Cómo podemos cuidar y mejorar nuestra voz
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El instrumento del que se sirve el lenguaje es la voz, y el habla es la producción del mismo. Por tanto, si uno de estos instrumentos o procesos se vieran alterados, también se vería afectada la comunicación. La voz es adquirida por cada persona, y ésta depende de las características físicas y psíquicas de cada uno, de la educación recibida y de los modelos que hemos tenido para imitar. La voz se ve afectada también por la personalidad de cada uno.

Para muchos, la voz es incluso un instrumento fundamental para su trabajo. Debemos concienciarnos de la importancia de nuestra voz y de la incorporación a nuestra vida diaria de una serie de hábitos de higiene vocal para cuidarla y mejorarla.

 

¿Qué es la higiene vocal?

La higiene vocal es una práctica de conductas vocales que no dañan o abusan de la estructura laríngea, y que conllevan a reducir la fuerza y/o el contacto de los pliegues vocales, logrando disminuir la irritación de la mucosa de la garganta. Hay diferentes factores externos que producen, agravan, perpetúan y desencadenan alteraciones vocales.

 

¿Qué conductas vocales y factores externos pueden perjudicar la voz?

Llanto. Produce fuerza y la tensión en la musculatura extralaríngea. Tras el llanto, es conveniente descansar para relajar la musculatura vocal.

Carraspeo. El carraspeo o aclarar la garganta lleva a un contacto brusco y precipitado de los pliegues vocales, facilitando procesos de irritación y edema. Para disminuir la sensación de cuerpo extraño en la laringe, y así la necesidad de carraspear, tragar o beber sorbos de agua para que la laringe se relaje.

Cafeína. La cafeína deshidrata el tejido de los pliegues vocales. Beber menos bebidas con cafeína y acompañarlas de un vaso de agua.

Alcohol. El consumo de alcohol produce deshidratación de las mucosas y tiene un efecto anestésico que lleva a disminuir la sensibilidad, favoreciendo un abuso de la voz. La ingesta en exceso de alcohol conduce a largo plazo a la atrofia de los pliegues vocales.

Nicotina. El tabaco es nocivo para la mucosa de la laringe: inflama las cuerdas vocales, perdiendo movilidad.  El tabaco es nocivo para las vías respiratorias: produce molestias en los órganos vocales, y con el tiempo estas molestias pueden hacerse crónicas.

Medicamentos. No usar inhaladores mentolados (salvo prescripción médica), utilizar lavados de suero fisiológico o de agua salina para despejar la nariz. Algunas medicinas pueden afectar la voz: los antihistamínicos secan la laringe. El ácidoacetilsalicílico puede provocar hemorragias en las cuerdas vocales.

 

Vahos y gargarismos. Realizar vahos y gárgaras tres veces al día para hidratar las cuerdas vocales. Colocar una gasa mojada en agua, delante de la nariz, para que el aire pase y humidifique el aparato respiratorio.

Alimentación. Tener una buena alimentación: dieta proteica que dé fuerza y vigor al tono muscular. Comer alimentos que contengan vitaminas A, B, E, D y C. Los alimentos o bebidas no deben ser ni muy fríos o calientes, ni muy picantes o condimentados. Todas estas características de los alimentos son agentes irritativos de la mucosa laríngea y de las cuerdas vocales. Tomar abundantes líquidos. El agua es el lubricante ideal para las cuerdas vocales. Cuanto más bebas, más hidratadas están las cuerdas vocales. Debemos beber dos litros diarios como mínimo. No tomar caramelos de menta si existe una irritación de garganta, sequedad, ronquera, picores. Tomar caramelos de frutas, de regaliz, de miel o de limón. Tomar chicles neutros para favorecer la secreción salivar.

Ambiente. Evitar hablar por encima de un ambiente ruidoso. Evitar ambientes cargados de humo: son irritativos y producen sequedad. Debemos tener cuidado con el aire acondicionado, afecta a las mucosas. Humidificar el ambiente cuando haya calefacción, colocando un recipiente con agua sobre el radiador. Tener cuidado con la inhalación de los olores fuertes, productos de limpieza, pinturas, etc. Estos irritan las mucosas del aparato respiratorio.

No hablar en exceso cuando se padecen infecciones respiratorias o de las vías altas.

Usar un tono de voz óptimo: ni fuerte, ni flojo, ni demasiado rápido; respirando bien mientras se habla.

El estrés y la falta de un sueño reparador afectan negativamente a la voz. Si en general ve que una disfonía (ronquera o cambios en la voz) dura más de 15 días, deberá acudir a su médico de cabecera o a su otorrinolaringólogo.

 

Conchi Carrasco Díaz
Dimplomada en Logopedia
Consultas en Clínica TXB de Xàbia
Tel: 96 646 0721
Relehavo

 

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