Gastarse alrededor de 3.600€ para un convenio de 35.000€ no tiene demasiado sentido, y menos en estos tiempos. Por eso el equipo de gobierno está valorando la manera de reducir la frecuencia de los viajes para certificar las tan necesarias obras que Xàbia cofinancia en San Felipe.
El mes pasado fueron a San Felipe, el alcalde, José Chulvi, el concejal de Hacienda, Óscar Antón, el Interventor municipal y Pepe Mayor, responsable principal del hermanamiento de Xàbia con Palmela y también del hecho de que se esté ayudando a este municipio isleño, donde una parte muy importante de sus habitantes viven en condiciones de extrema pobreza. Y es que hay que recordar que este pueblo situado en la isla de Fogo está extendió en su día también lazos de hermandad con Palmela.
La ayuda que Xàbia aporta forma parte de un convenio de colaboración con la Cámara de San Felipe, por el cual ambas partes financian la rehabilitación de viviendas en un 50%. Asimismo, el 75% de la ayuda que los javienses dan para la mejora básica de las chabolas de los habitantes de este rincón tan pobre del mundo se abona al principio, pero el restante 25% sólo se hace efectivo tras certificar personalmente las obras.
En esta ocasión, el viaje realizado sirvió para dar el visto bueno de la ayuda prestada en 2010, y es que la expedición original tuvo que ser aplazada por culpa de la huelga de los controladores aéreos.
Ahora el equipo de gobierno está valorando la manera de poder reducir los viajes a uno por legislatura, para de esta manera recortar los gastos. Se estudia la posibilidad de que los trabajos los certifique un ingeniero, que acompañaría su valoración con un dossier fotográfico.
Según explica el concejal de Hacienda, Óscar Antón, así se evitaría gastar los alrededor de 800€ por persona que cuesta el viaje en avión, a los que en esta ocasión se sumaron unos 470€ en gastos varios entre los cuatro.
La ayuda a Cabo Verde es imprescindible, y el Ayuntamiento tiene la intención de seguir colaborando en una labor que dignifica y mejora enormemente la vida de los isleños, sencillamente por ponerles cuatro paredes, mejorar el tejado de sus chabolas y habilitar sanitarios, para mejorar su higiene, y una campana para que el humo de la cocina salga y no sea fuente de problemas respitarios.
























