Aunque pescamos y ofrecemos el producto mas fresco del mundo el valor que se le da es inferior a cualquier pescado importado, pescado no se sabe cuando ni donde.
Los pescadores de nuestro pueblo y de la Marina Alta estamos en crisis. Acabamos de salir de una huelga de dos semanas y pico para exigirle al Gobierno medidas que nos permita alcanzar un sueldo digno. Desgraciadamente no lo hemos conseguido, por eso hemos decidido actuar por nuestra cuenta, ya que ni el Ministerio de Agricultura y Pesca ni la Conselleria de Agricultura y Pesca nos pueden ayudar.
El gran problema que tenemos es que el precio de nuestro pescado está por los suelos, en parte debido al sistema de subasta a la baja, y muchas veces no nos lo compran y lo tenemos que tirar a la basura debido a que los mercados estatales están abastecidos de pescado de importación de países comunitarios y no comunitarios.
A todo este pescado se le pone la etiqueta de fresco porque no ha sido congelado. Se desembarca en los puertos del Cantábrico y del Atlántico de barcos que faenan en los caladeros de “Gran Sol”, “Porcupine Bank”, “Rockall”, Marruecos, Sáhara y Mauritania en mareas de dos o tres semanas. El pescado que procede de Canadá, Estados Unidos, Namíbia, Tanzánia, Egipto, Venezuela, Chile, Argentina o Senegal ha estado desembarcado en sus puertos de origen, transportado en avión, transportado en camión hasta los “mercas” estatales, y distribuido a las grandes superficies para exponerlo en los mostradores. También está catalogado como pescado fresco, y tampoco ha sido congelado.
¿Cuántos días hace que fue pescado? ¿Cuántas patadas le da nuestro pescado salvaje capturado cada mañana y subastado por las tardes en las lonjas de nuestra comarca? ¿Es igual que los peces de granja?
Respuesta: nuestro pescado le da cuarenta mil patadas, y no, no es igual que el de granja. Los peces de granja, de aquicultura, que son dorada, lubina y rodaballo, entran dentro de lo que se puede llamar ganadería intensiva. Esto es, animales encerrados en corrales a los que se da de comer pienso granulado compuesto de proteínas, carbohidratos, aceites, vitaminas, hormonas, antioxidantes, aditivos químicos y medicamentos antidepresivos y antibióticos. Sí, todo eso comen las doradas dentro de la jaula.
¿Contra qué hemos de luchar?, ¿Cual es la guerra que deberíamos ganar? Las cofradías de pescadores unidas podemos hacer cambiar algunas cosas. Tal vez sea la hora de pensar que las instituciones de la administración estatal no van a resolver nuestros problemas y tenemos que ser nosotros los que impulsemos nuevas iniciativas. Hemos de ganar la guerra de la información. Los pescadores de nuestra comarca estamos ofreciendo el producto más fresco y saludable de todo el mercado, no ha estado contaminado con productos tóxicos, no ha estado almacenado en hielo días y días, pero este mensaje no llega a los consumidores.
En primer lugar, deberíamos convencernos los pescadores de la suerte que tenemos de poder pescar un producto de primera calidad, un producto privilegiado para la alimentación En segundo lugar deberíamos comunicarlo a los consumidores mediante campañas publicitarias, conferencias, programas divulgativos y catas. Tercero, hemos de aprovechar la publicidad para revalorizar nuestro pescado y garantizar un precio mínimo justo y digno.
Por eso las cofradías de pescadores de Calp, Xàbia y Dénia nos hemos unido para formar la Organització de Productors Pesquers de la Marina Alta.
Amadeu Ros
patrón del Cap Prim Segon













