron los préstamos, una manera de postergar los pagos. Pero estos también acabaron materializándose en paquetes de valores. Así hasta que el símbolo del símbolo del símbolo se esfumó, como aire que siempre fue. El capitalismo no es malo, pero tiene que estar basado en hechos, bienes y recursos reales.
El ansia avaricioso de ganar dinero por encima de todo no es sostenible, como ha demostrado esta crisis, que se está llevando por delante todos los sistemas que han dejado de basarse en valores reales. Entre ellos, el mercado inmobiliario y de la construcción o la clase política. Pero también la prensa y medios de comunicación en general, que desde hace dos décadas también se han ido alejando de la realidad.
Internet no tiene la culpa de la crisis de la prensa
En los últimos meses han sido las mismas cabeceras las que han copado sus propios titulares con sus ERES, cierres de delegaciones, fusiones e incluso desaparición de medios enteros. ¡La culpa es de internet y la gratuidad de las noticias en este medio!, claman muchos analistas. Pero la realidad es que se trata de la crónica de una muerta anunciada.
Desde finales de los '80, pero sobre todo durante la década de los '90, le economía vivió un crecimiento vertiginoso. Los medios de comunicación, como tantos otros sectores, se apuntaron al carro de la abundancia. Por supuesto hubo de todo, pero muchos medios dejaron de pensar en el lector, que de todas formas estaba demasiado ocupado trabajando mucho para ganar mucho dinero, y empezaron a deberse a quienes más le pagaban, los publicistas, o a quienes mejores favores les propiciaban, en definitiva, los políticos.
El resultado, un aumento del bombardeo publicitario y una reducción en la calidad y la fidelidad de las noticas no hizo más que alejar al lector, que si seguía comprando el periódico era por inercia. Pero además, tampoco hay que olvidar el papel de los medios audiovisuales en el auge de la publicidad, y cuya consecuencia ha sido una saturación publicitaria que se ha contagiado a todos los soportes imaginables.
Cualquier que sabe algo de psicología entiende que la saturación es la mejor manera para conseguir que no te hagan caso. Pero en la lucha para atraer a más público, los medios optaron por la estrategia equivocada, y muchos comenzaron a dejar de lado el buen periodismo por la noticia sensacionalista. Más saturación para el consumidor, que se iba alejado más.
Al mismo tiempo, el cuarto poder se fue fusionando con el primero, hasta unos extremos escandalosos, en que se apelaba a la emotividad del usuario más fácilmente polarizable, y todo por contar con el respaldo financiero de administraciones públicas: "tú me ayudas, yo te ayudo".
Pero saturar emocionalmente es una estrategia que sólo presenta beneficios a corto plazo, y atrae graves problemas a largo término. "Pan para hoy y hambre para mañana". La crisis se veía venir desde hace tiempo, pero las estrategias adoptadas sólo servían para solucionar el problema más inmediato, cuando lo que se debería haber planificado es una reestructuración total del sistema.
Estanterías llenas de figuritas
Entonces, mientras los ciudadanos se centraban en los medios audiovisuales, y tímidamente se asomaban a internet, la prensa en papel comenzaba su lenta agonía. La respuesta, sin embargo, fue llenar las redacciones de becarios, es decir, trabajadores baratos y desechables, y ofrecer juegos de réplicas en miniatura de vasijas para conseguir que el "lector", ahora convertido en coleccionista, fuera "fiel".
A todo esto hay que sumar que mientras, el usuario del soporte de papel se fue envejeciendo, mientras que los más jóvenes se inclinaban por internet. Durante varios años se contempló la red como un añadido, como algo secundario, y como era "experimental", se ofrecía gratis. Pero los nuevos consumidores se acostumbraron a no pagar.
Así pues, no es de extrañar que ahora, al finalizar la primera década del siglo XXI, los lectores del papel ya no crean en el medio escrito, estén saturados de tanta noticia emotiva y tanta publicidad, y tengan las estanterías llenas de figuritas. Mientras, los jóvenes han aprendido a buscar y seleccionar la información que quieren, cómo la quieren y cuándo la quieren, a través de la red. Y además se han acostumbrado a moverse a sus anchas por ella sin pagar.
La crisis de la prensa no es culpa de que las noticias son gratis en internet, sino de que el sector no ha sabido reaccionar ni bien, ni a tiempo, porque siempre estuvo demasiado pendiente de ganar dinero y no del cliente, que no es otro que el lector.
El futuro. En busca de nichos de mercado
Llegados a este punto, todos los medios de prensa nos tenemos que preguntar, ¿cuál será el futuro? ¿Cómo podremos seguir trabajando y ganar dinero al mismo tiempo? Está claro que internet jugará un papel fundamental, pero no creo que será el único canal.
Según el periodista y consultor de medio, Juan Varela, "es el fin de la comunicación de masas y la aparición de un mercado infinito de nichos". Es decir, si antes un periódico acaparaba un buen porcentaje de los lectores por mostrar su tendencia de izquierdas o de derechas, y con eso bastaba, ahora el medio tiene que esforzarse para dirigirse a unos perfiles mucho más específicos de consumidores y adaptar su producto a estos. Por ejemplo, varón de 40 a 50 años, de nivel socioeconómico medio, que vive en tal ciudad, y pasa los fines de semana en su segunda residencia,...
Dependiendo del tamaño del periódico, se puede llegar a unos pocos nichos o a más. Pero sea como fuere, la información ha de emitirse siempre pensando en los gustos específicos del lector, y es más, e idealmente, facilitando su interacción con el medio. Y es que éste tiene que sentir que forma parte de "la familia" del medio, al que entonces le será fiel, y se sentirá encantado de contribuir, incluso económicamente.
Papel o internet. No creo que se trate de una disyuntiva a elegir, sino que más bien se deberán diversificar los diferentes soportes, tanto digitales como físicos. Hay clientes para cada tipo. Idealmente, un mismo medio podrá llegar a sus lectores de varias formas diferentes. Por ejemplo, a través de internet de manera gratuita, los fines de semana con la edición de una revista, e instantáneamente mediante rss, el ebook o por SMS.
Sin embargo, el soporte de papel para los periódicos diarios parece que está condenado a prácticamente desaparecer en su versión de pago. Para empezar, pocos lectores pueden rentabilizar ediciones tan voluminosas, y es que por regla general no hay ni interés ni tiempo para leerse todo el contenido. Al final, no sólo le duele al usuario pagar a diario el periódico, sino que también pesa, y cada vez más, tener que tirar tanto papel.
Opino que el sustituto natural del diario será el ebook, aunque aún falta desarrollar un poco más la tecnología, y conseguir que las operadoras de telefonía creen sencillos sistemas de micropagos (ver artículo "El libro electrónico, un brillante futuro pero aún en pañales").
Pero por supuesto nada de esto servirá si los medios no se esfuerzan en mejorar la calidad de sus contenidos, y en dar al lector lo que quiere: si es información, que sea veraz, si es humor, que sea inteligente, si son artículos de divulgación, que se entiendan, profundicen y amplíen horizontes... En definitiva, calidad, veracidad y entretenimiento.
En la recién terminada edición del Foro Internacional de Contenidos Digitales (FICOD), Cristina Martín, directora de Desarrollo y Operaciones Digitales de EL PAÍS, resume los caminos de futuro de la prensa diciendo que, "ya no se trata de un periódico de papel o uno digital, sino que somos creadores de contenidos en múltiples canales y plataformas. Los modelos de negocio van a ser variados y complejos". Además, "nuestros lectores están sometidos a sobreinformación, cada vez son más selectivos", por lo que es necesario tener cercanía con el usuario para ganar su confianza, "nuestra audiencia comparte, participa y disfruta porque está involucrada con nuestro medio".
Xàbia AL DIA 100% digital
La edición de diciembre de la revista Xàbia AL DIA será la última en papel. La revista continuará editándose mes tras mes, pero sólo en formato digital pdf, que ofrecemos desde el portal www.xabiaaldia.es mediante un visor dinámico que emula las revistas de papel.
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Guiomar Ramírez-Montesinos Krogulska
Editora Xàbia AL DIA
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Referencias:
"El fin de la era de la prensa" http://periodistas21.blogspot.com/ y http://www.escolar.net/wiki/index.php/El_fin_de_la_era_de_la_prensa
"Who killed the newspaper?" http://www.economist.com/opinion/displaystory.cfm?story_id=7830218
"La integración del papel e Internet" http://www.elpais.com/articulo/tecnologia/integracion/papel/Internet/elpeputec/20091119elpeputec_9/Tes

























