La Casa de Cultura se llenó hasta la bandera el viernes 18 de gente que quiso escuchar el tributo a aquellos hombres y mujeres de las Brigadas Internacionales que llegaron a España hace 75 años, al principio de la Guerra Civil, para luchar al lado de los republicanos.
Por desgracia no hubo siquiera sitio para los que llegaron tarde, por lo que se perdieron las emotivas historias, ilustradas con fotografías de la época.
A modo de introducción, la concejala de Cultura, Empar Bolufer, recordó que los hombres y mujeres de las Brigadas Internacionales arriesgaron sus vidas y su propia seguridad, así como su futuro, sólo por mantenerse fieles a sus principios, y eso que no había nada más que les ligaba a España, ni tenían obligación alguna de luchar. La edil remarcó que la única motivación era su sentido de la solidaridad y la justicia, y el tomar parte en el conflicto sólo les trajo grandes dificultades, algunos llegando a ser encarcelados, heridos e incluso muertos.
La velada fue fruto de la inspiración de un grupo de residentes javienses, algunos de ellos descendientes de aquellas familias que vinieron con las Brigadas Internacionales. Linda Palfreeman, historiadora inglesa que vive en Catral e imparte clases en la Universidad Cardenal Herrera de Elche, fue la principal ponente de la charla, y habló de su especial interés por la contribución de las Brigadas Internacionales al Servicio Sanitario Republicano.
Médicos, enfermeras, estudiantes de medicina, administradores acudieron a las peticiones del gobierno de la República, y vinieron, la mayoría de ellos jóvenes, en ambulancias equipadas gracias a las contribuciones de los ciudadanos ingleses, a pesar de que el Gobierno Británico se mantuvo neutral en la Guerra Civil Española.
Conforme avanzaba la Guerra Civil, y el frente de batalla se movía rápidamente de una región a otra, estas unidades medicalizadas aprendieron a improvisar rápidamente, y fue en España que las unidades móviles de transfusiones fueron desarrolladas, permitiendo salvar miles de vidas.
Estas unidades médicas trataron a todos por igual, ya fueran republicanos, falangistas o civiles, en lo que fue el primer conflicto de tiempos modernos con más muertes civiles que militares, principalmente por el bombardeo aéreo de pueblos por parte de las fuerzas germanas e italianas.
Los frutos de la investigación de Linda Palfreeman pronto serán publicados en un libro titulado, "Salud! The story of the British volunteers in the Republican Medical Service."
A continuación, Maggie Morgan y John Catanach, con la ayuda de Irene Moekte, Moira John, Vicenta Cruañes y María Luisa Valencia, relataron historias sobre miembros de su familia que se habían ofrecido como voluntarios para luchar en España.
El tío de Maggie, medio hermano de su padre, fue a Francia y luego a España, sin avisar a su familia. Noticia de su captura y encarcelamiento tras la batalla de Teruel fue llegando más tarde a cuenta gotas. Por suerte finalmente fue repatriado, y aunque su salud nunca se recuperó del todo de los efectos de la carcel, vivió hasta una avanzada edad, lo suficiente como para ser ofrecido la ciudadanía española en 1994. Su historia fu narrada a través del diario del padre de Maggie.
John Catanach habló sobre sus dos tío quienes lucharon en España, y cómo descubrió una increíble historia a través de una serie de emails de la International Brigades Memorial Trust. Cuando John llegó a España en el 2005 quisó saber más sobre aquella anécdota familiar de un tío suyo que había luchado con las Brigadas y había sido muerto. Así fue cómo se enteró que en realidad el cuerpo de su primer tío fue descubierto por el segundo, un amigo que sobrevivió el conflicto y retornó a Londres, para casarse con una mujer, que mucho más tarde se enteró fue la viuda de su amigo.
Este segundo tío también vivió hasta avanzada edad, y John llegó a conocerlo antes de que falleciese. Había aceptado la ciudadanía española, y llegó a ser presidente de la International Brigade's Memorial Trust.
Las historias fueron contadas consecutaviamente en castellano e inglés, para que un público más amplio, de varias nacionalidades, pudiera disfrutar de estas historias conmovedoras.
Empar Bolufer puso fin a la velada con una cita del filósofo Albert Camús:
"Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, golpeado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa. Esto es, sin duda, lo que explica que tanta gente, el mundo entero, siente el drama de España como una tragedia personal".
Nina Davies


















