Aún recuerdo como si fuera ayer la rueda de prensa en la que Moragues, Enrique Bas y la asociación de comerciantes presentaron en la Oficina Técnica los grandes proyecto de Xàbia que "nos llevarían al siglo XXI". Nada más y nada menos que 34 millones de euros para dirigirnos a ese objetivo y convertirnos en referencia.
Grandes paneles explicaban ese día cómo quedaría el Portal del Clot, "con chiringuitos que gestione la gente de Xàbia" (en plena polémica entonces por los tres que gestionaba el hijo de una concejala), el edificio municipal, el parking de la plaza de la Constitución y el olvidado (indemnización mediante) parking en Jaume I, y al mismo tiempo la reforma de los viales del Casc Antic.
Todo eran caras bonitas, alegres y dispuestas a enfrentarse a unas obras que "serían duras pero, ¡y lo bonito que estará después!", pero pasaron los años y todos padecimos unas obras mal llevadas desde el principio y con múltiples inconvenientes que todos ya sabéis.
Los compromisos eran claros, y el pliego de condiciones obligaba al Ayuntamiento a destinar en los presupuestos de 2007 y 2008 un total de 17 millones de euros. Sin embargo, a la larga, esa cantidad ha subido hasta 24 millones, conseguidos casi en su totalidad con cargo a préstamos bancarios.
El pliego de condiciones se hizo a medida de una constructora, nunca lo reconocerán públicamente. El edificio municipal era la recompensa a la construcción de tres aparcamientos de 1500 plazas los tres. Sólo una empresa se interesó y hubo que ir a buscarla. Ahora agradecida por ese pliego, la empresa regala esculturas al pueblo para decorar un espacio público y romper la vista al mar desde la Caleta.
Y en ese pliego, y nos enteramos 4 años después, hay cláusulas de viabilidad, que como buena empresa se preció de incluir, respecto a la ocupación de los aparcamientos, un 33% - pero si el del Clot no está ni al 0,22%!.
Una diferencia que debe asumir el Consistorio y que lastraría sus cuentas hasta los 46 millones de euros en lo que dura la concesión (sobre un presupuesto municipal de 40 millones de euros). Rescatar la concesión es una opción, pero es la más cara y como siempre la pagaremos todos con nuestros impuestos. ¿tendremos otro caso desaladora pero al revés?
Pero mientras, el alcalde y la concejala de Urbanismo siguen cobrando 56.000 euros y ni se plantean -por lo menos públicamente- bajárselo, o recortar gastos corrientes (para qué necesita un concejal un móvil con acceso a internet o PDA, ¿para recibir emails privados quizás?), en vez de las subvenciones a las asociaciones y convenios.
Hay que buscar una solución, que la haga el interventor, y que se acuerde con todos los grupos políticos, para que todos asuman el marrón en que se ha convertido esos dos parkings y lo deficitarios que son.
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