La economía de Xàbia se transforma
22/11/2005 - 23:26
   imprimir  enviar a un amigo   disminuir tamaño de letra aumentar tamaño de letra  

Muchos todavía no quieren admitirlo, pero el descenso del mercado del ladrillo es una realidad. Cada vez se venden menos casas y apartamentos, y ya queda poco terreno por construir. A pesar de su historia, en Xàbia se ha seguido apostando por el monocultivo. Primero fue el trigo, luego la pasa y ahora el ladrillo. Pero cuando la economía de un lugar se basa en un sólo elemento o producto, si el recurso falla, la crisis es inevitable.

En Xàbia hay unas 300 empresas dedicadas a la inmobiliaria o a la edificación (como dato comparativo, valga señalar que los establecimientos que se dedican a la restauración son unos 350). Muchas de estas ya han comenzado a recortar gastos o a cerrar directamente. Los más previsores se han reconvertido a otros sectores.
Pero, ¿qué será de Xàbia si no se dedica a la construcción? Habrá que plantearse otro modelo de ciudad, otra forma de desarrollar la economía. ¿Turismo de lujo? Lo dudo mucho. Xàbia es muy bonita y cuenta con visitantes de un buen nivel económico, pero el turismo de lujo busca otro tipo de lugar, con grandes extensiones de terreno donde recluirse lejos del mundanal ruido, en mansiones aptas para acoger a más de cincuenta invitados. Que yo sepa, no abundan las parcelas extensas en el término municipal.

Estrategias anticuadas
¿Otro monocultivo? El proyecto único puede que funcione en núcleos poblacionales reducidos, aunque nunca estará exento del peligro de crisis, si el recurso básico falla. La mentalidad deberá cambiar. Antiguamente, cuando la mayor parte de la población era analfabeta, y el cacique tenía el dinero, se hacía lo que él quería, y todos aceptaban que era una buena idea (no les quedaba más remedio). Hoy, con un índice de analfabetismo de un 0.24%, y la mayoría de los hogares conectados a internet, la ignorancia ya no caracteriza a la población (no debería), y cada uno elige lo que quiere creer. No sirve que uno, o un grupo de “sabios”, decida qué es lo mejor para el desarrollo. Ahora los sabios sólo pueden proponer actuaciones, pero será la población la que, por su propia dinámica, elija lo que más le convenga.
El experto plantea las alternativas, el ciudadano elige lo que cree que es mejor para él, el técnico evalúa la viabilidad de la elección, y el político gestiona los recursos. Esto no es otra cosa que la Agenda 21 local, es decir, la democracia participativa y el camino hacia un desarrollo sostenible.
Volviendo a lo anterior, no tiene ningún sentido decir “campos de golf para todos”. Con una población real de cerca de 50.000 habitantes, difícilmente puedan “todos” beneficiarse del golf y de sus efectos secundarios. Lo mismo sucede con una posible ampliación del puerto deportivo. Los macroproyectos no son ideas geniales que solucionen la vida a todo el mundo. Sirven para que algunos se beneficien, otros se fastidien, unos pocos se vean gravemente perjudicados y la gran mayoría ni se hubiera enterado si no fuera por la prensa. Es decir, estas ideas no son una panacea ni una solución global, y deberían ser los vecinos afectados los que decidan si les gusta o no.

Ordeno y mando
A pesar de que la historia nos ha acostumbrado a cambios violentos y a la fuerza, da la impresión de que actualmente el modelo impositivo de “ordeno y mando” está cada vez más fuera de moda. Recuerdo hace poco en una asamblea, dos candidatos expusieron sus respectivos programas. Uno gritaba y daba puñetazos al atril, mientras su conversación giraba en círculos a su alrededor, sin conseguir emitir una frase coherente o completa. El otro, educadamente enumeró de forma lógica y racional, sin prisas pero sin pausas, en un lenguaje claro e inteligible, cada uno de los puntos que proponía trabajar. Ganó el segundo por goleada. Sin embargo, hace escasos años, quizá se habría impuesto el que más amedrenta o amenaza. Por suerte, el mundo está cambiando…, y Xàbia también.

Estrategias sostenibles: servicios y comercio
Entonces, ¿qué pasará en Xàbia? Si la venta de viviendas y la construcción bajan, será necesario que los que se dedican a este sector cambien de actividad. Algunos podrán optar por el boyante sector servicios, pero otros, si disponen de locales en plantas bajas y de poca preparación académica, quizá encuentren más fácil abrir su propio negocio.
Opino que el modelo de desarrollo futuro para Xàbia probablemente se base en el comercio, siguiendo en parte el ejemplo de Dénia, pero diferenciándose necesariamente en algún aspecto.

La competencia crea riqueza
Es una dinámica conocida en economía que cuando una zona crece en población y riqueza, se pasa de negocios que abarcan sectores amplios del mercado, a una especialización cada vez mayor. Es decir, en un pueblo pequeño se encuentra la tienda de comestibles que además vende la prensa, algo de ropa y tiene un pequeño bar; o el taller que arregla todo lo imaginable. A medida que la población crece, los comercios incrementan en número, y finalmente aparece la competencia, la cual obliga a la especialización dentro de cada sector. Cuando hay varias zapaterías, cada una deberá especializarse en un tipo de calzado (infantil, joven, para mujer, deportivo, etc.).
Hay quien cree que la competencia le va a perjudicar, pero es todo lo contrario. Si hay una mayor oferta de tiendas especializadas en un determinado producto, esto hará que el comprador no “emigre” a otros núcleos a buscar lo que quiere, ya que, sin necesidad de desplazarse, podrá hacer lo que más nos gusta a todos: elegir.
En Xàbia hay relativamente poco comercio –en parte debido a la economía del ladrillo-, por lo que hay poca competencia entre negocios. Es por esto que para “ir de compras”, la gente se desplaza hasta Dénia, Gandía, Benidorm, Alicante o Valencia, que es donde sí pueden elegir entre una mayor variedad de productos y comercios. Si uno no puede comparar, no puede conocer el valor de lo que tiene delante, porque no puede saber si el precio es justo o exagerado.
Tanta preocupación por atraer el dinero “hacia dentro”, cuando los de aquí lo están sacando otra vez fuera. Un poco absurdo, ¿no? Menos mal que aún queda el turismo. Pero a los que “vienen de fuera”, es decir, a nuestros turistas-residentes, ¿qué se les ofrece?

Shopping, cultura y actividades para los turistas
El desarrollo del comercio presenta otras ventajas, y es que al residente de fin de semana o estacional, se le podrá brindar una oferta de ocio muy popular y complementaria al “sol y piscina”: el “shopping”.
Como mencioné antes, creo que este cambio lógicamente irá surgiendo de forma natural, desde el propio ciudadano. Este artículo es nada más que una reflexión sobre un hecho real: últimamente se están abriendo muchísimos comercios nuevos. Basta con dar una vuelta por los núcleos principales de Xàbia para darse cuenta de la cantidad de negocios que han abierto sus puertas en los últimos meses. Existen muchos locales, bajos comerciales, o casas vacías y cerradas que ahora irremediablemente son o deberán ser la futura fuente de la economía. El que deja el ladrillo, deberá realizar otra actividad, y cuando se carece de un cierto nivel educativo, la mejor opción es el comercio o los bares. Bares ya hay muchos, pero tiendas, muy pocas.

El turista-residente
El turismo ha subido un poco de nivel, y es cada vez menos estacional y más residencial. Ha desaparecido la abuela con la hamaca bajo el brazo y los nietos a los pies cruzando la calle hacia la playa del Arenal. Ésta ahora se va a Cullera o a Benidorm. Ya no está el Arenal vacío en invierno y a reventar en verano, sino que la oscilación ahora es mucho menor. Ahora el “turista” es un residente de fin de semana, de clase media o media-alta, que vive en Valencia o en Madrid, tiene su segunda residencia en Xàbia –generalmente un piso con estancias minúsculas-, y viene aquí a desconectarse del agobio de la ciudad.
Antes, Xàbia brindaba a sus visitantes un paisaje virgen y muy bonito, y sus habitantes ofrecían casas donde quedarse y restaurantes o bares donde tomar algo. Pero los huevecillos de oro de esta gallinita ya se están pasando. El paisaje ha perdido mucho y los precios de las viviendas, restaurantes y bares se han disparado. Además, debido a las hipotecas y los préstamos, las familias de “turistas-residentes” no pueden permitirse el lujo de salir a comer o cenar fuera con tanta frecuencia.
Bien. Xàbia ha conseguido desestacionalizar el turismo, pero no ha sabido crear una oferta adecuada a su nueva realidad. Estas familias de “turistas-residentes” vienen aquí a descansar, pero se aburren.

Mucho potencial, mal ofertado
En mi opinión, no sólo es necesario incrementar el número de comercios (pasatiempo preferido de muchos, eso de pasear de tienda en tienda), sino crear circuitos comerciales. Un ejemplo, que existe como proyecto, es la creación del centro comercial abierto que la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo está impulsando. También podría ser una buena idea convertir a la Avenida Augusta en una zona comercial y en sus parques centrales colocar algunos chiringuitos, para que la gente pueda terminar su paseo por las tiendas, tomándose algo al sol, mientras los niños juegan.
También sería bueno fomentar y cuidar más el deporte y las actividades al aire libre, como el senderismo, la vela, carriles bici, etc. En este sentido, el Ayuntamiento parece más concienciado, como demuestran los proyectos aprobados de la piscina cubierta y el trinquete. En lo negativo está el ejemplo de las rutas de senderismo, que se suspenden en invierno, y la práctica inexistencia de carriles para bicicletas.
Otro frente que sería necesario desarrollar, y que podría hacer que Xàbia se diferencie de los demás pueblos de la comarca es crear un circuito cultural acorde con su belleza. Lo curioso es que la oferta existe, pero faltan más infraestructuras y una mejor divulgación de la programación. Muchos de nuestros turistas, y de los residentes, no tienen ni idea de la gran cantidad de actividades culturales que se realizan. O lo que es más sangrante, la promoción turística de Xàbia (en ferias y folletos) prácticamente no incluye el Xàbia Jazz, el Xàbiafolk, los conciertos de cámara de la Música a l’Estiu, los cine-clubs, el teatro, los títeres, las salas de arte, las actuaciones del Grup de Dances del Portitxol, del Orfeón, Ars Nova y del Centre Artístic Musical,…, y sólo hay una breve mención del Ajedrez Viviente, y eso que está declarado de Interés Turístico Nacional (y va a por el Internacional). ¿Y qué me dicen del museo? ¿Cuándo es la última vez que el lector lo ha visitado? ¿Y el Auditorio para cuándo? Eso sí, fiestas todo el año y a bombo, platillo y petardo… El potencial cultural de Xàbia es tremendo, sólo es necesario divulgar mejor las actividades.
Últimamente, colocan en la fachada de la Casa de Cultura un gran cartel que anuncia las principales actividades del mes. Lástima que se cuelgue alrededor del día 15. También se editan trípticos con la programación, pero sólo se encuentran fácilmente en la Casa de Cultura. Esto está muy bien si el único objetivo es informar a un público que ya “compra” el producto”, pero si la mayoría de personas desconoce que siquiera existe una programación interesante o piensa que no le va a gustar, la estrategia debería ser diferente.

Para ofertar sus “productos”, algunos pueblos disponen de ordenadores con pantalla táctil en las ventanas de las oficinas de turismo, accesibles a cualquier hora del día. Es una forma relativamente sencilla y poco costosa de hacer llegar la programación de todo lo ofertado. Por cierto, la Oficina de Turismo del Arenal sería más visitada si estuviera en primera línea de playa.

Xàbia tiene que dejar de pensar que es una “perla” que todo el mundo desea, y empezar a trabajarse a su clientela, si es que no quiere ésta se vaya, y si no quiere caer en otra crisis (y en su historia van muchas).

 

Ver artículo original (330 lecturas)

  imprimir imprimir  mostrar en pdf mostrar en pdf  enviar a un amigo enviar a un amigo
favoritos  facebook  twitter  del.icio.us  digg it!  meneame