Cuando mi marido Vic Davies fue despedido del Ejército Británico en 1947, pensó en unirse al Partido Comunista, pero no encontró la dirección de la junta local –esto ocurrió antes de que pudieras encontrar cualquier cosa en Google. Nunca se unió a los comunistas, pero fue en varias ocasiones miembro del partido Laborista, y nunca perdió sus ideales socialistas, e incluso hasta su muerte en Xàbia, a la edad de 85 años, mantuvo que el capitalismo y la religión organizada de todo tipo era responsable de la pobreza, el egoísmo y la intolerancia que arruinan la vida de tantas personas.
El traslado a España, sin dejar nada atrás, sólo fue una de sus últimas aventuras. A la edad de 18 fue alistado en el ejército, enviado a Francia poco después del Día D, y con la unidad REME viajó a través de Holanda hasta Alemania, donde fue uno de las primeras unidades enviadas al campo de concentración de Belsen. El horror que vio durante la guerra, especialmente en Belse, permaneció con él toda su vida.
Vic siempre dijo que le hubiera gustado ser médico, pero creció en Aberdare, en los valles mineros de Gales, en los años 30, y su padre, contable, estaba convencido que ser funcionario era un trabajo seguro. Así, la larga carrera en el funcionariado de Vic incluyó una época en el Almirantazgo de Bath, y en Cardiff fue secretario personal de Lord Brecon, noble Conservador a la cabeza del Primer Ministerio Galés. También fue secretario personal de Geroge Thomas, el Secretario Galés del partido Laboral, hasta la victoria de los Conservadores en 1970. Por su profesionalismo, sirvió a ambos cargos sin interferencia de su política personal.
Se retiró de su puesto como director en el Departamento de Aguas del Ministerio Galés en 1983, y se entrenó como profesor de autoescuela. Durante los siguientes 10 años enseñó a muchos de los amigos de nuestras hijas a conducir, y tenía una cartera completa de clientes, sin jamás haber puesto un anuncio. Su paciencia era legendaria.
Durante su “retiro” fue asesor voluntario en una Ofician de Ayuda al Ciudadano, mi contable cuando yo trabaje freelance, un actor amateur entusiasta, y un padre atento para dos hijas adolescentes. Su trato cálido y humor se extendió también al cuidado que le dio a mi madre, de la que ganó su afecto a pesar de sus convicciones conservadoras.
Él siempre se sintió orgulloso de ser de Gales, y murió feliz después de ver el equipo de rugby galés ganar la Triple Corona, el Grand Slam y el Campeonato este año.
Muy pocos de nuestros vecinos españoles desconocen la importancia de Gales o jamás dirán Inglaterra cuando quieren decir Gran Bretaña. Estos últimos 5 años en nuestra vieja pero restaurada (por nosotros) finca en Xàbia han sido muy felices –una vida nueva, nuevos intereses, nuevos amigos y viejos que venían a visitar, pero sobre todo, 4 adorables y muy queridos nietos. Vic deja detrás a mí, a sus dos hijas, Kathryn y Sara, y a sus dos hermanas.
por Nina Davies, Mayo 2008















