Un experto desvela en Xàbia las previsiones económicas para el 2010
10/03/2010 - 13:25
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El Rotary Club Xàbia invitó al director regional de Privados del Área Levante Sur del Deutsche Bank, Manuel Sánchez Ramón, para que explique cuáles son las previsiones económicas para el 2010. El experto ha pintado un panorama no demasiado pesimista, aunque confirma que España seguirá por detrás de la media de la Unión Europea en su crecimiento económico.

 

El Deutsche Bank es un banco líder en el mundo, con una importante presencia en la mayoría de países desarrollados. En España su historia se remonta a 1889, cuando el Banco Hispano-Germano fue clave para las importaciones y exportaciones entre ambos países.

Manuel Sánchez Ramón comenzó su intervención afirmando ante el numeroso público que se dio cita en el Hotel El Rodat que su grupo no es del todo pesimista en sus previsiones económicas para España, y definió el 2010 como el año de la "recuperación atípica".

La principal actividad económica del 2010 se está centrando en torno, por un lado, a la reconstrucción de las existencias. Y es que se está empezando a vender los stocks acumulados (electrodomésticos, vehículos,...). En este sentido, la actividad productiva se centrará este año en la reposición de las unidad de vendidas.

Por otro lado, las economías emergentes, como la China y la India, pisan fuerte y sus previsiones son muy ambiciosas, con crecimientos estimados en su PIB del 9% y del 7,3%, respectivamente. Satisfacer las demandas de estos países es una excelente oportunidad para la recuperación de la economía Europea, y de hecho, las empresas exportadoras están aumentando sus ventas desde el 2009.

 

El pronóstico del Deutsche Bank para España, es que la economía crecerá hasta el segundo trimestre de este año, aunque luego habrá una desaceleración, sin llegar a la recesión (2 meses de PIB negativo). España está claramente por detrás del resto de la zona euro -cuyo PIB se estima aumentará un 1,5%-, y se prevé que el PIB caerá al 0,4%.

Para comprender el por qué de estas previsiones Sánchez desgranó algunos conceptos económicos y cómo la inflación, el mercado inmobiliario o los mercados financieros afectan a la economía.

 

El Banco Central Europeo controla la inflación

El objetivo de la Reserva Federal de Estados Unidos es el crecimiento, sin embargo, la del Banco Central Europeo es más conservadora, y su misión es controlar la inflación, quizá debido a las experiencias previas de países como Alemania y Francia. Si la inflación sube, el consumo se ralentiza, pero si llega a haber deflación, es decir, que los precios bajan, dejan de consumir incluso las personas que no han perdido poder adquisitivo (como por ejemplo, los funcionarios), debido a que nadie quiere comprar un bien que luego tendrá menos valor (ej., una vivienda) o que luego podrá adquirir por menos precio (ej., un televisor). El truco está en mantener la inflación en unos niveles óptimos que favorecen la producción y el consumo.

 

La banca condicionará el mercado inmobiliario

Según Manuel Sánchez, el sector inmobiliario está aún lejos de la estabilización, aunque se está empezando a observar una recuperación del interés por parte de los mercados alemán, holandés e incluso británico, que sin embargo son cada vez más exigentes y no están dispuestos a pagar cualquier precio. Pero esta buena noticia para las inmobiliarias y constructoras se ve empañada por el hecho de que los bancos y las cajas de ahorro han triplicado los inmuebles que tienen en cartera en el último año, hasta contar con activos por valor de 25.400 millones de euros. Tendencia que continúa en ascenso debido a que se siguen asumiendo estos bienes como pago de las deudas contraídas. Es decir, los bancos y cajas están cambiando lo que queda por pagar de las hipotecas impagadas por las propias edificaciones.

Pero el Banco de España acaba de anunciar su intención de llevar hacia adelante una medida de regulación de los precios de los inmuebles para ajustarlos a su valor real. Mediante la nueva norma se pretende que los bancos tasen sus activos inmuebles y los registren en sus libros.

Esto puede ser bueno, porque obligaría a regularizar los precios y sería como empezar de cero. Sin embargo, los bancos y cajas de ahorros no se van a quedar de brazos cruzados y antes de que se apruebe la medida, inundarían el mercado con sus activos, provocando una avalancha de la oferta. Y es que el hecho de poner en valor las carteras inmobiliarias supondría enormes pérdidas para las entidades financieras, algo que éstas evidentemente querrán evitar. Aunque, precisamente por esto, seguramente la medida que finalmente adopte el Banco de España no sea tan drástica.

 

España débil pero sin deuda explosiva

A veces da la impresión de que la mayoría de los españoles están simplemente esperando a que pase el temporal, pero según Sánchez, difícilmente se recuperará nuestra economía por su propia inercia. Sólo vía los estabilizadores automáticos no llegaremos a superar 3% de deuda pública, que es el objetivo mínimo marcado en el tratado de Maastritch para los países del UE.

Y esto es así por sus debilidades. Se espera que el paro durante el 2010 siga creciendo, y continuará la tendencia de mínimo consumo y máximo ahorro. Además, el país se caracteriza por su baja productividad y baja competitividad externa. Como lo describe Sánchez, "es como ir a una carrera con las zapatillas inadecuadas".

La economía española está creciendo ahora, y lo hará hasta mayo de este año, pero esto es así a expensas de la deuda pública. A partir de ese mes, será la iniciativa privada la que deberá tomar las riendas y continuar el crecimiento. Sin embargo, las debilidades antes mencionadas hacen prever que esto será difícil.

Deutsche Bank piensa que sólo se puede llegar al 3% con reformas fiscales y laborales. Afortunadamente, España es un país solvente, con una ratios bajos de deuda/PIB y sin una deuda explosiva. "No se cuestiona la solvencia, sino la capacidad de financiación a corto plazo", explica Sánchez, y asegura que no estamos como en Grecia.

 

Francia y Alemania al rescate de Grecia

La grave crisis presupuestaria de Grecia ha hecho saltar las alarmas de países como Portugal, Irlanda y también España, cuya recuperación de la crisis está costando más que la del resto de la zona euro. El temor a que los problemas helenos puedan afectar a otros países y crear un desequilibrio económico de dimensiones incalculables con un efecto encadenado que acabe por hundir el sistema ha hecho que el G20 tome la decisión de que "no se permitirá hundirse a nadie [a ningún banco privado]; y aunque nos duela hay que poner dinero, ya que es un mal menor". 

En la UE, Francia y Alemania han decidido coger las riendas del asunto, y a pesar de que los estatutos europeos no permiten ayudas bilaterales entre países de la Unión, Angela Merkel y Nicoás Sarkozy ya han expresado su acuerdo para cambiar esta norma y ofrecer su ayuda a Grecia. Aunque, "si ellos pagan la paella, elegirán el restaurante", aclara Sánchez en referencia a que estos dos países adquirirán entonces más poder en las decisiones económicas de la UE.

 

Escenarios para el 2010

En el 2010, en España el consumo seguirá flojo, a pesar de haberse eliminado en gran parte el exceso de endeudamiento. No se dan las condiciones para consumir debido a la subida de impuestos, de los tipos de interés, del IVA y del desempleo.

El Deutsche Bank baraja tres escenarios posibles para el desenlace de este año. Uno optimista, que cuenta con una probabilidad del 15%, en la que se mantienen los estímulos fiscales y monetarios sin generar inflación, y en el que aumentaría el movimiento en la bolsa, los bonos públicos y los créditos. Otro escenario sería más pesimista, con un 10% de probabilidad de que ocurra, y en el que la retirada gradual de los impulsos fiscales y monetarios no se vería correspondido por un aumento en la actividad privada, lo que llevaría a una situación similar a la de Japón en los años '90, en el que baja la actividad en la bolsa y en los créditos, y suben los bonos públicos.

El tercer escenario tiene una probabilidad del 75% de que ocurra y pronostica que, tras la retirada gradual de los estímulos monetarios y fiscales, se produciría un aumento gradual de los tipos, empezando en el G7. Sin embargo, a medida que avanza el año, esto podría cambiar si aumenta el miedo a la inflación y las subidas de los tipos, y ante las dudas de las deudas soberanas de algunos países.

 

Estrategias para el 2010

Manuel Sánchez cree que el 2010 es un año de oportunidades no exento de riesgos, y aconseja invertir, ya que ahora es más fácil que nunca. Hay más información, mayor transparencia, y aunque es difícil elegir entre tanta oferta, es más fácil acertar que hace un par de años.

España crecerá por detrás de la UE, pero es probable que empiece a recuperarse a finales de año, aunque esto no lo conseguirá únicamente con la inercia intrínseca del consumo, sino que será necesario que se adopten políticas de reformas laborales y fiscales.

Por ejemplo, después de comprobar que la inyección de dinero en las entidades financieras sólo sirvió para que éstas sanearan sus economías, ahora el Estado ha optado por garantizar créditos directamente a las empresas a través de líneas ICO, con la esperanza de que vuelva a aumentar la actividad económica.

De cualquier manera, asegura finalmente Manuel Sánchez, inspirado en una cita de J.F. Kennedy, "al final es una cuestión de todos, y cada uno debe preguntarse, ¿qué puedo hacer yo para salir?", y no tanto espera que la solución venga de arriba.

 

 

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