Una revista como XAD vive de lo que le cuentan sus lectores. Hoy dedico este rincón de opinión a uno de ellos, que nos informa sobre una pareja de búhos reales que están situados en una de las plumas que trabajan en la construcción de una urbanización del Arenal.
Esta urbanización está en el PAI Arenal 3 y 3A, y el primer residencial ya está construido, y los pisos a la venta por la empresa que cede esculturas de Andreu Alfaro. Mientras, la otra promotora sigue en construcción..., gaviotas mediante, y es que estos pájaros carroñeros acostumbran a reposar sobre en grupo sobre las grúas.
Como recordaréis, esta urbanización fue aprobada con los votos del cierto partido, y los de sus dependientes, con declaraciones tan notables del concejal de Urbanismo como, "¿allí qué hay ahora?, una charca y cuatro caravanas....", y otras del estilo de, "las palmeras arrancadas serán devueltas", en referencia a unos ejemplares centenarios que había en la zona.
Según cuenta el mencionado lector anónimo, los búhos, que son mecánicos, incluso emiten sonidos para que las gaviotas no contribuyan a que el cemento de la base de las diferentes plantas que debe tener la construcción sea más armado.
Y hablando de búhos y gaviotas, me voy a permitir mencionar la situación del partido político que tiene, precisamente, una gaviota como icono.
Pero bueno, tengo todavía el 'salsabor', por no decir malsabor, del automatismo de los concejales populares en el último pleno. A falta de la presencia del líder que estaba de viaje, el partido pierde el norte y no hay gaviota o búho que los guíe. Se limitaron a asistir al pleno, levantar la mano cuando tocaba, y a responder como aquel que sabe las preguntas del examen antes de hacerlo a una intervención de Nueva Jávea respecto a la adhesión a la Xarxa esa, a la que me referí en otro artículo.
Es muy triste, pero es así... Los concejales del PP están más preocupados por el futuro interno del partido, y por colocarse bien en las listas, que por el pueblo. También con su automatismo contribuyen al desgaste del alcalde y su partido, cual búho espera con paciencia el despiste de su presa. Un desgaste que no les afecta ya que resurgirán de las cenizas un año antes de elecciones.
Mientras, por su espalda aparecen jóvenes con aires renovadores y candidatos que dicen tener el beneplácito de Génova (sede nacional del PP), y rumores sobre el futuro del líder actual, alentados seguramente por la dirección provincial, con la que tras el congreso en Alicante, se vio que no comulgaba.
Al mismo tiempo, y sin que se conozca públicamente, no sabemos si los concejales populares de Xàbia se han movido para que Mateo Castellá se digne a dar una fecha concreta para que la Generalitat inicie la piscina, o que venga Ismael Ferrer a presentar el proyecto de desdoblamiento de la carretera de Gata, vital para el futuro del futuro polígono industrial.
Porque Xàbia, señores del PP, no quiere que venga el señor Carlos Eleno (D.G de Puertos) a presentar una obra que nadie quiere. Y sí, nos venderán que con el Plan Confianza hará muchas obras, pero del dinero no se sabe nada. Por no saberlo, no sabe ni la propia Generalitat de dónde sacará los 1.020 millones de euros anunciados.





















