La gripe A hizo saltar todas las alarmas el pasado mes de abril cuando la noticia de la muerte de una mujer en Méjico por el virus H1N1 recorrió el mundo entero. La compra de antivirales y la puesta en marcha de la producción de una vacuna se convirtieron en una prioridad mundial. Han pasado cinco meses y las predicciones de muerte por la pandemia han disminuido. ¿Es real el peligro? ¿Vale la pena vacunarse?
La gripe A salta del cerdo al hombre en México
La gripe A (H1N1) es una variante del influenzavirus, virus común de la gripe estacional, que también aparece en pollos y otros mamíferos como los cerdos. En el mes de abril de este año, la alarma saltó porque el H1N1 había sufrido una mutación y dado un salto desde el cerdo a los humanos.
A comienzos de marzo una gripe, que se pensó era la estacional aunque de aparición tardía, afectó al 60% del municipio mejicano de la Gloria de Veracruz (México), pero no fue hasta abril cuando una mujer de Oaxaca murió por complicaciones respiratorias. Entonces la OMS analizó algunos casos de gripe y se encontró que habían sido causados por una nueva cepa de la H1N1.
El 11 de junio de 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasificó como de nivel de alerta seis; es decir, pandemia actualmente en curso. Ese nivel de alerta no define la gravedad de la enfermedad producida por el virus, sino su extensión geográfica. La tasa de letalidad de la enfermedad que inicialmente fue alta, ha pasado a ser baja.
Menos grave de lo que se pensaba
Lo que más preocupa a algunos científicos ahora es la facilidad con la que se contagia y la imposibilidad de saber cómo evolucionará. Pero para otros, la alarma ante la gripe A no obedece a un peligro real, ya que aunque muy contagiosa, es mucho más leve que la gripe estacional.
Según Juan Gervás, Médico rural, profesor honorario de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de Equipo Cesca que investiga en Sanidad, la gripe A es menos grave que la gripe estacional que cada año afecta entre un 5 y un 10% de la población, y su mortandad es bastante menor, a pesar de ser muy contagiosa entre los menores de 50 años.
Las cifras son variables según la fuente de datos, pero por ejemplo, en el Reino Unido ha habido cientos de miles de casos y sólo 76 muertes y en EEUU con un millón de casos sólo 593 muertos. En toda Europa (más de 400 millones de habitantes), 135 personas han muerto de gripe A.
En el invierno austral (que coincide con el verano en España), en Argentina han muerto 512 personas, en Australia 169, en Chile 132 y en Uruguay 33. Sin embargo, a pesar de que con las predicciones de la OMS se esperaban en Nueva Zelanda 18.000 muertos y sólo han habido 17.
En España, durante los primeros seis meses de la pandemia ha habido 25 defunciones por gripe A, mientras que de la gripe estacional fallecen a diario en un invierno normal entre unas 30 personas al día.
La mortalidad por la gripe A afecta más a la población más joven. Según Gervás esto es así porque entre 1918 y 1957 circuló un virus que provocó la inmunidad de por vida a las personas que lo sufrieron.
En el mundo ha habido muchas pandemias, entre las cuales quizá la más letal haya sido la "gripe española" que en 1918 mató sobre todo por neumonías bacterianas a gente pobre, que en aquella época vivían en deplorables condiciones de salud. En las otras dos grandes pandemias, la de 1957 y la del 1968 no hubo tal letalidad, entre otras cosas por la existencia de antibióticos para tratar las neumonías bacterianas.
Epidemia de pánico
Para Gervás el peligro de la gripe A no es real, sino que está inducido por la exagerada cobertura de los medios de comunicación, que prácticamente transmiten en directo cada caso de fallecimiento. Tampoco ayuda la OMS con sus pronósticos inflados, y si no, recordemos la advertencia del Organismo Mundial de la Salud en el 2005 cuando anunció que de la gripe aviar morirían 150 millones de personas. A pesar de que al día siguiente se retractó a una más modesta estimación de 7 millones de fallecimientos, el pánico ya había cundido por todo el mundo. Por cierto, la cifra real de muertes fue de 262 personas en todo el planeta.
Pero además, no existe base científica para afirmar que la pandemia pueda afectar al 100% de la población al mismo tiempo, sino en oleadas, y está comprobado por otras pandemias que cada "oleada" es más suave que la anterior.
Ante la gripe A cuidarse normalmente
Los expertos aconsejan tratar la gripe A igual que cualquier otra: hidratarse, alimentarse bien, tener una buena higiene (lavarse las manos antes de comer y al mancharse con mocos, no tocarse la nariz, no toserle a nadie encima, taparse la boca al estornudar...) y recurrir al médico cuando haya síntomas de importancia, como tos con sangre o problemas importantes en la respiración. Al igual que con la gripe estacional, conviene no hacer mucha vida social, aunque tampoco hay que aislarse. Gervás creeque no tienen mucho sentido el cierre de centros educativos.
En cuanto a embarazadas y madres lactantes, no existe ninguna preocupación especial y las recomendaciones son las mismas que con la gripe estacional. Si acaso, en el tercer trimestre, cuando la capacidad pulmonar está disminuida, hay que tener un poco más cuidado con infecciones pulmonares, al igual que sucede con los obesos por el mismo motivo.
La mejor vacuna es sufrir la gripe A
Ni la vacuna, ni los antivirales sirven contra la gripe A. Los antivirales como el Tamiflú no sólo no resultan muy eficaces (acorta la enfermedad en medio día), sino que no hay estudios que avalen su efectividad, y además, por ejemplo, en niños tratados en Londres aparecieron efectos adversos en la mitad, generalmente consistente en vómitos, aunque un 18% sufrió alteraciones neurológicas, según afirma Gervás.
Las vacunas contra la gripe estacional no protegen contra la gripe A, y en cuanto a la específica, aún sabemos poco. Sin embargo, cabe recordar que en 1976 se produjo en EEUU una vacuna parecida, también con todas las prisas del mundo por el peligro de pandemia, y el resultado fue una epidemia de efectos adversos graves (una enfermedad neurológica llamada síndrome de Guillain-Barré) que obligó a parar la vacunación.
Las prisas no son buenas para nada, y menos para parar una gripe como la A, que tiene tan baja mortalidad. Conviene no repetir el error de 1976. Además, seguramente la vacuna contra la gripe A no sea más efectiva que la de la gripe estacional (un 33%, y todavía menos en niños menores de 5 años).
Para colmo, vacunar contra la gripe A obliga a hacerlo cada año para seguir protegido (para mayor gloria de las farmacéuticas), mientras que si uno se contagia con el virus, queda inmunizado de por vida. Lo bueno es que a la larga la gripe A será la preponderante y, tarde o temprano, la mayoría la habremos sufrido alguna vez, con lo que quedaremos protegidos para el resto de nuestras vidas.
Síntomas de la gripe A
Los síntomas de la gripe A en las personas son similares a los síntomas de la influenza o gripe estacional. Incluyen fiebre muy alta (38 y 40º), tos seca recurrente, dolor de garganta, moqueo o secreción nasal, dolores en el cuerpo, dolor de cabeza, escalofríos, fatiga, dolor en los ojos, pérdida de apetito, problemas para respirar como falta de aliento. Una cantidad significativa de personas infectadas por este virus también ha informado tener vómito y diarrea.























