El Viaje de la Estrella
23/12/2007 - 0:53
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La Estrella, resplandeciente, mientras sobrevolaba el mar, iba dejando largas estelas de plata…, y cuando llegó al Cabo, se quedó quieta un momento, parada un rato en el cielo, pensando, mirando.
Un poco más allá descubrió una montaña con la cumbre redonda y se acercó. A los pies de la montaña habían pequeñas luces, parecían moverse cuando el viento movía las ramas de los árboles y a veces las tapaban.

La Estrella decidió bajar un poquito para fisgar entre aquellas casas que le recordaban a Belén (de donde ella venía) tan bajitas, tan silenciosas. No debía entretenerse mucho, pensó, mientras bajaba, pues ya se estaba retrasando, pero ¡solo sería un ratito! Y después continuaría con su viaje. ¡Olía tan bien al llegar al suelo! Se mezclaban los aromas de los naranjos, limoneros, almendros, olivos junto con el romero, los jazmines…

A su paso las ramas de las palmeras se agitaban y así bajando, tropezó un poquito con un tejado, dejando caer algunas chispitas de luz, lo que dejó todo iluminado.

¿Quién vivirá aquí? se preguntó. Después se levantó despacio, procurando no hacer ruido y dio una vueltecita a la casa y la encontró bien cerrada. Por más que miró, no encontró puerta ni ventana abierta. Por fin vio una chimenea y bajó por ella. ¡Que suerte que llevaba su propia luz! Porque dentro todo estaba oscuro y en silencio.

Cada vez sentía más curiosidad…, siguió buscando… Al fin encontró dos bultos sobre el sofá, uno mas pequeño y otro más grande, cubiertos por una mantita rosa, eran de una niña y su mamá dormidas. ¡Qué tranquilidad!, ¡qué amor!, pensó la Estrella. Muy cerquita entre las dos vio otros dos bultitos, esta vez bastante más pequeños que respiraban muy despacito. ¡Sí, son un cachorrito y un gatito! Que se habían quedado dormidos acurrucaditos a su lado. A la Estrella le gustó tanto que sin darse cuenta se quedó dormida en un hueco que encontró entre ellos, descansando un poquito de su largo viaje.

Pasó un rato y se despertó sobresaltada ¡Si ya casi va a salir el sol! Y se fue en silencio para no despertarles. Entonces vio que habían estado la niña y su mamá colocando las figuritas del Belén, que ellas mismas habían hecho, y un árbol de Navidad que centelleaba, y un montón de regalitos para sus amigos, hasta que se quedaron dormidas.

Y eso le recordó,
¡¡ Que muy pronto sería Navidad!!
¡¡ Y tenía que llegar a Belén para iluminar el camino a los Reyes Magos!!

por Laura Born
11 años

 

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