Eso estaba pensando el alcalde en el pleno del jueves pasado. Se lo preparó bien, tiempo tuvo, y consultó todo lo posible con el catedrático Martín Queralt. Ardía en deseos de que la oposición le preguntara y así fue. Aliviado, soltó la parrafada del catastrazo, se enervó con Paco Catalá y se quitó la careta electoral que llevaba puesta desde hace meses cuando dijo aquello de "aquí mando yo".
El cebo estaba listo, después de las últimas noticias en prensa, y cuando la oposición planteó la cuestión sobre el catastrazo, allá fue el alcalde, que rompió el silencio al que nos tenía acostumbrada su política comunicativa.
Toda la sucesión de fechas, recursos, reposiciones, comunicaciones, autos y demás desde que el catastro fue recurrido solamente las conocía el señor alcalde porque para eso manda él aquí. No ha tenido interés en que la oposición, y mucho menos los ciudadanos, supieran en qué punto se encontraba el tema, porque ni ha reunido a los portavoces para ponerles al día, ni ofrecido información en las Comisiones de Hacienda.
Como él es el que manda, él manda quién debe saber lo que pasa en Xàbia, y solamente porque sigue siendo él, el que manda, llama a los portavoces para justificar las decisiones que ya ha tomado: es el caso de los parkings.
Se descarga diciendo que la Corporación conoce el expediente, que está en secretaría y a él tienen acceso todos los concejales, e incluso asegura que el sr Queralt está a disposición de cualquier concejal. Todo esto es cierto pero como él es el que manda, él debería haberlo puesto en conocimiento de los partidos, no ahora, sino hacerlo en el momento en que se iban produciendo avances.
Ahora la medallita se la ha puesto él. La medalla del defensor de los vecinos que enarboló hoy hace cinco años y por eso utiliza el gabinete de prensa de todos los xabieros a su mayor honra y gloria, sin ni siquiera recoger las posturas de los partidos de la oposición, ni mucho menos de su socio de gobierno, el mismo que pidió esa revisión catastral. ¿Para qué mencionar el rollo que soltó después de que NJ presentar su moción?, ¿¡para qué!?, si él ya lo llevaba preparado e iba a soltarlo aunque no se lo pidiera nadie. Porque para eso "¡aquí mando yo!".





















