Tengo grabada en la mente la frase del alcalde del lunes 'pensaba que estaba en Albacete, pero esto es Xábia' que dijo ayer a microfono abierto, y que después repitió mientras tenía la palabra. Yo creo que fue una expresión fruto del calentamiento por las altas temperaturas. El lunes en la capital de las navajas el mercurio no bajó de 38 grados, aquí la maxima fue de 32 grados.
La temperatura no obstante subió, y ese aparato de aire acondicionado, si no da mucho frio, da mucho calor. Requiere de una buena regulación, pero subió más con la ruptura de la disciplina de voto en el seno del equipo de gobierno. El PP decidió desmarcarse de la protección del Saladar y sobretodo del blindaje del puerto, a través de la inclusión de la calle Cristo del Mar en la red primaria de viales.
El Bloc se quedó solo en la enmienda de su propio Documento Consultivo. El que habían pactado en el seno de la Comisión Especial, que se supone recogía todas las propuestas presentadas por todos los colectivos. Fue una actuación mediática, para llenar todos los titulares de prensa y erigirse como el defensor del territorio -recordando la campaña de 2007 y el discurso de investidura de Monfort tras la moción de censura.
Sin embargo, Antón le puso el cascabel al gato, y reprochó a Monfort que días atrás aprobara con urgencia y alevosía -diría yo- el PAI de las 232 casas que circula en paralelo a la carretera del Pla, frente a la ferretería. Una situación contradictoria que Monfort sabrá responder y acoplar a su discurso.
Solo le falta decir que practica en Xàbia el urbanismo Sandía -verde por fuera, rojo por dentro y centrista por la diagonal-, como dijo un día González Pons.
Sandia o Melón, peras o manzanas, tanto Monfort como Moragues saben que el pacto antinatura que mantienen no hay forma de sostenerlo, cada uno en su parcela hace lo que puede e intenta no molestar al otro. ¿Qué pensará la concejala de Sanidad del festival de macrodeejays del proximo sábado?.



















