Un campo de tiro en un Parque Natural
30/09/2006 - 18:25
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Durante el pasado verano se reavivó la polémica sobre el Campo de Tiro de San Jerónimo debido a que se encuentra muy cerca de las primeras viviendas de la Plana. Esta vez ha sido un veraneante que alquiló una casa en una zona tranquila, y se encontró con ruidos de disparos de hasta 75 decibelios, cuando la ley marca un tope de 35, y balines que caían sobre su terraza –como pudo comprobar la Policía Local. Indignado, el turista denunció la actividad del campo de tiro, y al menos consiguió que los tiradores cumplieran el horario de no disparar tras el crepúsculo de la tarde. Sin embargo, siguió preocupado por si su hijo de dos años se metía a la boca un balín, y por la posibilidad de que un proyectil impacte sobre algún miembro de su familia.

Ello le llevó a interceptar la visita del director general de la Conselleria de Territorio y Vivienda, Pedro Grimalt, y regalarle una bolsa llena de balines en señal de protesta. Grimalt le contestó que era consciente del problema, pero que cuando se termine de redactar el PRUG (Plan Rector de Uso y Gestión), “se tomará una determinación que resolverá el problema”.

Es posible que el problema esté un poco más cerca de resolverse cuando se termine y apruebe el plan de usos, y es que a pesar de que el Montgó fue declarado Parque Natural en 1987, en el 2002 por fin se aprobó el PORN (Plan de Ordenación de Recursos Naturales), y en cuanto el PRUG, pues están en ello. Por el momento, los campos de tiro de Xàbia y Dénia tienen permiso de quedarse, porque ya existían antes de la protección del espacio natural, y tienen el compromiso de buscar una nueva ubicación fuera del parque, como figura en el artículo 84 del mencionado PORN. Curiosamente, hace un par de lustros, la asociación de cazadores de Xàbia, que es la dueña del campo de tiro, vio cómo se les concedía la renovación de la concesión para los siguientes 99 años.

Con la cada vez mayor concienciación social sobre la importancia de la naturaleza, y la creciente sensibilidad hacia todo lo vivo, las costumbres atávicas que implican cualquier tipo de agresividad, ya sea hacia otro ser humano, un animal o incluso una planta, son cada vez peor vistas. Cabría suponer entonces que el cazador es una especie condenada a la extinción.

Hasta que eso suceda, lo más lógico sería que los dos campos de tiro converjan en uno sólo, y que ese sea el de Dénia, ya que está más alejado del núcleo poblacional. Esta solución, sin embargo, se presenta difícil, al tenor de las relaciones entre ambos municipios.

Mientras tanto, los indignados vecinos ponen todo su empeño en defender sus derechos y los del Parque Natural. Según legislación vigente, el campo de tiro ha de estar situado a no menos de 200m de cualquier zona habitada, pero el linde del de Xàbia se haya a 50m de la zona poblada, a 150m de la vivienda, según la medición de los técnicos del Ayuntamiento. Además, la zona no está ni señalizada ni acotada debidamente. Por otro lado, el PORN prohíbe la práctica del deporte de la caza en superficies colindantes con las áreas pobladas del Parque.

El PORN también prohíbe degradar el medioambiente, contaminar (los balines son de plomo), o soltar especies de fauna que no sean autóctonas (y sin disponer del permiso pertinente), especialmente en aquellas zonas de uso moderado o restringido. El campo de tiro está rodeado por zona de uso moderado, que es donde caen los balines y algunos de los pichones abatidos, e incluso su área de estacionamiento está dentro de este tipo de zona. Si bien el campo de tiro tiene permiso de estar donde está y de desarrollar sus actividades, sus efectos secundarios sobre la zona colindante son incompatibles con el Parque Natural. Extraña la incongruencia de haber permitido un campo de tiro, pero al mismo tiempo, limitar su espacio a un recinto de 150m de diámetro.

Con todo, parece ser que la mejor baza de lo vecinos para defender su descanso será el ruido. La legislación estatal y autonómica, así como sentada jurisprudencia, defienden el derecho al silencio, al entenderse que el ruido es la causa de muchos problemas psicológicos, físicos y hasta económicos. De todas las anteriores quejas, la que más visos tiene de prosperar es la referente al ruido, gracias a la Ley del Ruido del 2003, que protege a los individuos del exceso de decibelios, al entender que son causa de numerosos problemas de salud, que afectan al rendimiento laboral y estudiantil, así como a las relaciones sociales, induciendo a una menor productividad, lo cual a largo plazo supone un retraso económico y social para el país.

 

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