San Sebastián, patrón de Xŕbia
20/01/2005 - 18:40
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Como penitencia por el error cometido en el pasado número, al señalar que el patrón de Xàbia era San Antonio –¿en qué estaría pensando?-, en vez de San Sebastián, hemos intentado recabar información sobre el verdadero patrón de la villa…. Tarea ésta nada fácil, ya que allá por 1856 se comenzó a celebrar la festividad del Nazareno, por considerarse que el Cristo había liberado a la población de la “cólera morbo asiático” dos años antes, relegando al santo mártir a un segundo plano.

San Sebastián, nacido en Narbona (Galia) en el 255, fue capitán de la guardia pretoriana. Sirviendo al ejército romano, no dejó de lado su fe, y defendió a los cristianos y su causa, hasta las últimas consecuencias. Hasta tal punto, que un día los romanos le pusieron ante la disyuntiva, y eligió seguir a Dios, por lo que fue condenado a morir asaetado –de ahí que se le representa con flechas clavadas en su cuerpo (aunque llama la atención su semblante extasiado y no compungido). A pesar de que lo dieron por muerto, fue recogido por los cristianos y curado. San Sebastián se presentó de nuevo ante los romanos, y esta vez fue condenado a morir azotado en el anfiteatro de Roma. Fue abandonado en las cloacas, y enterrado en las catacumbas en el 288.


No se sabe bien desde cuando es San Sebastián patrón de Xàbia –seguramente desde épocas medievales, aunque probablemente tenga algo que ver con que es considerado el abogado contra la peste. Antiguamente se rezaba a muchos santos para pedir protecciones especiales, y por eso era habitual que cada calle tuviera su pequeña hornacina con la imagen de un santo o una virgen.


Los santos sirven de “protección trascendental e intermediarios ante Dios en los momentos de crisis”, según explica Juan Bautista Codina Bas, en “Desde Jávea” (interesante libro sobre características y toponimias de la villa, que se puede encontrar en la Biblioteca Municipal).
En 1767 llegó a Xàbia la figura del Nazareno, traída por los marqueses de Dénia. La leyenda dice que iba para el marquesado, pero que tras varios intentos, no pudo superar el Cabo San Antonio, por lo que se interpretó como una señal de que su destino era Xàbia. Casi noventa años más tarde, se comenzaron a celebrar las fiestas del Nazareno, en gratitud por haberse librado el pueblo de la cólera, y en los sesenta del pasado siglo, fue declarado “Alcalde Perpetuo de Xàbia”.


El pobre San Sebastián quedó casi en el olvido, aunque aún está su figura por doble partida en la iglesia de San Bartolomé y en una de las antiguas entradas del pueblo –al final de la calle Mayor-, para mantener a la peste siempre fuera de la villa, no vaya a ser… Actualmente, sólo celebran su día un puñado de vecinos, que todos los veinte de enero rememoran al verdadero patrón del pueblo con una misa en su honor, y un pasacalles por toda la villa, amenizado por “dolçainers”, en el que ofrecen, a propios y extraños, productos típicos del terreno (pasas, coca y mistela).

 

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