La segunda sesión del "II Encuentro Euro-mediterráneo: recursos energéticos y desarrollo regional: un debate necesario" tuvo un marcado carácter institucional con la presencia de representantes de los estados de Egipto, Libia o Jordania, así como de la Liga Árabe, y estuvo presidido por la Comisaria Europea de Relaciones Exteriores y Política de Vecindad, Benita Ferrero-Waldner, quien manifestó que es prioritario trabajar con nuestros vecinos del sur y compartir con ellos los conocimientos sobre energías renovables.
Europa necesita a la ribera sur para diversificar sus fuentes de energía
Según afirmó el Ministro de Energía de Libia, Ghanem Shokri, "Las energías renovables nos unen más que el petróleo". Y es que los combustibles fósiles han sido causas de muchas guerras, mientras que la necesidad de sustituirlos por fuentes sostenibles y diversas está haciendo que el norte se una con el sur y que las empresas vayan de la mano de las administraciones para hacer más accesible la energía a los ciudadanos, e incluso puede contribuir a la regeneración de desiertos a través de la desalinización mediante la energía de molinos eólicos.
El partenariado entre el mundo europeo y el árabe es una cooperación necesaria que debe llevar a situaciones "win-win", en las que todos ganan, en opinión del embajador Hassine Bouzid, jefe de la misión de la Liga árabe en Madrid.
La dependencia de fuentes únicas de energías puede hacer peligrar el suministro, como se ha puesto en evidencia tanto en la crisis del petróleo de los '70, o durante el corte del suministro de gas desde Rusia el pasado invierno. Asimismo, la existencia de redes únicas, en vez de diversas y de fuentes variadas, conlleva a que pequeños fallos resulten en la caída del sistema, como ocurrió en el Norte de Europa a causa de una desconexión accidental en Alemania.
Europa necesita diversificar sus redes y sus fuentes y para ello ha de acudir a los demás países ribereños del Mediterráneo. Pero el presidente del Club Español de la Energía y de Repsol, Antoni Brufau, admite que "el dinero es cobarde", y las empresas no invierten a no ser que esté garantizada la seguridad de su inversión. Para eso hace falta un entorno estable y una legislación favorable, "es necesaria una regulación energética internacional común", añade Brufau, así como alcanzar la paz en oriente medio.
Europa debe darse prisa y actuar mediante partenariados
A su vez, los países de la ribera sur del Mediterráneo necesitan las energías renovables para su propio desarrollo económico, no sólo por la electricidad que proporcionan, sino también por las oportunidades que brindan: empleo, competitividad ante terceros países, desarrollo tecnológico, e incluso la posibilidad de, por ejemplo, aumentar la producción agrícola a través de la desalinización y el acceso al agua.
Sin embargo, para que esto sea posible, es necesaria la transferencia de los conocimientos tecnológicos entre norte y sur, una demanda reiterada sucesivamente por todos los representantes árabes. "Tenemos las herramientas, tenemos las ideas, pero necesitamos la inversión y la acción", insiste el representante del gobierno de Egipto, Ossama El Magdoub. "Necesitamos la tecnología para instalar, pero también para ser capaces de fabricar" y crear una industria propia de energías renovables.
Pero hay que actuar ya. Europa tiene una administración muy lenta, advierte El Magdoub, "hay que mejorarla con un poder ejecutivo, como en Estados Unidos", si se quiere contrarrestar el efecto de las inversiones estratégicas por todo el mundo de Rusia y China. "Si no cooperamos entre nosotros vamos a tener una situación muy difícil. La Unión Europea tiene ahí un problema significativo".
Debemos actuar rápido y es la UE la que debe facilitar el intercambio de tecnología para hacer posible el desarrollo de energías renovables en toda la zona Euro-mediterránea. "La energía eficiente y económica es un problema de todos, pero también una excelente oportunidad para todos", avisa Brufau. Y la forma de llevar esto a cabo es a través de "joint ventures", partenariados público-privados en los que también los departamentos de investigación de las universidades tienen mucho qué decir.
Para facilitar la aportación de las universidades, el catedrático de la Universidad Miguel Hernández de Elche Salvador Viniegra Bover propone impulsar un pacto de I+D estable e independiente de los partidos políticos, que apueste por líneas de investigación concretas, a la vez que se facilite la movilidad a los investigadores, y su participación en estos proyectos mixtos, así como la transferencia de conocimientos, desde donde se genera hacia donde hace falta.
Conclusión: Legislar, invertir en I+D y crear partenariados para transferir conocimientos
En 150 años hemos extraído y explotado los recursos energéticos de la tierra. Esto ha provocado el cambio climático y numerosas guerras. Tenemos que cambiar nuestra cultura del consumo de "nuevo rico", y aprender a ser más eficientes y sostenibles si queremos garantizar el futuro de las próximas generaciones, explica Pedro Navero Gómez del Instituto de Ingeniería Energética de la UPV.
La apuesta por las energías renovables es un paso muy importante en esta dirección. Pero además debemos diversificar: nuestra energía debe provenir de varias fuentes así como de diferentes proveedores y a través de diversas redes, con el fin de garantizar un suministro regular.
La apuesta por sistemas de renovables locales de pequeña escala, que revierten la energía producida a la red -y en última instancia, que el consumidor sea generador-, o a diferente escala, que cada país sea productor de varios tipos de energías verdes que formen parte de redes conectadas internacionalmente, es la estrategia que permitirá garantizar la estabilidad de la disponibilidad del recurso, así como el desarrollo socio económico sostenible, y consecuentemente, la paz de los pueblos.
Es la obligación y el objetivo de la UE dirigir sus esfuerzos en esta dirección, a través de partenariados norte-sur, este-oeste, público-privados y que incluyan a las universidades, que permita la transferencia de tecnología y su desarrollo.
La comisaria europea, Benita Ferrero-Waldner, abogó por "reforzar la cooperación de países del Mediterráneo y Oriente Medio, entre otros; mejorar la diversificación de las rutas de suministro, y promover un mercado energético euro-mediterráneo interconectado". Para esto es imprescindible crear un marco legislativo regulador y facilitador para todo el área euro-mediterránea, además de fomentar la I+D y la transferencia de tecnología.
















