En 2010 se cumple 350 años desde el nacimiento de la Royal Society de Londres. Desde sus inicios ha sido pionera en la investigación experimental, la publicación científica, la revisión crítica de investigaciones y el asesoramiento a la industria.
Sus miembros, denominados "Fellows", son vitalicios y reciben su nombramiento de la mano de otros socios. Algunas de las mentes más brillantes que han pertenecido a la Royal Society son Isaac Newton, Michael Faraday, Charles Darwin, Albert Einstein, Richard Feynman, Dorothy Hodgkin, Stephen Hawking y Tim Berners-Lee. La institución londinense ha sentado las bases de la ciencia moderna.
En noviembre de 1660 12 hombres se reunieron en el Gresham College en Londres para escuchar a un joven llamado Cristopher Wren hablar sobre astronomía. Decidieron que sería una buena idea formar una sociedad, una asociación que se encargue de apoyar y promocionar la recopilación de conocimiento útil. En 1662 se creó la "Royal Society of London for Improving Natural Knowledge", gracias a la carta concedida por el Rey Carlos II de Inglaterra.
La Society siempre ha intentado ser independiente de gobiernos y políticos, y su búsqueda del conocimiento se hizo tan valiosa a nivel internacional que las actividades que patrocinaba estaban protegidas de los actos bélicos por parte de todos los bandos. Así pues, los barcos de guerra americanos no se metieron con la expedición de James Cooke en 1776. El químico inglés Humphry Davy tenía permiso para viajar libremente por Europa, con motivo de su trabajo científico, durante las guerras napoleónicas. Más recientemente, la Society se negó a echar a miembros que era ciudadanos de países enemigos durante las dos Guerras Mundiales.
Polifacéticos y brillantes
Desde el principio, la Royal Society se centró en la investigación experimental. El socio fundador Robert Boyle se sintió fascinado por la sustancia invisible que nos rodea: el aire. En aras de su investigación, Boyle ingenió diferentes tipos de bombas de aire. Numerosas criaturas, desde pájaros hasta ostras, fueron colocadas en pequeños recipientes de cristal, de los cuales luego se extraía el aire, mientras que el observador registraba lo que sucedía (por regla general, los animales morían).
Las notas de Boyle están llenas de experimentos. Él constató resultados tanto positivos como negativos, y se negaba a especular con teorías que pudiesen encajar con sus experimentos. Su legado más conocido es la definición de la ley física que declara que el volumen de un gas es inversamente proporcional a su presión.
A esta regla se la conoce como la Ley de Boyle, y tuvo como consecuencia la creación del motor a vapor. Boyle comenzó su vida como teólogo y alquimista, y terminó convirtiéndose en físico y en el fundador de la química.
Muchos de los primeros miembros de la Society fueron polifacéticos en sus intereses. Cristopher Wren, el astrónomo que dio la conferencia inaugural de la Society, también fue matemático, físico y arquitecto. Fue el responsable del diseño de la Catedral de Saint Paul de Londres, pero también se interesó por la circulación sanguínea. Extrajo quirúrgicamente la vesícula biliar de un perro para ver si el animal podía sobrevivir (y así fue).
345 años publicando
El grupo quería hacer públicas sus observaciones, así que en 1665 publicaron la primera edición científica del mundo: "Philosophical Transactions", que se ha imprimido sin interrupción hasta la fecha.
El primer número incluía artículos sobre temas tan variados como la mejora de lentes, el planeta Júpiter, experimentos sobre el frío, el mineral de plomo en Alemania, la pesca de ballenas, los gusanos de seda, cómo romper piedras, un becerro deformado, gusanos y eclipses. A diferencia de otros escritos científicos del momento, esta revista se publicó en inglés, en vez de en latín, para hacerla más accesible a los lectores.
Hoy en día, la Royal Society publica siete revistas diferentes que cubren un amplio espectro de las ciencias de la vida, la física, y de las ciencias interdisciplinares. En internet están todos los archivos de estas publicaciones, desde la primera editada en 1665.
Cualquiera podía publicar en "Transactions", aunque no fueran socios. El colaborador no tenía que ser ni rico ni famoso, ni siquiera tenía que escribir en inglés. Lo único que importaba era la calidad de la ciencia.
Algunas veces los papeles de investigación venían de fuentes poco usuales. Así, un artesano e hijo de un cestero holandés, Antonie van Leewenhoek, envió a la Royal Society sus dibujos de pequeñas criaturas que había observado a través de un rudimentario microscopio que él mismo había construido. La Society, en un principio, era escéptica sobre las observaciones, por lo que envió un equipo a Holanda para investigarlas. Éste sería un de los primeros ejemplos de revisión científica.
A Leeuwenhoek le nombraron "Fellow" de la Royal Society en 1680. Como no sabía inglés, latín, ni holandés educado, enviaba sus papeles en el idioma coloquial, pero esto nunca fue un impedimento para su publicación. A lo largo de un período de 50 años, comenzando desde cuando tenía algo más de 40, Leeuwenhoek publicó más de 200 papeles describiendo objetos microscópicos. Fue el primero en ver, dibujar y describir las bacterias.
Al final de su vida explicó por qué había sido tan diligente en su trabajo:
"... mi trabajo, que he realizado durante tanto tiempo, no lo he perseguido por el reconocimiento del que ahora disfruto, sino por mi ansia de conocimiento, que existe en mí más que en otros hombres. Así pues, cada vez que encontré algo destacable, he creído que era mi obligación registrar mi descubrimiento para que así pudieran informarse todas las personas ingeniosas".
Colaborando con la industria
La reputación de la Society creció y se convirtió en fuente de asesoramiento científico para la industria y el Gobierno. En 1815 un comité encargado de la seguridad minera en Inglaterra se acercó a Humphry Davy, químico y "Fellow" de la Society, a pedirle ayuda para la prevención de las letales explosiones subterráneas provocadas por las llamas de las lámparas de los mineros.
Davy visitó las minas y estudió la situación durante más de tres semanas. Luego se encerró en su laboratorio durante casi tres meses ininterrumpidos, desarrollando experimentos y escribiendo informes a la Royal Society. Analizó las propiedades del metano -el gas que provocaba las explosiones-, y en especial observó su combustión en la presencia de aire. Descubrió que el metano, o bien explosionaba, o bajo condiciones diferentes, quemaba con una llama azul poco caliente.
En base a lo que aprendió, diseñó una serie de lámparas de seguridad. El diseño final era tan elegante como simple: un tubo de una malla metálica rodeaba la llama desnuda de la lámpara, conduciendo el exceso de calor fuera, manteniendo la llama a baja temperatura y segura. En poco tiempo, el uso de la lámpara de Davy se popularizó y se usó en toda Gran Bretaña y Europa.
Pero además de la lámpara de seguridad, los "Fellows" y miembros extranjeros de la Royal Society -entre los que está el científico español especializado en las bases genéticas del desarrollo, Antonio García-Bellido y García de Diego- nos han dado el cálculo, la gravedad, la evolución, el electrón, la doble hélice, internet, la penicilina, antisépticos, el motor de reacción, el radar y una parte muy importante del mundo moderno (incluyendo los filtros anti Spam y la bomba atómica). A pesar de que la Society es antigua y prestigiosa, no mira hacia atrás. Su misión en el siglo XXI es "expandir el conocimiento y aumentar el papel de la ciencia y la ingeniería en la creación de un mundo mejor".
Sus 1503 miembros tienen por objetivo lograr esto a través de encuentros públicos, conferencias y exposiciones; aportando conocimiento experto científico para la filmación de documentales y en programas de radio; subvencionando programas de investigación y aportando becas para estudiantes; creando una política científica internacional para el Reino Unido; introduciendo iniciativas para fomentar la transferencia de la ciencia a los negocios; y aumentando el acceso internacional a la ciencia más rigurosa.
Creo que los doce miembros fundadores estarían orgullosos de la actual Royal Society.
Chris Betterton Jones
Doctora en filosofía, profesora retirada de zoología y parasitología
Bibliografía:
http://en.wikipedia.org/wiki/Royal_Society
http://www.ucmp.berkeley.edu/history/leeuwenhoek.html
Seeing Further: The Story of Science and the Royal Society: 350 Years of the Royal Society and Scientific Endeavour - Editor Bill Bryson - Harper press 2010
The Age of Wonder: How the Romantic Generation Discovered the Beauty and Terror of Science. Richard Holmes - Harper Press 2009













