Es fácil hacer mala ciencia, y hay mucha por ahí. Son frecuentes las noticias, supuestamente científicas, que leemos en la prensa y que están basadas en mala ciencia (o ninguna ciencia). Llaman la atención porque aseguran descubrimientos espectaculares, generalmente sobre el cáncer, el envejecimiento o el sobrepeso.
La verdadera investigación científica es costosa y lenta. Se toman multitud de pequeños pasos para poco a poco ir incrementando el cúmulo de conocimientos. La investigación es a menudo repetitiva y tediosa, aunque también resulta muy estimulante, intelectualmente hablando, y a veces hasta tremendamente excitante.
Para llevar a cabo buena ciencia, el investigador deberá, en la medida de lo posible, intentar minimizar la subjetividad. Esto es especialmente difícil cuando se trata de realizar estudios sobre seres humanos. Los voluntarios que toman parte en estudios de investigación suelen ser personas que están preocupados por su salud, por lo que ya existe un sesgo antes siquiera de comenzar el experimento. Idealmente debe haber una muestra representativa equilibrada en género, grupo étnico, edad..., pero esto no es siempre posible.
Pruebas "doble ciego" para asegurar la objetividad
Cuando se conduce una prueba sobre un medicamento se deben llevar a cabo procedimientos muy elaborados. Vamos a suponer que la droga "X" está siendo promocionada como un antidepresivo. ¿Cómo se puede probar?
Lo primero es obtener el mayor número de voluntarios posible para participar en la prueba. Cuanta más gente entra a formar parte de la prueba, más fiable serán luego los resultados, ya que así se consigue reducir parte de la variabilidad que se debe al azar.
Lo siguiente es dividir a estos voluntarios de manera aleatoria en dos grupos. Esto supone el empleo de tablas o modelos computacionales que asignan números al azar. No basta con que el investigador lo haga de forma manual.
Luego se da el medicamento a uno de los grupos y un placebo al otro. El placebo es idéntico en su aspecto físico a la medicación que se quiere probar, excepto que no contiene ningún principio activo. Las drogas y los placebos deben de administrarse en un ambiente "doble ciego" (double-blind). Esto es, ni el paciente ni el investigador saben a quién se le da el placebo y a quién el medicamento.
De igual manera, cuando se miden los efectos del tratamiento, nadie sabe quien ha recibido qué. La verdad sobre qué pastilla ha recibido realmente cada participante sólo se revela después de analizar los resultados y a través del empleo de técnicas estadísticas.
Finalmente, la investigación debe ser escrita como un papel científico que describe en detalle la metodología empleada, los resultados obtenidos, los análisis practicados y las conclusiones a las que se han llegado. Se debe incluir suficiente detalle como para que otros investigadores puedan duplicar el experimento y validar o refutar los hallazgos.
El papel es luego enviado a una publicación científica con reputación contrastada para su publicación. El editor de la revista entonces envía copias del papel a algunos científicos independientes que están trabajando en el mismo campo. El trabajo de estos es estudiar cuidadosamente el papel para ver si la evidencia científica es buena, hacer críticas y recomendar si el trabajo merece ser publicado o no. A este proceso se le conoce como "revisión por colegas" (peer review), ya que la investigación es evaluada por científicos que son colegas, es decir, contemporáneos que trabajan en el mismo campo de investigación.
Si las revisiones son favorables, el papel de la investigación se publica. Si no, el editor puede devolverlo a los autores con los comentarios de los revisadores (anónimos) para su revisión, o puede que incluso se rechace directamente el papel.
Toda investigación científica debe ser sometida a la revisión por colegas, ya que estimula a los investigadores para que alcancen estándares elevados y previene que se disipen rumores, afirmaciones disparatadas y puntos de vista personales. Se puede decir que, las investigaciones que no han pasado por este proceso carecen del "sello de calidad", y puede que no se trate más que de pura charlatanería.
Un consejo. La próxima vez que leas algo que asegura que una planta, una bebida o un alimento en particular tiene maravillosos beneficios para la salud, mira a ver si el autor menciona quién ha hecho la investigación y dónde se ha publicado.
Revisores con prejuicios
Aunque esto no quiere decir que una revisión de colegas no tenga fallos. Ha habido casos en los que los papeles han sido rechazados simplemente porque el revisor no estaba de acuerdo con los hallazgos. Al no querer creer que otro investigador haya podido contradecir su propia teoría, el revisor rechaza el papel. Sin embargo, un buen editor debe reconocer estos incidentes.
Aprovechando las ventajas de las nuevas tecnologías, algunos papeles son ahora publicados directamente en internet, y las investigaciones son evaluadas a través de varios tipos de "revisión abierta por colegas" (Open Peer Review), que permiten obtener opiniones de una amplia gama de expertos.
Este sistema de revisión intenta asegurar la calidad más alta de investigación científica. Sin embargo, los grandes negocios tienen dinero, y el dinero tiene el poder de corromper. Ben Goldacre en su libro "Mala ciencia" destaca cómo las compañías farmacéuticas, por ejemplo, han conseguido sesgar las investigaciones a su favor.
En el 2008 un grupo de académicos examinaron todas las pruebas de un cierto grupo de antidepresivos llamados SSRI (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina, en sus siglas en inglés), como el Prozac, que había sido registrado en la Agencia Federal de Drogas de los Estados Unidos.
Encontraron que 23 de las 74 pruebas (un 31%) nunca habían sido publicadas en la literatura médica. Casi todas las pruebas con resultados positivos encontraron su camino hacia las publicaciones médicas. Sin embargo, casi todas las pruebas con resultados negativos o cuestionables no fueron publicadas, o lo fueron de una manera que se podía interpretar un resultado favorable a la droga.
No está clara la forma exacta en que las pruebas negativas fueron ocultadas. Las compañías farmacéuticas pueden haberlas eliminado, los autores puede que no las hayan enviado, o las revistas pueden haber decidido no publicarlas.
Este sesgo selectivo sin duda contribuyó a mejorar el perfil de los SSRIs y su empleo por los médicos. El peligro radica en que estas publicaciones selectivas pueden haber llevado a los facultativos a tomar decisiones inadecuadas a la hora de prescribir la medicación para sus pacientes.
El sensacionalismo mediático y la mala ciencia
A través del sensacionalismo mediático se puede conseguir que la mala ciencia parezca buena, y que la buena parezca mala. Los únicos que pueden asegurar que el público recibe la información adecuada son los propios científicos. Y estos poco a poco se están haciendo escuchar a través de foros en la web como el podcast de "Science in the City" del New York Academy of Sciencies, ediciones científicas online y blogs científicos que publican notas de prensa de institutos de investigación.
Los investigadores científicos deben hacer mucho más para mantener al público informado directamente y adecuadamente. Deben mantener estándares altos de investigación, y deben de ser cautos al tratar con la prensa, quienes son expertos en tergiversar las palabras.
El conocimiento es un bien público y debe ser ampliamente difundido. Nunca debe ser ocultado o comprometido en aras de la publicidad, de la autopromoción o del dinero.
Chris Betterton Jones
Doctora en filosofía, profesora retirada de zoología y parasitología
Bibliografía:
1. Bad Science Ben Goldacre, 2008. ISBN 978-0-00728487-0 Harper Collins 370pp
2. The Depressing News about Anti-depressants Sharon Begley, Newsweek Jan 29 2010 on http://www.newsweek.com/id/232781/page/1
3. Selective Publication of Antidepressant Trials and Its Influence on Apparent Efficacy
Erick H. Turner, M.D., Annette M. Matthews, M.D., Eftihia Linardatos, B.S., Robert A. Tell, L.C.S.W., and Robert Rosenthal, Ph.D. The New England Journal of Medicine Volume 358:252-260 January 17, 2008 on http://content.nejm.org/cgi/content/full/358/3/252
4. Science for the Public - the New York Academy of Sciences http://www.nyas.org/WhatWeDo/SciencetheCity.aspx
5. Science Blog http://www.scienceblog.com
















