Expertos desgranan la realidad sobre las antenas de radiofrecuencias
11/06/2009 - 18:05
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La Asociación de Amas de Casa y Consumidores TYRIUS celebró en el edificio Casa de la Cultura de Xàbia un charla titulada "Telefonía móvil: Calidad de vida y expectativas de los consumidores", con el fin de aclarar, tanto los aspectos técnicos que controlan la seguridad de estas antenas, como su incidencia sobre la salud.

Un numeroso público, que incluía miembros de las Amas de Casa de Xàbia, pudo ver despejadas muchas de las dudas con respecto a si las antenas de telefonía móvil son perjudiciales para la salud o no.

 

Los ponentes, Javier Gonzálvez Sempere, profesor del Área de Teoría de la Señal y de las Comunicaciones de la Universidad Miguel Hernández, y Francisco Vargas Marcos, asesor Biomédico del SATI de la Federación Española Municipios y Provincias resolvieron las dudas más frecuentes planteadas en relación a las antenas, la salud y la telefonía móvil. La necesidad de instalar antenas, la seguridad de vivir en un edificio que cuenta con una antena de telefonía móvil o los sistemas de vigilancia que garantizan la seguridad para la salud, fueron algunas de las cuestiones planteadas.

El acto fue presidido por la concejala de Participación Ciudadana, Pepa Chorro, y la asesora Jurídica de la Asociación de Amas de Casa y Consumidores TYRIUS, Beatriz Rodríguez Cano.

 

 

España es uno de los países que más estrictamente regula la emisión de radiofrecuencias

Javier Gonzálvez Sempere explicó "Los condicionantes técnicos en el diseño y funcionamiento en las redes de telefonía", y aseguró que la normativa recomendada por la UE es muy estricta en cuanto a los límites seguros para emitir radiofrecuencias. Es más, España es uno de los países en el que más se controla y regula constantemente los niveles de emisiones de las antenas.

El término radiofrecuencia, también denominado espectro de radiofrecuencia o RF, se aplica a la porción menos energética del espectro electromagnético, situada entre unos 3 Hz y unos 300 GHz. La radiofrecuencia se puede dividir en 11 bandas del espectro, que van desde el sonido audible (3 Hz a 30 kHz), que se propaga por ondas sobre un medio material a la velocidad del sonido, hasta las altas frecuencias (3-300 GHz), utilizadas en sistemas de defensa, radioastronomía, redes inalámbricas o la televisión por satélite.

Los sistemas de telefonía móvil, los teléfonos inalámbricos, los cierres con mando de los automóviles, el microondas de la cocina, muchas redes inalámbricas y ciertos aparatos de belleza utilizan las frecuencias entre 300-3000 MHz (conocidas como UHF), mientras que la radio FM y las antenas tradicionales de televisión se emiten entre los 30 y los 300 MHz (VHF), y la radio AM utiliza ondas bajas y medias, entre los 30 y los 3000 kHz. A partir de 1 GHz, las bandas entran dentro del espectro de las microondas, lo cual no incluye a la telefonía móvil.

Gonzálvez aseguró que las frecuencias a las que emite la telefonía móvil no son ionizantes, es decir, no constituyen ningún riesgo para la salud como los rayos X, radioterapia u otras técnicas de exploración médica. Aún así, la legislación regula muy estrictamente los límites máximos. Así, aunque no se han detectado efectos biológicos hasta una potencia de 40 W/m2, la UE y la OMS recomienda como tope de emisiones para GSM 4,5 W/m2, o lo que es lo mismo, 450 microwatios por centímetro cuadrado.

Aún así, en un estudio de control efectuado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio sobre antenas ubicadas en lugares sensibles en España, el nivel medio de emisiones era de 0,05 microwatios por centímetro cuadrado. Asimismo, incluso en lugares no sensibles, la auditoría de 2008 aseguró que los niveles de emisión de las antenas de telefonía móvil estaban muy por debajo del estricto límite legal español.

Por otro lado, Gonzálvez aclaró algunas ideas equivocadas que tiene el público sobre las antenas de telefonía móvil, y es que la proliferación de éstas contribuye a disminuir y no aumentar la potencia de emisiones de radiofrecuencia. Esto es así porque cada operador tiene asignado un rango determinado de frecuencias, así que ante la creciente demanda, podría aumentar la potencia de emisión de una antena, pero esto no evitaría la saturación de líneas, como ocurre en Noche Vieja cuando muchas personas llaman a la vez. La mejor solución es aumentar el número de antenas, ya que no sólo permite que más personas estén comunicando al mismo tiempo sin saturar la línea, sino que la proximidad evita que se tenga que llegar al límite de potencia permitido.

En este sentido, añade el experto, no hay que olvidar que el móvil no sólo es un receptor, sino también un emisor, que además utilizamos cerca de nuestra cabeza. Cuanto más lejos esté la antena del aparato, más fuerte emite éste la señal. Los teléfonos móviles llevan un mecanismo automático de regulación de la intensidad, y un tope de emisión de 2-4 W/kg.

 

Registro oficial de antenas

Hoy en día, las antenas de telefonía móvil que se colocan son muy seguras, aunque es posible que existan algunas de estas infraestructuras que son muy antiguas y no están siquiera registradas. Además, cuando había menos antenas, se emitía a una potencia mayor que ahora. Gonzálvez explicó que tanto el Ministerio como la Generalitat disponen de un registro de las antenas legales y sus controles que cualquiera puede consultar a través de las respectivas webs (nota: aunque la información técnica es correcta, no lo es la ubicación sobre el mapa de los iconos):

 

Cualquiera que dude de si la antena que está cerca de su casa cumple con la legislación puede comprobarlo en estos portales, introduciendo la dirección pertinente, y denunciar ante las autoridades la existencia de cualquiera que no esté registrada.

 

Las radiofrecuencias de las telecomunicaciones no afectan a las células

Francisco Vargas Marcos habló de las garantías sanitarias de las infraestructuras de telecomunicaciones y los estudios y recomendaciones de los comités científicos internacionales, que se han tomado muy en serio la preocupación social por las emisiones de radiofrecuencias. El experto aseguró que éstas no afectan a las células, ni rompen enlaces de ADN como aseguran algunos detractores sin base científica. Es más, a potencias muy elevadas, muy por encima de los límites legales, las radiofrecuencias sólo emiten calor, produciendo un efecto de elevación de la temperatura, como si estuvieras al sol o haciendo deporte.

Vargas volvió a insistir en que los niveles medios de emisión es España están muy por debajo, unas cientos de miles de veces menor, de los límites establecidos por las OMS. Además, en los numerosos y muy rigurosos estudios hechos a largo plazo -existe un trabajo danés que cubre 40 años-, no se ha descubierto ningún tipo de relación con efectos negativos sobre la salud. Y es que, aunque a veces algunas personas denuncian casos de cáncer cerca de las antenas, los estudios demográficos demuestran que la incidencia en esa zona no es mayor que la de cualquier otra.

En cuanto a las denuncias de algunas personas que aseguran ser hipersensibles a estas ondas, los estudios científicos han demostrado hasta ahora que ésta no se debe a las ondas electromagnéticas emitidas por las antenas, sino a la preocupación psicológica y la somatización de ésta. De hecho, en estudios rigurosos se ha demostrado que estos individuos no podían distinguir cuándo estaban siendo expuestos y cuándo no.

Aún así, el método científico no permite nunca zanjar ninguna tema definitivamente, y exige que siempre una teoría se esté corroborando una y otra vez, por lo que, y ante la preocupación social que existe, los organismos encargados de velar por nuestra salud, como la OMS o la UE, siguen fomentando estudios a largo plazo sobre la exposición global de las personas a las ondas electromagnéticas emitidas por toda la tecnología diseñada para hacer nuestra vida más fácil (mandos a distancia, aparatos de belleza o de diagnóstico y tratamiento médico, útiles de cocina, Wi-Fi, ...).

 

El Ayuntamiento quiere elegir dónde se colocan las antenas

La concejala de Participación Ciudadana y de Urbanismo, Pepa Chorro, manifestó su preocupación por las dudas que los ciudadanos manifiestan ante la colocación de las antenas de telefonía móvil cerca de sus viviendas, y que por este motivo su departamento se ha esforzado en, no sólo buscar información sobre estas infraestructuras, sino pedir a las compañías instaladoras todas las garantías posibles.

Chorro explicó que los técnicos municipales han registrado 24 antenas por todo el municipio, y que han enviado una petición a la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones para asegurarse de que todas son legales. Asimismo, animó a los ciudadanos de dar a conocer cualquier antena que crean que no cuenta con los permisos necesarios, aunque también aseguró que nada se puede hacer para retirar aquellas que cumplen escrupulosamente con las exigencias legales.

De todas formas, la edil también quiso destacar que, aprovechando la redacción del PGOU, se quiere redactar unas ordenanzas que aconsejen la mejor colocación de las antenas. Y en este sentido, Chorro es partidaria de que se ubiquen en suelo municipal, y que el rendimiento económico que se genere revierta en obras sociales para el municipio.

En cuanto al problema estético que pueden presentar las antenas, Chorro dijo ser partidaria de camuflarlas, por ejemplo, dentro de palmeras artificiales. Sin embargo, este ocultamiento suele ser mal interpretado pos los ciudadanos y resulta en un mayor rechazo de la infraestructura.

 

 

Más información en: http://www.mityc.es/telecomunicaciones/espectro/nivelesExposicion/paginas/niveles.aspx

 

 

 

 

 

 

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