A Xàbia se le presenta un reto muy importante para los próximos años. Definir el modelo de ciudad que quieren sus propios ciudadanos, que son los principales protagonistas y responsables de cómo va evolucionando. Un proyecto de ciudad que sólo puede entenderse con la participación ciudadana, el debate plural y teniendo en cuenta la sostenibilidad.
Ésta sería la principal conclusión de la interesante charla que ofreció el director del Plan Estratégico FuturElx, Antonio Martínez, cuya explicación sedujo a un centenar de personas congregadas en la Casa de la Cultura, entre las cuales estaban el alcalde, varios concejales de la corporación, representantes de diversos colectivos sociales y miembros del Foro de la Agenda 21 Local.
Antonio Martínez Gómez es economista, y actualmente es Gerente de la empresa del Ayuntamiento de Elche -Promociones e Iniciativas Municipales de Elche, S.A. (PIMESA), dedicada a la promoción de suelo industrial y de viviendas protegidas, y a la gestión urbanística-. Además es el director del Plan Estratégico de Elche y del Centro de Estrategias e Iniciativas Urbanas, Profesor de Política Organizativa de la Empresa y de Dirección de Recursos Humanos, en la Universidad CEU Cardenal Herrera y Vicepresidente de la Fundación Ruralcaja Elche. Asimismo, es autor de un gran número ponencias, conferencias y artículos relacionados con temas de política urbana estratégica, desarrollo local y gestión empresarial.
“El futuro tiene muchos nombres: para el débil es lo inalcanzable, para el miedoso lo desconocido, para el valiente la oportunidad”. Víctor Hugo
La conferencia titulada “Xàbia y sus retos ciudadanos: la planificación urbana estratégica” supone el inicio de un proceso de reflexión y debate de la realidad actual de la ciudad y sus posibilidades de futuro. Una iniciativa promovida por la concejalía de Fomento Económico, en colaboración con la Agenda 21 Local, que pretende “mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos con su implicación”, según destacó el edil responsable del área, José Chulvi.
“El futuro no pertenece a quienes saben esperar, sino a quienes saben prepararse”. Manero
Los ciudadanos son los protagonistas de su ciudad Antonio Martínez incide especialmente en que el ciudadano es responsable de su ciudad. En este sentido, el Ayuntamiento solamente es el órgano gestor de los recursos del municipio y “somos nosotros (los ciudadanos) los responsables de mejorar la ciudad”. El ciudadano tiene que apoyar al concejal, trabajar junto con él, y darle ideas.
Martínez reconoce que es cierto que a menudo parece que los representantes municipales prestan oídos sordos, y explica que el político y los técnicos municipales tienen que aprender a escuchar. Estos deben estar preparados porque cuando al ciudadano se le da por primera vez oportunidad de expresarse, éste saca todo lo negativo y se queja de todo. Más veces que menos, el político acaba saturado y asustándose de esta reacción. Pero es necesario que el ciudadano participe, y es imprescindible la comprensión mutua.
“El futuro no existe…El futuro no es algo que te ocurre; es algo que tu creas”. Gary Hamel
El experto economista no dejó de insistir en la importancia de que los ciudadanos participen en las decisiones de su ciudad. Y es que al fin y al cabo la ciudad es el lugar donde los ciudadanos viven y trabajan, por lo tanto, “los principales protagonistas de la ciudad son los ciudadanos, que cuando actúan, individual y/o colectivamente, condicionan el modelo de urbe, el actual y el futuro”.
“Los principales protagonistas de la ciudad son los ciudadanos, que cuando actúan, individual y/o colectivamente, condicionan el modelo de urbe, el actual y el futuro”.
La ciudad se tiene que concebir como una empresa La ciudad, como espacio donde los ciudadanos viven, se relacionan y desarrollan su actividad, es una entidad viva, y como tal debe estar en continua evolución, siempre cambiando. En este sentido, Martínez, experto en políticas organizativas empresariales, comparó a las ciudades con las empresas. Al igual que éstas, las ciudades deben estar en continuo desarrollo para seguir siendo atractivas y competitivas. A modo ilustrativo, Martínez mostró varias frases hechas por famosos gurús de la economía, citados en los principales manuales de gestión empresarial, en los que la palabra “empresa” era sustituida por “ciudad”. Así, como regla principal destacó que no hay que tenerle miedo a los cambios, “las ciudades y las personas tienen que cambiar…, y necesitan de nuevas ideas, proyectos e iniciativas –al igual que las empresas- para no quedarse atrás”.
En estos tiempos de muchos cambios, en todas las áreas, en los que todo resulta complejo e imprevisible, a la gente le cuesta abrirse al cambio. “En el entorno de las urbes todo cambia, y lo está haciendo a gran velocidad, de forma compleja, imprevisible y continua, creando un estado de cierto desconcierto y confusión”. “Hay confusión y miedo, pero hay que adaptarse”, insiste Martínez, y es que “ninguna ciudad es esclava de su identidad”.
“No es suficiente con imaginar el futuro, tenemos también que crearlo”. C.K.Prahalad
Un ejercicio de futuro: pensar, creer y crear
“Cada ciudadano con su actitud y sus acciones hace la ciudad”. “Hay que estar ilusionado, y creer en al ciudad para crearla”. Martínez recomienda “hacer un ejercicio de pensar cómo será el futuro de esa ciudad”. Pero luego hay actuar, no hay que quedarse parado, “el futuro será lo que nosotros creamos (queremos y construimos)”.
“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente; sobrevive la que mejor se adapta a los cambios”. Charles Darwin
La política urbana del siglo XXI exige estructuras y políticos modernos
“No se pueden dirigir ciudades del siglo XXI, con estructuras del siglo XX y directivos del siglo XIX”. La política urbana de este siglo debe “fomentar la convivencia democrática, a través de la participación y el compromiso de la ciudadanía, y crear un entorno urbano de calidad con un alto nivel de infraestructuras, equipamientos, dotaciones y servicios, públicos y privados”. En definitiva, “la política urbana debe progresar con equilibrio en lo social, económico y territorial”.
“El hombre absurdo es el que no cambia nunca”. George Clemenceau
En cuanto a los políticos, ya no tiene sentido que estos dirijan, ordenen y manden como antaño, ya que son los colectivos sociales los que deben sugerir las acciones que aquellos emprendan. Para eso, los políticos deben aprender a escuchar. Al principio es difícil porque todo son quejas por parte del ciudadano, pero éste es el primer paso para poder desarrollar un Plan Estratégico para la ciudad. Y una vez éste se ha desarrollado, “cualquier político que lleve un Plan Estratégico a elecciones, tiene garantizada la mayoría absoluta”.
Por cierto, eso es precisamente lo que sucedió en Teulada.
“El pasado no se puede cambiar, el futuro sí”.
La gestión urbana estratégica
El Plan Estratégico deberá indicar una estrategia de desarrollo local que aproveche los recursos y los activos propios de la ciudad con el fin de crear empleo y riqueza, de mejorar el nivel de bienestar de todos los ciudadanos y de garantizar la calidad de vida. Se trata de analizar el presente, buscando una solución para aquellas debilidades que tenga la ciudad, a la vez que se aprovechan sus puntos fuertes como activos. Teniendo esto en cuenta, se mira hacia el futuro y se traza un plan que evite las posibles amenazas, a la vez que busque nuevas oportunidades de desarrollo.
Martínez puso el ejemplo para él más cercano. Hace diez años la industria del calzado era el gran monocultivo de la ciudad ilicitana. La pujanza del mercado chino amenazaba directamente a la industria zapatera, y por tanto, a la estabilidad de la economía de la ciudad. El miedo al cambio produjo reacciones tan extremas como la quema de un contenedor de zapatos proveniente del gigante asiático.
“No se pueden dirigir ciudades del siglo XXI, con estructuras del siglo XX y directivos del siglo XIX”
A través del Plan Estratégico Futur Elx (www.futurelx.com), promovido por el Ayuntamiento y dirigido por el propio Antonio Martínez, Elche cambió. Mejoró sus puntos débiles y aprovechó sus fortalezas para acabar convirtiéndose en un importador de calzado chino. En el proceso algunos tuvieron que dejar la actividad que habían desarrollado hasta entonces y reconvertirse a otro sector, pero otro simplemente se adaptaron a un nuevo mercado.
La clave estuvo en definir un modelo de ciudad, a través de una visión de futuro, “creando una meta ilusionante, compartida por toda la ciudadanía”. Los principios básicos para poder desarrollar ese plan de futuro implican que haya una participación ciudadana en un espacio común en donde se pueda desarrollar un debate plural, y donde a pesar de las diferencias entre unos sectores y otros, se alcance el consenso y se consiga defender de forma unitaria los temas claves. Es imprescindible que la sociedad esté cohesionada, y que todo el mundo comparta los mismos puntos clave para poder dirigir las acciones que encaminen la ciudad hacia el futuro.
“La política urbana debe progresar con equilibrio en lo social, lo económico y lo territorial”
Un Plan Estratégico debe proyectar una política urbana que tenga como objetivo progresar manteniendo un equilibrio entre la sociedad, el medioambiente y la economía. No se puede atender sólo uno de estos aspectos y descuidar otro. La ciudad debe ser un lugar donde el ciudadano pueda disfrutar de espacios públicos que faciliten sus relaciones sociales, donde el medioambiente y sus valores no se vean comprometidos para las generaciones futuras, a la vez que permita un desarrollo adecuado de las actividades económicas. Una ciudad deber ser sostenible en todas sus facetas.
El fin del monocultivo
Xàbia, en cierta manera, tiene una situación similar a la de Elche hace una década. La crisis de las hipotecas, más el pinchazo de la burbuja inmobiliaria está obligando al sector de la construcción adaptarse a una nueva realidad. Antonio Martínez reconoce que enfrentarse a esta realidad no es fácil, pero es necesario cambiar, y evolucionar.
Para ello hace falta una buena dosis de creatividad, “hay que movilizarse y ser creativos, pensar en positivo, participar, colaborar y mejorar”. Además hay que ser originales, no copiar ideas de otros, y diversificar la economía, tanto dentro de la propia ciudad, como en comparación con otros municipios.
No hay que tener miedo a las ideas. Estamos en una sociedad en la que la idea creativa suele ser castigada con un montón de opiniones contrarias, que enumeran miles de razones para no aplicarla, sin si quiera haber contemplado realmente la propuesta realizada. Pero resulta que “algunas ideas estúpidas son geniales”, y Martínez pone como ejemplo la posible primera reacción negativa de los técnicos municipales de Bilbao ante el proyecto del museo Guggenheim.
El camino de futuro para Xàbia
Xàbia tiene que trazar su propio Plan Estratégico hacia el futuro. Es el Ayuntamiento a quien le compete promover la elaboración de dicho plan, fomentando la Participación Ciudadana, a través de un método que permita alcanzar el máximo consenso entre todos los ciudadanos, teniendo en cuenta la vida social, el medioambiente y la economía, garantizando la sostenibilidad y el equilibrio entre los tres.
Antonio Martínez repite una y otra vez la importancia de la cohesión social, y de eliminar los egoísmos y los individualismos: “hay que sumar esfuerzos y el punto de vista de todos”. Pero además hay que tener claros tanto el papel del ciudadano como el del político.
En este sentido, pone el ejemplo del problema del exceso de tráfico en Elche, que resultaba en falta de aparcamientos y exceso de ruidos. Martínez explicó que enfrentó la situación con claridad y un poco de humor: “ese problema lo causa la propia gente, por tanto no se puede esperar que sea el concejal quien lo solucione”. Y es que cada uno debe tener claro su responsabilidad. No se trata de pedir todo al ayuntamiento, sino que el ciudadano también tiene que participar en su municipio y en las soluciones a sus problemas.
Antonio Martínez finalizó su ponencia proponiendo a Xàbia algunos objetivos a tener en cuenta en el desarrollo de su Plan Estratégico:
Xàbia, ciudad innovadora:
- más cohesionada
- más competitiva
- más moderna y vanguardista
- más respetuosa de sus tradiciones y valores
- medioambientales
- más abierta
- más participativa
- más humana
- más habitable
- más solidaria
- más sostenible


















