Hasta hace poco hablar del medio ambiente evocaba la imagen de unos cuantos jóvenes altruistas con ideas volátiles. Pero ahora que lo que se ha ido con el viento es el dinero, el ecologismo está pasando a ser más que una moda contra el ladrillo, una alternativa de futuro real y posible. Esta nueva realidad se pudo constatar en la I JORNADA ACORDS PER LA TERRA, dentro del programa Terres Vives, organizada por la Concejalía de Medio Ambiente y Agricultura del Ayuntamiento de Dénia con la colaboración de la asociación Avinença, donde se desbordó la previsión de asistencia.
Este proyecto, que señala la importancia del territorio y su conservación, pretende potenciar el papel de la agricultura como una actividad socioeconómica, incidiendo en la importancia de la custodia del territorio. En el encuentro, celebrado en el Posit de Dénia, colaboraron y participaron Slow Food Marina Alta, Creama, la Fundación Baleària, el Parque Natural del Montgó, la Fundación Enrique Montoliu y las obras sociales de la CAM y La Caixa.
Josep Vicent Mascarell, director de proyectos de la Fundación Baleària, afirmó que existe un cambio de tendencia en la sociedad y una búsqueda de modos más naturales y más sostenibles de vivir, y destacó el ejemplo de la I Jornada Acords per la Terra, donde se dieron cita más de 120 personas interesadas en la agricultura ecológica. Mascarell explicó que la fundación que dirige cuenta, desde el 2007, con un convenio de colaboración con Avinença (Associació Valenciana de Custòdia del Territori i Gestió Responsable del Territori) destinada a impulsar la "custodia del territorio" como parte de la estrategia de conservación de los recursos y de los valores naturales, culturales y paisajísticos del territorio valenciano.
El objetivo de la custodia del territorio es conseguir reunir tanto a propietarios de terrenos agrícolas como labradores y asociaciones que puedan llegar a un acuerdo voluntario para avanzar hacia una mejor conservación del paisaje y una agricultura más viva y sostenible en la comarca.
Sergi Marí, del Grupo Balear de Ornitología y Defensa de la Naturaleza (GOB), contó la experiencia del proyecto "Conservar per a conservar" de Menorca. El colectivo ha conseguido formalizar 20 acuerdos con propietarios de fincas para desarrollar actividades agrarias mediante prácticas sostenibles. Además, se encarga de organizar jornadas de trabajo agrario, de comercializar los productos a través de agrotiendas, y de realizar actividades de formación de voluntarios, así como de educación ambiental para colegios. El GOB también participar en el fomento del turismo medioambiental en colaboración con los hoteles.
Con este proyecto salen todos ganando. El agricultor tiene más beneficio económico con menos trabajo debido a que ya no practica una agricultura extensiva, sino que produce menor cantidad pero con mayor calidad. Además no tiene que preocuparse por la comercialización.
Los consumidores ganan en salud, ya que no se emplean pesticidas, reduciendo la ingestión de elementos cancerígenos, y además disfrutan más del sabor de los alimentos. Además, tampoco se contaminan los acuíferos. El Medio Ambiente también gana, porque se conserva el territorio y la biodiversidad.
El turismo se beneficia por la oferta de más actividades al aire libre y la conservación del paisaje en un estado natural. Y los restauradores cuentan con un reclamo importante gracias al alimento de gran calidad, que además se diferencia de otras zonas debido a las variedades locales.
La jornada fue clausurada por la asociación Slow Food Marina Alta. Vicent Martín explicó algunos de los objetivos de este movimiento nacido en Italia y que cada día cuenta con más adeptos. La agrupación intenta poner en contacto agricultores locales con consumidores, y organiza comidas elaboradas con productos naturales y autóctonos. La filosofía del Slow Food enfatiza la importancia de consumir productos locales, preparados según recetas tradicionales y disfrutados pausadamente y en buena compañía.


















