Imagina que acabas de estacionar tu coche. Un viandante entonces se acerca a ti y educadamente te indica que has aparcado sobre la acera y sobre la línea amarilla, y que no está bien y además es ilegal. Primero, ¿cómo te sentirías?, y ¿cómo responderías?
La mayoría de las personas se sentirían bastante inquietas al ser confrontados con una verdad incómoda. Algunos responderían con que no lo sabían o que se habían olvidado. Pero esto no les hará sentirse mejor hasta que no acaben creyéndose sus propias mentiras.
Otros se encogerían de hombros y se ampararían en que hay más personas que han aparcado de la misma manera. Esta justificación les haría sentirse mejor, ya que demostraría que no son peores que los demás. También hay aquellos que espetarían al viandante, "¿quién te crees que eres para decirme lo que es correcto y lo que no?" Se irían sintiéndose mucho mejor y llenos de indignación justificada. Muy pocas personas darían las gracias al peatón por indicarles su error y luego aparcarían en otro lugar.
Pero, ¿por qué, si lo más correcto es esta última acción, no es lo más frecuente?
Los psicólogos han llamado a esta sensación incómoda de tensión "disonancia cognitiva". Ocurre cada vez que albergamos dos pensamientos lógicos que entran en conflicto entre sí (idea, actitudes, creencias o comportamientos) al mismo tiempo. No nos gusta sentir esta tensión. Admitir que nos hemos equivocado sólo nos hará sentirnos peor, sobre todo si tenemos mucho que perder o hemos depositado mucha fe en nuestra creencia. Entonces buscamos la manera de circunvalar el conflicto mental con el fin de reducir la disonancia.
Un caso de disonancia famoso y algo exagerado fue descrito por el psicosociólogo Leon Festinger y dos de sus colegas en los años '50. De manera clandestina estudiaron a un grupo religioso que vaticinaba que el mundo llegaría a su fin el 21 de diciembre. La líder del grupo prometió a sus fieles que serían recogidos por un platillo volante y llevados a un lugar seguro el 20 de diciembre. Muchos de los seguidores dejaron sus trabajos, sus hogares y sus ahorros, y juntos aguardaron su salvación.
El momento en el que debería llegar la nave espacial vino y se fue. La tensión y la ansiedad en el grupo empezaron a escalar. Entonces, justo antes de las 5 de la mañana, la líder del grupo tuvo una nueva visión: Dios había salvado al mundo gracias a la enrome fe demostrada por este pequeño grupo de seguidores. "Nunca desde los principios de los tiempos en este mundo ha habido tanta intensidad de bondad y luz...!"
La desesperación devino en exaltación. ¡El grupo había salvado al mundo! Los miembros llamaron a la prensa para dar cuenta del milagro que se había producido y salieron a la calle para intentar convertir a las personas con las que se encontraban.
La predicción habían fallado, pero en vez de admitir la verdad agonizante del fracaso, el grupo había inventado -y se lo había creído- una explicación alternativa que justificaba sus acciones y a la vez disipaba su tensión. Festinger desarrolló entonces la "Teoría de la disonancia cognitiva", que hoy en día está ampliamente aceptada.
Disonancia y divorcio
Es fácil reírse de una historia como esa, pero es importante recordar que todos estamos sujetos a este fenómeno. ¿Por qué los divorcios son tan amargos? ¿Cómo puede ser que personas que una vez estuvieron tan unidas, luego llegan a odiarse? La psicosocióloga Carol Tavris y Elliot Aronson creen que la disonancia y la justificación son la clave.
Aquellos que comienzan una nueva relación aprecian las cualidades positivas del otro, mientras que minimizan la importancia de las negativas: "puede que beba un poco, pero es muy considerado y cariñoso". Pero si la relación comienza a hacer aguas, las parejas pasan de minimizar los aspectos negativos de su matrimonio a sobredimensionarlos: "es que bebe demasiado, es un alcohólico".
Acabamos reescribiendo nuestro pasado, recordando los fallos de nuestra pareja, a la vez que justificando las actitudes y preferencias propias. El mediador de custodia de menores, Don Saposnek, informa que en las más de 4.000 parejas con las que ha tratado, cada padre siempre intenta justificar por qué él o ella es la mejor. Nunca admiten que quizá sea su ex pareja la que sea mejor progenitor y tenga una mejor relación con los niños.
El hecho es que estamos todos programados para justificar nuestras acciones, y reducir así la disonancia, y por lo tanto, para mentirnos a nosotros mismos. Creamos puntos ciegos mentales, y a la vez vemos cuán hipócrita son los demás, pero no nosotros mismos. Si no fuéramos capaces de crear estos puntos ciegos, nos volveríamos locos por nuestro sentimiento de arrepentimiento y culpa al haber tomado la decisión incorrecta, por ser responsable del daño a otros y por haber tenido creencias absurdas.
Armas de disonancia masiva
A veces no nos queda más remedio que enfrentar la realidad. Pero cuanto más desagradable sea la verdad, tanto más difícil resultará admitirla. El 26 de agosto del 2002, el vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, dijo: "En resumidas cuentas, no existe ninguna duda de que Saddam Hussein tiene ahora armas de destrucción masiva". Y amparados en esta justificación los E.E.U.U. y sus aliados invadieron Iraq. Se había equivocado. Nunca se hallaron esas armas.
Ninguno de los líderes de la administración Bush jamás admitió haber cometido un error. Al contrario, echaron la culpa a fallos en la información de los servicios de inteligencia. Sin embargo, la CIA había recopilado información que indicaba que Saddam no tenía armas de destrucción masiva. Pero, la administración Bush prefirió ignorar este hecho y decantarse por pruebas consonantes con sus firmes convicciones. A este fenómeno se le llama "sesgo de confirmación" (ver XAD de junio 2010, "Lo tengo claro. No me confundas con hechos").
Cuando las supuestas armas no aparecieron, encontraron una nueva justificación afirmando lo malvado que era Saddam, y cómo un "cambio de régimen" era una acción buena y necesaria. El 29 de enero de 2010, el ex Primer Ministro británico, Tony Blair, se enfrentó a una vista en la investigación pública británica sobre el papel de Gran Bretaña en la guerra de Iraq. Al final del interrogatorio fue preguntado si estaba arrepentido de algunos aspectos del conflicto iraquí. A lo que Blair respondió:
"Responsabilidad, pero no arrepentimiento (se escucha el asombro del público) por habernos desecho de Saddam Hussein. Creo que él era un monstruo. Creo que era una amenaza, no sólo para la región, sino para el mundo entero y en las circunstancias de entonces. Pero creo que, incluso si ahora se echa la vista atrás, era mejor haber afrontado esa amenaza, haberle derrocado. I de verdad pienso que el mundo está más seguro como resultado de ello".
Durante todo el día de interrogatorios, la palabra "error" sólo fue empleada una vez, y esto fue en el contexto de "un error en el futuro". Un perfecto ejemplo de cómo justificarse.
Lao Tzu (aprox. 500 A.C.) escribió:
"Una gran nación es como un gran hombre:
Cuando comete un error, se da cuenta.
Al darse cuenta, lo admite.
Cuando lo admite, lo corrige.
Tiene en consideración a aquellos que señalan sus errores
y a sus más benevolentes profesores".
Chris Betterton Jones
Doctora en filosofía, profesora retirada de zoología y parasitología
En este vídeo de You Tube Carol Tavris explica la disonancia cognitiva en (inglés con subtítulos en castellano), en la conferencia que dio en 2009 en la Ciudad de las Ideas (México).
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Bibliografía
· Mistakes were Made (but not by me). Why we justify foolish beliefs, bad decisions and hurtful acts. Carol Tavris and Elliott Aronson, 2007. Harcourt books.
· Facts.com. Know the Facts - get the source. "Weapons of Mass Destruction" Quotes http://zfacts.com/p/581.html
· The Iraq Inquiry - Oral Evidence - Tony Blair http://www.iraqinquiry.org.uk/media/45139/20100129-blair-final.pdf
· Fair Game - My life as a Spy, My betrayal by the White House - Valerie Plame Wilson - Simon and Schuster 2007

















El Alcalde de Javea, poco puede dar ejemplo sobre aparcar encima de las aceras, su audi o su mini, segun dias, aparece muchos días subido a la acera a la altura de la oficina de ''seguritec'', toca partidita en el bar la notaria y le da igual donde aparcar, '¡¡ para eso soy el Iustre Alcalde ¡¡.
Lo que explico es cierto, invito a este periodico a sacar una foto sobre las 16: horas el dia que quieran.
La policia local no le multa conoce bien sus vehiculos.
Para poder exigir a los ciudadanos hay que dar ejemplo Sr. Alcalde o Primera Dama (''audi o mini'').