Agustín Remesal, ex corresponsal internacional de TVE, presentó su libro, “Gaza, una cárcel sin techo” en el Foro Jávea de Vecindad. Esta obra es fruto de la experiencia vivida en Gaza durante cuatro años, entre 2003 y 2007, tiempo en que Remesal ha sido testigo de la lucha asimétrica entre los tanques israelíes y las piedras palestinas.
El periodista no toma parte en el conflicto, intenta tratar los hechos de forma objetiva, pero se alinea con los que sufren, con los más débiles. Gaza ha sido convertida en una cárcel sin techo por los israelíes, con la ayudad de la comunidad internacional, y especialmente, de los estadounidenses. Rodeados por un muro, el millón y medio de palestinos que habitan en este trozo de tierra de 500km2 (no más grande que La Safor) no pueden salir desde hace un año. Dentro viven de forma tranquila –cuando no hay ataques-, ven el cielo, pero carecen de uno de los derechos básicos del ser humano que es la libertad de elegir cuando salir y cuando entrar.
Los palestinos de Gaza no quieren dejar su tierra, sólo quieren ser libres. En enero del 2008, los misiles de Hamás derribaron un tramo de la valla de hierro, centenares de miles de palestinos pasaron por encima de los límites de su cárcel para darse una vuelta, en bicicleta, en burro…, daba igual, sólo se trataba de una expresión de libertad. “Gaza, una cárcel sin techo”, no es un libro sobre el conflicto israelí-palestino, sino un relato sobre el trasfondo y los pormenores de unos hechos que todos hemos oído comentar en las crónicas periodísticas sobre uno de los epicentros del conflicto general que sacude a los países de Oriente Medio desde hace casi un siglo. Remesal nos pone en contacto con la realidad más allá de la crónica televisiva, con los hechos cotidianos de un conflicto desigual, en el que mueren muchos más palestinos que judíos, en el que hay 6 o 7 mil edificios destrozados por la metralla y las bombas en Gaza y ninguno en Israel.
Pero no hay malos ni buenos en esta lucha desigual, sino sólo débiles –los palestinos- y fuertes; los israelíes, que justifican sus acciones, no siempre en base a la legalidad, sino a un concepto para ellos moralmente muy superior, el “Vitajón”, la SEGURIDAD.
Pero Remesal es optimista y vaticina un fin cercano a un conflicto que ya no puede acabar con la aniquilación de ninguna de las partes. Aunque no cree que la solución pasa por el reconocimiento por parte de Palestina del Estado de Israel. “Mira, Agustín”, le dijo un amigo árabe desde la azotea de un edificio en Gaza, “¿ves esos tanques en aquella loma?, ¡claro que los reconocemos!”. Tampoco es una cuestión que se pueda zanjar con una negociación, ya que los árabes son impredecibles, y lo que acuerdan por un lado, lo deshacen por otro. La negociación es un punto de partida no un fin.
El conflicto se solucionará porque es inevitable ya, “estamos en el punto de no retorno”. Por un lado, cada vez hay más jóvenes israelíes que están hartos de la guerra. Asimismo, Israel quiere entrar en el mercado internacional, para vender sus productos, y tiene mucho interés en ser el motor del desarrollo socio-económico de Oriente Medio. . Además, el primer ministro, Ehud Olmert, para limpiar su imagen de corrupto, está de forma frenética negociando con todos los países de su entorno con el fin de conseguir la estabilidad tan deseada de la zona.
Por otro lado, los palestinos también han visto que con una guerra permanente no llegan a nada. En sesenta años, desde que los británicos abandonasen su protectorado, han perdido el 60% de su territorio. Con la muerte de Arafat, se pensó que el conflicto se exacerbaría, sin embargo, estalló todo por dentro en forma de una guerra civil. Finalmente, en enero del 2006 Hamás, que ya no cuenta con radicales, es elegido democráticamente por un pueblo palestino que sólo quiere vivir en paz. Ahora Mahmud Habas, el presidente de la Autoridad Palestina, también busca el final del conflicto, y Remesal cree que acabará controlando a Al -Fatah.
El Foro de Vecindad acerca sus actividades a los ciudadanos de Xàbia
El Foro Jávea de Vecindad ha decidido abrir sus puertas a los ciudadanos, y ha anunciado la creación de un club de amigos. De esta manera, los socios del FJV podrán participar en las actividades de la Fundación y recibir información periódica del Foro. El presidente del Club de Amigos del Foro Jávea de Vecindad, Juan Cardona, añadió que otra razón para abrir el FJV a Xàbia y la comarca está motivada por el hecho de que aún son muchos los ciudadanos que desconocen las actividades de este Foro, impulsado por la Comisaria de Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, y hecho posible gracias al esfuerzo de miembros de la sociedad civil.
Con la charla-coloquio de Agustín Remesal, el FJV ha iniciado una nueva etapa en la que todas las personas interesadas podrán participar. Más información sobre como hacerse socio (la cuota es de 18€ al año, o 5€ para jóvenes y estudiantes menores de 30 años) en www.forojaveadevecindad.org: en la sección Club de Amigos se puede descargar el formulario de suscripción.













