Un estudio socioeconómico revela la urgente necesidad de cambio
El Instituto Mediterráneo para el Desarrollo Sostenible (IMEDES) presentó las conclusiones del análisis socioeconómico de Xàbia en una jornada intensiva celebrada en el Parador Nacional. Dicho estudio, que identifica las tendencias del desarrollo económico local, ha sido impulsado por el Ayuntamiento a petición de la Agenda 21 Local y del Consejo Sectorial para la redacción del PGOU.
Estos colectivos vieron imprescindible conocer la realidad socioeconómica actual del municipio y cuáles son los posibles caminos a seguir hacia un futuro sostenible de Xàbia, antes de tomar decisiones que afecten a este porvenir.
Las conclusiones del análisis apuntan a que el turismo seguirá siendo el motor de la economía local, aunque el modelo residencial extensivo basado en segundas residencias ya no es sostenible ni viable económicamente. Los tiempos han cambiado, los turistas son cada vez más exigentes y el sector turístico exige una especialización y una diversificación de la oferta. Según los resultados de Imedes, el futuro motor económico de Xàbia deberá ser la cultura.
Xàbia está inmersa en el proceso de revisión de su Plan General de Ordenación Urbana. La primera fase del PGOU, que pronto estará finalizada y se presentará el concierto previo para su aprobación a la Generalitat Valenciana, ha sido desarrollada en un proceso abierto a la participación ciudadana que ha merecido el reconocimiento de la Unión Europea.
El nuevo plan deberá trazar las líneas del desarrollo social, económico y medioambiental del municipio para los próximos 10 años, y en estos momentos de cambio en los que está en juego la sostenibilidad integral de Xàbia se hace imprescindible tomar las decisiones más acertadas que nos ayuden a encaminarnos hacia nuestro futuro.
Un modelo turístico saturado
Para Juan Antonio Tomás Carpí, Catedrático de Economía Aplicada del Universidad de Valencia y presidente de Imedes, el desarrollo económico debe necesariamente ser ecológico, ya que no es posible una economía sostenible si la barca, es decir el ecosistema, se hunde, y en el caso del turismo que se basa en activos naturales, como sucede en Xàbia, esta afirmación es si cabe aún más cierta.
Tomás explica que el modelo turístico mediterráneo español está saturado y ha llegado a un punto de agotamiento. El modelo residencial extensivo, que comenzó cuando llegaron los primeros ingleses a consecuencia de la descolonización de la India, fue el resultado lógico de la oportunidad de desarrollo que ofreció este tipo de turismo que buscaba sol, paisajes bonitos y buen clima.
Como resultado, la base de la economía local se ha sustentado en la construcción, hecho que tiene un doble efecto negativo. Por un lado, una estructura económica más simple que aquella basada en el comercio y con personas menos cualificadas. Por otro, el acceso al dinero rápido de la construcción ha motivado que los jóvenes no opten por perseguir una carrera universitaria, derivando en un bajo nivel cultural de la población. Consecuentemente, Xàbia cuenta con poca diversificación y baja capacidad de innovación y desarrollo, elementos necesarios para adaptarse al mercado del futuro.
Se hace imprescindible encontrar nuevos y originales activos, destacando elementos distintivos, pero además, insiste Juan Antonio Tomás Carpí, hay que hacerlo en coordinación con el resto de la comarca. El turista moderno es muy exigente y no sólo quiere una diversidad de ofertas para ocupar su tiempo de ocio, sino que demanda un trato personalizado. Hay que reinventar el modelo económico de Xàbia y de la comarca. Capacidad humana hay.
Tendencias presentes y futuras para una economía en torno al sector turístico
El profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Valencia Juan Ramón Gallego Bono fue el encargado de presentar las principales conclusiones del estudio socioeconómico de Xàbia que surge de la conciencia de que hay una carencia de información para poder tomar una decisión sobre el futuro de forma consensuada entre todos los ciudadanos. Para elaborar este análisis, Imedes no sólo se basó en datos estadísticos, sino también en la percepción subjetiva de los vecinos de la realidad local.
Gallego explica que el futuro socioeconómico de Xàbia ha de basarse necesariamente en el turismo, ya que éste es el sector con mayor potencial de crecimiento del futuro. España se ha desarrollado gracias a esta actividad hasta convertirse en la segunda potencia turística mundial, pero los tiempos han cambiado como consecuencia de la globalización y el turista moderno exige variedad y calidad.
La globalización ofrece tanto amenazas como ventajas para el turismo. Por un lado el mercado se abre en ofertas, provocando una fuerte competencia en el sector, pero por otro, se produce una masificación de la demanda turística, lo que ofrece unas enormes posibilidades a quienes diferencian su oferta.
Las nuevas tendencias del mercado turístico incluyen nuevos públicos con nuevas demandas, que utilizan internet como herramienta para crear unas vacaciones a medida vinculadas al desarrollo personal y a la experiencia creativa, y que planifican varias salidas cortas al año aprovechando la facilidad en el transporte y los vuelos baratos.
Xàbia debe seguir apostando por el turismo como sector para el desarrollo futuro de su economía. Pero debe ofrecer un turismo diferenciado y basado en la calidad, que además sea sostenible social, económica y medioambientalmente. El nuevo turista es muy exigente, y demanda un capital humano de alto nivel con gente muy bien preparada que le ofrezca un tratamiento personal. Además no debemos olvidar la competencia de los destinos turísticos emergentes que nos obligan, más aún si cabe, a una diferenciación y una especialización para destacar en el sector.
Pero Xàbia debe cambiar el modelo turístico de tipo residencial extensivo, ya que éste ha tenido una serie de consecuencias negativas como el impacto medioambiental producido por la masificación urbanística, la poca diversificación del mercado laboral, la baja cantidad y calidad de los servicios, etc.
El estudio socioeconómico de Xàbia analiza los diversos sectores productivos y concluye que la villa se encuentra en una situación de aislamiento con respecto al resto de la comarca y que existe una notable carencia de personal técnico cualificado y de universitarios.
AGRICULTURA Y PESCA
En el sector agrario, a pesar de que se ha reducido notablemente la cantidad de tierra destinada al cultivo, se observa que la actividad agrícola mantiene su contribución del 6% a la economía local desde el año 91, al igual que ocurre con la pesca, cuando en el resto de la Comunidad Valenciana se ha observado un claro descenso en el mismo período. Existe un entusiasmo renovado en este sector gracias a la agricultura ecológica, y que junto a la tozudez del agricultor tradicional, puede ser un punto a desarrollar muy importante para el futuro del turismo de Xàbia. Por ejemplo, es un valor en alza la restauración de calidad que ofrece productos directos de la huerta.
INDUSTRIA
No hay una verdadera tradición industrial en Xàbia, sino que la poca industria que existe ha ido ligada a la construcción. Aunque la industria favorece la diversificación, habría que plantearse si contribuiría positivamente al modelo de oferta turística por el que finalmente se opte. Por ejemplo, si se quiere ofrecer a Xàbia como un paraíso de tranquilidad y alto nivel, un sector industrial podría contrastar con esa imagen de alta calidad que se podría querer ofrecer.
CONSTRUCCIÓN
Este sector cada vez está menos demandado debido a la saturación urbanística y del terreno, pero no está condenado a la extinción ya que puede reconvertirse, por ejemplo, a la reforma de viviendas.
SERVICIOS
El sector servicios de Xàbia está poco diversificado, predominando la hostelería y el pequeño comercio. Falta una mayor diversificación, de mayor calidad y que complemente la oferta ya existente en la capital comarcal, Dénia. Xàbia necesita crear más plazas hoteleras de calidad, no basadas en la masificación, y más comercios más variados que se caractericen por un trato especializado y personal y cuya oferta se distinga con respecto al resto de la comarca. Un sector terciario avanzado podría dar un mayor valor añadido a la oferta turística de Xàbia en su conjunto.
En cuanto al mercado de trabajo en Xàbia se observa una elevada autosuficiencia en el sentido de que se encuentra aislada del resto de la comarca. En la Marina Alta se observan tres grandes zonas que delimitan el marcado laboral: Dénia, la Vall de la Gallinera y Calpe. Cada una de estas zonas está compuesta por varios municipios entre los que se observa un flujo equilibrado de personas que viven en uno y trabajan en otro. Xàbia, junto a Gata, se encuentra prácticamente aislada de estos flujos, por lo que tiene relaciones laborales muy débiles con el resto de la comarca. Así, el 90% de los residentes de Xàbia trabajan en la villa y un 78% de los puestos de trabajo están ocupados por estos.
Además, el estudio demuestra que existe una elevada precariedad laboral, no sólo por la falta de contratos indefinidos, sino por que existen muchos autónomos, y sobre todo falsos autónomos, es decir, personas que están dadas de alta como independientes, pero que en realidad su trabajo depende del contrato de una empresa.
Pero lo pero de Xàbia es que faltan técnicos y universitarios. Hay pocos, y los pocos que hay se van a otros lugares. Una estructura productiva que ofrece la posibilidad de trabajo a jóvenes influye en que haya muy pocos universitarios. Si además los trabajos no requieren una especialización técnica específica, todos aquellos que estén más preparados acabarán marchándose de la población al no poder obtener el sueldo que su calificación le permite.
Es decir, al no valorarse la preparación técnica del trabajador, los empresarios optan por contratar a mano de obra menos preparada porque resulta más económico a corto plazo, sin realmente ser conscientes de que a la larga lo único que se consigue es disminuir la calidad del servicio y precipitar la crisis del sector. La poca preparación del personal laboral y la falta de universitarios repercute negativamente sobre el innovación y desarrollo (I+D), imprescindible para adaptarse al futuro mercado económico.
Al final es el todo lo que define la oferta turística. No sólo hace falta disponer de un paisaje y un clima privilegiados, o de un sector terciario competitivo, sino que también es necesaria la existencia de equipamientos acordes con las demandas turísticas modernas y una oferta de actividades de ocio lo suficientemente variadas. Por desgracia, la marcada estacionalidad y el turismo residencial han impedido el desarrollo de infraestructuras, tanto públicas como privadas, así como de empresas que se dediquen a servicios relacionados con actividades deportivas, culturales, de ocio, etc. Y hasta tal punto es así que se ha creado una dependencia de Dénia para suplir estas carencias, que si bien la complementariedad comarcal es importante, no se puede obviar que Xàbia prácticamente sólo tiene a su naturaleza como oferta.
Sin embargo y en lo positivo, la hostelería de Xàbia es un sector en auge que se está perfilando como el segundo atractivo turístico del municipio. Muestra de ello son las Jornadas Gastronómicas de la Asociación de Restauradores de Xàbia que se celebraron el mes pasado.
Juan Ramón Gallego Bono concluye que el desarrollo de Xàbia no ha sido sostenible ni en lo social, ni en lo ambiental, y pronto tampoco en lo económico. Urge ser conscientes del problema para afrontar los retos del futuro. Pero también es imprescindible estar unidos socialmente -a través de asociaciones y de la Agenda 21-, así como a nivel institucional, para consensuar el cambio y unir fuerzas para poder llevarlo a cabo, y no crear conflictos, que siempre son estériles, por no estar de acuerdo.
La Cultura y el Patrimonio, claves de la diversificación turística de Xàbia
La propuesta de Imedes, tras la exposición del estudio socioeconómico, es que la clave del desarrollo sostenible de Xàbia está en la Cultura y el Patrimonio como ejes de la diversificación turística; una diferenciación que distinga a la villa de otros destinos, y que a la vez complemente la oferta del resto de la comarca. Xàbia debe continuar desarrollándose como municipio turístico, pero el turismo cuyo activo se basa en la oferta de “sol y playa” no es suficiente.
El profesor de la Universidad de Valencia y técnico de la consultora Naturae Juan María Sánchez Villar fue el encargado de explicar por qué el modelo de “sol y playa” no tiene proyección de futuro, y si bien no hay que rechazarlo, sí se hace necesario complementarlo para ser más competitivos. Ante una oferta totalmente segmentada, aprovechar la diferencia local para crear una identidad propia se convierte en una necesidad a la hora de planificar un desarrollo futuro que resulte sostenible.
Para hablar de turismo hay que hablar del turista. Atrás quedó la época en la que el viajar era una actividad limitada a los más ricos, y ahora cualquiera tiene acceso a casi cualquier destino turístico, especialmente gracias a los vuelos de bajo coste y a internet. El turista actual está más formado y es más exigente que nunca, además de que dispone de una mayor renta dedicada a su tiempo de ocio. Esto ha provocado una segmentación mayor y la creación de nuevas demandas turísticas. Además, el individualismo occidental exige un trato personal, es decir, el turista tiene ahora una necesidad de ser reconocido y de un trato personalizado.
Como consecuencia de la segmentación de la demanda se produce una diversificación de la oferta, por lo que acaba haciéndose imprescindible la creación de una identidad propia por parte del destino turístico para resultar competitivo en un mercado donde hay tanto qué elegir.
¿Qué modelo turístico elegimos? Urge definirse. Actualmente hay mucha homogeneidad en los lugares turísticos de la costa mediterránea española, y por desgracia, la masificación es uno de los rasgos comunes. A la sobrexplotación del modelo residencial extensivo, la escasa oferta que caracteriza a nuestras costas incluye la práctica de deportes en contacto con la naturaleza y poco más. Casi nada hay que distinga a un municipio del siguiente en cuanto a su oferta turística, y no debemos olvidar la competencia directa que en este sentido nos pueden hacer países como Croacia, destinos turísticos emergentes, mucho más competitivos en cuanto a precio, ausencia de masificación y calidad en el servicio.
El modelo Sol y Playa
El modelo “sol y playa” está asociado al turismo de segunda residencia y contempla al turista como un actor pasivo. La Real Academia de la Lengua Española define turismo como la afición a viajar por placer, por lo que este modelo prácticamente niega el propio concepto de turismo.
El modelo “sol y playa”, si bien ha ayudado a poner a España en el mapa como segunda potencia turística mundial, por culpa de la masificación urbanística, que en nuestra costa ya ha saltado la barrera de la AP-7, está viendo como ha dejado de ser un dinamizador de nuestra economía. En Xàbia, que posee uno de los mejores microclimas del mundo, no podemos prescindir del sol y la playa, pero debido al cambio climático y sus consecuencias, tampoco es un activo seguro. Y es que no sólo la intensidad del astro rey obliga a estar menos horas al sol, dejando más tiempo libre para las actividades de ocio, sino que la progresiva contaminación y calentamiento del agua pueden rendir nuestras aguas no aptas para el baño, por ejemplo, por las plagas de medusas.
Hemos tomado por supuesto al sol y la playa, pero nuestro desarrollo en las últimas décadas dista mucho de ser sostenible y no sólo que no nos brinda posibilidad futura alguna, sino que además está poniendo en peligro los mismos activos naturales en los que hemos basado nuestro crecimiento. Necesitamos ir más allá y, sin rechazar el modelo de “sol y playa”, ser más competitivos.
Algunos destinos turísticos han optado por definirse con precios más competitivos. Pero ser el líder en precios baratos es un suicidio, ya que además de que puede resultar perjudicial medioambientalmente, el dinero en sí no es un valor, por lo que no puede ser un activo. Es necesario diferenciarse, pero no en precios.
La apuesta por la identidad propia
Xàbia debe proyectar una imagen turística con identidad propia, siguiendo el ejemplo de municipios como Benicassim, que se identifica con la música, Almagro y la cultura, Valencia y los congresos,… Diversificar la oferta turística puede resultar un proceso costoso, por lo que se impone analizar costes y beneficios de las diferentes opciones. Hay que optar por soluciones sostenibles social, económica y medioambientalmente. La cultura es la industria del siglo XXI porque enriquece sin dejar huella ecológica. Por este motivo, la cultura puede representar una importante oferta turística. Y ya que “el hombre nunca puede escapar de su propia sombra”, como reza un proverbio árabe, debemos aprovechar la identidad propia, la esencia de Xàbia: una mezcla entre la cultura tradicional valenciana y el compendio intercultural que ofrecen las más de ochenta nacionalidades que componen el 53% de la población.
Así, concluye Sánchez Villar, la cultura es el motor económico del futuro, ya que es el modelo que mejor garantiza un desarrollo integral y sostenible del municipio.
Las claves del futuro de Xàbia
A modo de resumen, Juan Antonio Tomás Carpí, Presidente de Imedes, capituló que Xàbia debe cambiar su modelo turístico residencial a otro más diversificado y más competitivo en el nuevo mercado mundial. Xàbia es un lugar muy atractivo, con una calidad natural y humana especial. Una posible apuesta de futuro podría comprender dirigirse hacia un modelo residencial de primeras viviendas, en donde ciudadanos originarios de los más diversos rincones del mundo trabajen desde casas gracias a internet y a la accesibilidad a las principales ciudades europeas que ofrece el tener dos aeropuertos internacionales a sólo 100km de distancia y los vuelos de bajo coste. Todo ello complementado por una oferta turística basada en la cultura, la propia identidad y el rico patrimonio histórico y natural, sin dejar de lado las actividades de ocio típicas de un municipio de costa.
Para ello, Xàbia ha de modernizarse a través de una reconversión urbana arquitectónica y reconstructiva, tal y como han hecho municipios como Calvià y Santa Cruz de Tenerife. Esta reconversión incluye:
-la creación de servicios municipales de calidad: piscina cubierta, auditorio, remodelación del Centro Histórico, etc.
-la preservación y recuperación del entorno: la Reserva Marina del Cabo San Antonio, la Granadella, el Parque Natural del Montgó, la microrreserva de flora del Cap Prim, etc.
-la creación de infraestructuras de comunicación e informatización de la sociedad: redes Wi-Fi, administración electrónica, ventanilla única, etc.
-el reforzamiento cultural: fomento de la cultura autóctona así como de la interculturalidad.
-la creación de una estrategia comarcal: Xàbia no puede desarrollarse independientemente de los municipios que la rodean, sino que las ofertas han de ser complementarias.
Para hacer posible este cambio es imprescindible que haya una cohesión social, que todo el mundo esté de acuerdo en el modelo que defina el futuro de Xàbia. Pero también es necesario seducir primero a los de dentro para luego cautivar a los de fuera. Es decir, hemos de crear juntos una ciudad moderna, con identidad propia, que ofrece calidad de vida para todo el que reside en ella, y sólo así conseguiremos convertir a Xàbia en un destino turístico diferenciado y competitivo.
Xàbia, una ciudad lenta con una universidad europea
Tras lo expuesto en el análisis socioeconómico de Xàbia elaborado por Imedes, uno puede empezar a imaginarse un municipio más moderno y sostenible, que protege su paisaje, su cultura y su patrimonio, a la vez que abraza las nuevas tecnologías y su riqueza intercultural. Xàbia podría ser una suerte de Slow City -distintivo de la cultura antiestrés- epicentro de las relaciones euromediterráneas.
Pero parece claro que el primer paso que hay que dar es hacia la formación de la población, y su valoración para evitar que se “fuguen” a otras poblaciones. No sólo es importante que tengamos más universitarios, que serán las mentes pensantes que trabajen en I+D, sino también más técnicos y mano de obras más cualificada. La primera inversión de los empresarios de Xàbia deberá ser pues en la formación de sus trabajadores, especializándolos y entrenándolos en un trato al cliente personalizado y educado –no es suficiente con ser amable o simpático, hay que profesionalizar el servicio al cliente.
En cuanto a los diferentes sectores productivos, hay futuro para todos, pero sólo si se especializan. El auge de la restauración como un valor turístico y cultural requiere de productos naturales lo más frescos posible. Así, pequeños huertos ecológicos pueden abastecer directamente a restaurantes locales, y en cuanto a la pesca, se debería fomentar el consumo del pescado del día y no de especies determinadas.
Los constructores tampoco tienen por qué estar condenados. Con tanta casa antigua y chalé construido en época menos contemplativa, hay trabajo de sobra en reformas. Pero está claro que para eso es importantísimo la especialización del trabajador, ya que requiere más conocimientos reformar que construir.
Los sectores ligados a la construcción, como los fontaneros, carpinteros, electricistas, etc., también se beneficiarían, tanto en trabajo como en prestigio, si disponen de trabajadores más profesionalizados.
En cuanto a los comercios, es necesaria una mayor diversificación, es decir, más tipos de comercio diferentes, más variedad. Ya no vale pensar que si al vecino le ha ido bien, hay que copiarle el negocio. Además, el trato al cliente, el escaparatismo, la decoración del negocio, la colocación del género son todo aspectos que han de estar muy cuidados si se quiere atraer al turista y al cliente moderno en general.
Todas estas mejoras supondrán también una mayor oportunidad laboral para universitario y técnicos superiores, evitando así la fuga de talentos, y por tanto, del potencial en I+D.
Asimismo, la cultura es una importante faceta de Xàbia. Actualmente, la actividad cultural es bastante prolífica, pero la falta de auditorio impide que haya una programación regular y un punto de información centralizado que la divulgue. Como consecuencia, una gran parte de la población no tiene ni idea del panorama cultural de la villa. En lo positivo, la cultura tradicional está en auge, y especialmente gracias a asociaciones que se esfuerzan en recuperar las costumbres autóctonas, como la Romàntica del Saladar, el Grup de Danses del Portitxol, la Comissió de Loreto o la Associació de Barques Tradicionals.
Pero no hay que olvidar que más de la mitad de la población de Xàbia procede de más de 80 países diferentes, así que también forman parte del elenco cultural las tradiciones de los demás países europeos, las de Marruecos, Sudamérica, etc., diversidad que podemos apreciar en el Festival Internacional.
Al mismo tiempo, se ha de invertir en mejorar las infraestructuras públicas: aceras, calles, alumbrado, mejora y creación de parques, auditorio municipal y lugares públicos donde puedan haber actuaciones musicales de pequeño formato, un teatro, mejora en el transporte público (no hace falta más plazas de estacionamiento, sino menos coches) dentro y fuera del municipio, redes peatonales y/o ciclistas, restauración del patrimonio cultural, etc.
Xàbia es como una adolescente con granos. De joven fue bonita y virgen, pero ahora que está en la edad del pavo, esa transformación le afea la cara, le indefine el carácter, y aparece como una más del montón. Pero con un poco de ayuda, algunos tratamientos para la cara, un poco de cuidado en la dieta y ejercicio físico, una buena formación educativa, y unas sólidas directrices para mejorar su autoestima y perfilar su identidad, puede transformarse en una hermosa mujer que con los años irá ganando en atractivo.
Xàbia puede convertirse en una Slow City, es decir, una ciudad moderna, pero que no ha perdido el contacto con sus raíces, ni con su naturaleza o su patrimonio, que se adscribe a la calidad y a la tranquilidad. Una ciudad en donde se vive a un ritmo tranquilo y no frenético, que se distinga por la calidad de vida que ofrece a sus ciudadanos, que estos puedan disfrutar de sus ratos de ocio practicando deportes en contacto con la naturaleza, atendiendo a actos culturales o comiendo en restaurantes que practican la filosofía del Slow Food (cocina autóctona hecha lentamente con productos directos de la huerta para ser disfrutada lentamente, en buena compañía y con un buen vino),…
Pero también una ciudad que abrace las nuevas tecnologías, en la que haya Wi-Fi en cada esquina y los ciudadanos vean sus trámites administrativos facilitados por internet y por la ventanilla única. Una ciudad que resulta atractiva para cualquier ciudadano europeo que trabaje desde casa (gracias a su equidistancia a dos aeropuertos internacionales) y sólo tenga que ir uno o dos días, por ejemplo a Londres, a Munich o a Bruselas, para una reunión de trabajo.
Pero no nos olvidemos que Xàbia tiene dos vocaciones que no podemos ignorar: su aislamiento y la creencia de ser el “rovellet de l’ou” (la yema del huevo). Sin embargo, el mayor defecto puede ser la mayor virtud. El Foro de Vecindad de la UE, que la Comisaria de Exteriores Benita Ferrero-Waldner ha querido traer a Xàbia, convertiría a la villa en el centro y origen de las relaciones euromediterráneas (el rovellet de l’ou), aprovechando la seguridad que brinda su orografía con accesos fáciles de controlar, y su circunstancia intercultural.


















