El Foro Jávea de Vecindad invitó al corresponsal de la Vanguardia en el Líbano, Tomás Alcoverro, para que dé su visión del conflicto de Oriente Medio. Una opinión teñida de pesimismo, creada desde el balcón de su casa en Beirut, ciudad donde reside desde hace 30 años.
Con un tono informal y ante un centenar de personas, Alcoverro contestó a las preguntas de los dos moderadores, el periodista de la Vanguardia Salvador Enguix y el secretario general del Foro de Vecindad, José Luis Boronat, así como del público, para hilar la historia de Oriente Medio en el último medio siglo y dar una perspectiva comprensible de la situación actual de los conflictos entre árabes e israelís.
Enamorado confeso de Beirut, la conocida como la Suiza de Oriente Medio por su opulencia financiera, Alcoverro conoce bien la ciudad en la que vive desde hace más de treinta años. El Líbano es un país pequeño, de sólo 10.000km2 y algo más de 4 millones de habitantes. Y Beirut es una ciudad vibrante, con una estructura muy compleja y difícil de definir.
Heredero de Fenicia y crisol histórico de comunidades cristianas y musulmanas, fue ocupado por el Imperio otomano en el siglo XVI, quien permitió que cada comunidad viviera con arreglo a sus propias leyes, tradición que se ha mantenido hasta hoy en día, y que complica a veces la convivencia.
En la I Guerra Mundial los turcos son derrotados, y la región se convierte en un protectorado francés hasta 1943, año en el que se constituyó el Estado libanés. Hasta los '70, el Líbano es el centro financiero del Oriente Medio, pero a partir de los '80 el país empieza a somatizar el conflicto entre Israel y el mundo árabe.
La palestra de Oriente Medio
¿Por qué? Alcoverro analiza de forma breve y concisa los conflictos que afectan al Líbano. En primer lugar se trata de un país en el que cada grupo religioso tiene una realidad socioeconómica diferente, incluso con unos derechos legales diferentes. Esta curiosa circunstancia viene heredada del Imperio Otomano, al que sólo le importaba que sus súbditos pagaran los impuestos. El resultado es que las comunidades cristianas miran hacia Europa, mientras que las musulmanas dirigen su atención hacia el Este.
A esto hay que añadir la injerencia extranjera, no sólo de Europa y de Estados Unidos, sino de los países cercanos como Israel, Siria e Irán. La Suiza de Oriente Medio, que además cuenta con altas montañas y pistas de esquí, ha sido tradicionalmente el lugar de vacaciones de la élite adinerada de los países limítrofes, pero también la banca para sus negocios, y entre ellos se encuentran la compra de armamento y la financiación de guerras y guerrillas.
En tercer lugar, el Líbano se ha convertido en la "palestra de Oriente Medio", según explica Alcoverro, ya que "cuando hay tensiones en los países de alrededor se baten allí" porque es más fácil, al no haber tanto control estatal, y cuando las élites de los países circundantes se encuentran allí de vacaciones. Por eso "las grandes guerras han sido en verano".
Como ejemplo, el cronista relata el secuestro de sus vecinos, un francés y un inglés, ambos periodistas, con el fin de llamar la atención a los respectivos países sobre su intromisión, en concreto, porque enviaban armas a Sadam Hussein.
Ese peligro entonces Alcoverro no lo corrió por ser español, aunque ahora todo es diferente, ya que España también es considerado un país enemigo. "España perdió la inocencia al invadir Iraq", asegura el periodista.
Desde mi balcón
Y de todo esto ha sido el periodista testigo de excepción. Desde el balcón de su casa, en el tercer piso de un edificio que está justo al lado del Hotel Comodor, en el distrito árabe de Hamra, cerca de los centros financieros y del mar Mediterráneo.
Desde ahí ha sido testigo de la ocupación de este hotel de lujo, primero por los palestinos de la OLP, a partir del '82 por los israelís, seguido de los sirios, y en estos momentos son los milicianos de Hezbollah quienes se han establecido en los alrededores.
"Europa ha perdido el reflejo cristiano"
La situación de Oriente Medio no se entiende si no se comprende la influencia de la colonización europea, y si no se conoce la historia de la zona, sobre todo la del último medio siglo, asegura Alcoverro.
"Europa no piensa tanto en lo religioso como en lo económico", al abordar los conflictos que acechan Oriente Medio. "En Europa se ha perdido el reflejo cristiano". Cuando resulta que es uno de los condicionantes más importantes, "Líbano es un país con falta de unidad, feudalismo; las comunidades cristianas y musulmanas están bajo las jerarquías de las grandes familias feudales".
Pero como los musulmanes tienen muchos más hijos que los cristianos, han ido invirtiendo su representación demográfica hasta, en cierta manera, arrinconar a los cristianos. Estos entonces pensaron que sería una buena idea intentar crear una república-estado cristiana, aliándose con los judíos. Lo que ha sido un error, porque Israel se ha desentendido y ahora llevan 15 años en conflicto con los musulmanes.
Una visión pesimista
"Todo lo que ocurre en Oriente Medio se refleja de una manera exacta sobre la vida cotidiana de Beirut", una ciudad vibrante y compleja donde la gente está acostumbrada a vivir con y reponerse de las adversidades. Es normal ver cómo, al día siguiente de una explosión, los comerciantes ya han repuesto los cristales de sus negocios, cuenta Tomás Alcoverro.
Así, desde la capital del Líbano, desde el balcón de su casa, el corresponsal observa y comprende los conflictos irremediables que le rodean, y escribe sobre ellos en su blog de la Vanguardia.
El periodista se muestra pesimista, y no cree que se alcance la paz en el conflicto palestino-israelí. "La clase dirigente palestina sabe que no habrá Estado palestino, pero no lo puede decir, porque perdería su razón de ser". Por otro lado, "por mucho que diga Obama, Estados Unidos no dejará de apoya a Israel".
En cuanto a Iraq, la nación está en una "situación catastrófica por la falta de gobierno". Sin embargo, Alcoverro no cree que Irán suponga un peligro, ya que se trata de "un país muy pragmático, y no se la va a jugar con piruetas nucleares".
Pero advierte el cronista que "Israel está detrás de todo esto (los conflictos). Israel tiene dos enemigos; uno era Iraq, que ya está controlado. Ahora queda Irán". El problema es que Israel no puede "atacar directamente los almacenes nucleares de su vecino porque están muy dispersos, y porque además provocarían otras reacciones, como por ejemplo, que Hezbollah atacase a Israel desde el Líbano".
"Y yo lo vería desde mi balcón...".
Sobre Tomás Alcoverro
Tomás Alcoverro (Barcelona, 1940), posiblemente uno de los periodistas españoles de más prestigio, ejerce de corresponsal en Oriente Medio desde el año 1970. Licenciado en derecho y periodismo, ha colaborado desde muy joven en Revista de Badalona, Conciencia, Destino, Ínsula, El Correo Catalán y ABC. Está condecorado con la Encomienda de la Gran Cruz de Isabel la Católica y la Creu de Sant Jordi, y ha recibido los premios de periodismo Godó, Gaziel, Cirilo Rodríguez y Ortega y Gasset, así como el premio de periodismo internacional Vázquez Montalbán en el 2006. En ese mismo año obtuvo un galardón de la prensa de Madrid por su relevante carrera periodística.
Alcoverro ha publicado alrededor de siete mil crónicas para la sección de Internacional de La Vanguardia y es autor del libro "El Decano. De Beirut a Bagdad: treinta años de crónicas de Tomás Alcoverro" (Planeta, 2006), en el que recoge una selección de sus artículos. Tras él publicó "Espejismos de Oriente" (Destino, 2007), que recoge buena parte de sus trabajos difundidos en su blog de La Vanguardia. Con Pilar Rahola, acaba de publicar "Atrapados en la discordia" (Destino, 2009), un libro de conversaciones sobre el conflicto palestino-israelí.
















