Cientos de vecinos y veraneantes "de toda la vida" disfrutaron de la segunda edición de la Fiesta del Portitxol, y participaron de los eventos tradicionales de esta fiesta que se ha hecho muy popular, a pesar de su juventud.
La cena de hermandad que se celebró el sábado por la noche en la explanada frente al mirador congregó a más de 600 personas que abarrotaron todas las mesas habilitadas por los festeros y que después disfrutaron del baile con la orquesta Colors, así como de un muy buen ambiente, acompañados por la espectacular luna llena.
El programa empezó horas antes con el pasacalle que recorrió las principales calles de esta partida que enmarca la cala de La Barraca y en el que participaron el concejal de Fiestas, Juan Ortolá y el alcalde, José Chulvi, quienes impusieron las medallas a los nuevos mayorales.
Después tomó el protagonismo el grup de Danses Portitxol, que lideró una dansà popular tradicional. El domingo, la sardinada que se ofreció para almorzar y los juegos y cucañas también reunieron a numerosos asistentes.
Antiguamente se celebraban fiestas populares con motivo de las cosechas y para dar alivio a la dura labor del campo. El auge del turismo y del urbanismo relegaron muchos de estos encuentros al olvido. La Fiesta del Portitxol se recuperó el año pasado para mantener vivas unas tradiciones que sirven para unir a vecinos y reforzar lazos de amistad.

























