El alcalde mostró el pasado viernes en rueda de prensa el plano de cómo será o quieren que sea el futuro urbanístico de la villa. En una puesta en escena sin precedentes, el alcalde explicó a los periodistas cómo iba a ser ese planeamiento.
Le acompañaban la concejala de urbanismo y el concejal de Hacienda, pero nadie de sus socios de gobierno, en una muestra de la soledad en la que se encuentra el Bloc ahora mismo.
Pocas novedades nos ha traído, pero la posibilidad de poder revisar el Documento Consultivo, en horario de lunes a viernes de 10h a 13h, hasta el 31 de agosto, parece la idea perfecta para que todo el pueblo sepa qué calificación tiene su parcelita de 1.000 metros cuadrados en un punto indefinido del término municipal.
"Ahora es el momento que hable el alcalde y la concejala de urbanismo" dijo hace unos días el alcalde. Pues que lo hagan y expliquen bien a sus votantes con terrenos en el Saladar por qué lo han desclasificado o por qué la línea de lo urbanizable y no urbanizable pasa por aquí y no por allá (por el terreno de algún concejal o por el terreno de algún familiar del que la traza, o por el de mi vecino de abajo). Es que en Xàbia no sólo hay testaferros en los chiringuitos, también los hay, y bastante más viejos, en el urbanismo.
Respecto a la protección del Saladar corre el rumor por el pueblo que no pasará el filtro de la Consellería de Medio Ambiente, con lo que el Bloc echará la culpa a su socio de gobierno, y aunque le pese, verá edificios de 5 plantas y ático algún día en esa zona. Lo del hotel Bali lo dejaremos para otras ciudades donde el urbanismo desaforado ha provocado destrozos increíbles como bien recoge el informe de Greenpeace.





















