De género Foster
25/01/2008 - 11:29
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Un servidor, ha seguido desde hace mucho tiempo, cuando ella ya llevaba otro tanto siendo actriz, los pasos de Jodie Foster. La vi por primera vez en "El silencio de los corderos", con una típica sensación de que toda actriz que lograba éxito en una película al principio de los 90, era especialmente una actriz de esa época y que por tanto, comenzaba en la misma.

Pero con posterioridad fui viendo anteriores proyectos suyos de los ochenta, hasta descubrir, a pesar de su trayectoria predecesora de niña en series y anuncios de TV, que el verdadero origen en la madurez interpretativa de Jodie Foster estaba en la adolescente Iris de Taxi Driver, a partir de la cual sucederían una larga lista de títulos como protagonista, de los cuales he podido plasmar en mi retina "Acusados (1988)", "El silencio de los corderos" (1991), "Nell (1994)", "Contact  (1998)", "Plan de vuelo: desaparecida" (2002) y, por descontado, este último de "La extraña que hay en ti".

Es en esta selección de películas donde me he percatado, a pesar de que indiscutiblemente ha interpretado papeles de todo tipo, del hecho de sobresalir una misma mujer, una Jodie Foster en común, que es el personaje mejor bordado por la actriz, y que no es más que la mujer de los noventa, inteligente, luchadora y valiente, aunque débil, que por circunstancias azarosas le toca enfrentarse, según el caso de cada película, a lo que ella misma diseñó, a aquello en lo que siempre creyó, o a aquella profesión cuyo momento mas complicado es precisamente su momento cumbre.

Películas éstas, por supuesto, donde ella aborda el papel protagonista, y parece como si el director siempre reservara un momento para ella sola, para enfrentarse con su solitario personaje en medio de una gran ausencia de interlocutor. Sin lugar a dudas es una gran mujer fatal del celuloide.

Y una vez más, la Jodie Foster de "La extraña que hay en ti" es una nueva mujer fatal, pero esta vez con una intensidad dramática adaptada a la mujer americana actual, mas vulnerable, mas visceral, marcada por el trauma post 11-S. Erica Bain, la locutora de radio mas famosa de Nueva York, vive en el idilio de un trabajo ideal, el éxito profesional y su marido David, al que adora (Neveen Andrews). Pero la vida le da un giro radical cuando una noche ella y su marido sufren un ataque por un grupo de delincuentes en el que David fallece. Ella sobrevive al coma que le dejan las heridas de tal paliza, aunque cuando despierta sabe que ya no será la misma mujer. Será una mujer distinta a la que fue; una mujer extraña, que se siente sola, tiene miedo de salir a la calle, y a la que le invade una ira que la empuja a comprar un arma ilegal con la que iniciará un viaje por toda la ciudad, persiguiendo a los culpables, a espaldas del policía que está investigando su caso, y con quien ella logra entablar una entrañable amistad, el Agente Sean (Terence Howard, al que también hemos visto en "Crash").

Biografía:

Jodie comenzó su carrera interpretativa muy niña, interviniendo incluso en spots publicitarios de los años 70, y que comenzó con sus pinitos en la serie ''Mayberry RFD´´.

Su debut en el cine vino de la mano de Michael Douglas en el filme "Napoleón y Samantha", pero su verdadera revelación como actriz tuvo lugar con un papel secundario en Taxi Driver (Martin Scorsesse, 1977). Su condición de estrella de Hollywood se la aportarían los filmes "Acusados" (1988), y "El silencio de los corderos" (1991), que la convertiría en la abogada criminalista más famosa de los noventa, gracias al papel de Clarise.

Nunca le faltó demostrar su inteligencia, puesto que compaginó su profesión con sus estudios, llegando a graduarse en Yale, y dirigió en 1999 su primer largo, "El pequeño Tate".

Pero con el nuevo milenio su filmografía empezó a ser más pausada, rodando menos películas, aunque destacables. Por ejemplo, "Ana y el Rey", "La habitación del pánico" o "Plan de vuelo: desaparecida".

Sobre "Os declaro marido y marido"

Chuck y Larry (los actores Adam Sandler y Kevin James, respectivamente) son dos colegas bomberos con una relación de lo más masculina entre ellos: ven el fútbol, uno es "modelo de calendario" además de bombero, y Larry se acaba de separar de su mujer.

Pero todo cambia cuando Larry está a punto de perder la pensión, y la única solución que le queda es fingir una relación gay con su mejor amigo Chuck. Chuck acepta con renegaciones su petición pero se interpone en ella una irresistible atracción por su abogada defensora, Alex (Jessica Biel).

Cuando uno se pasa la vida evitando ver este tipo de películas, ¡pum!, llega el desgraciado momento en el que le toca ver algo como esto. Se trata de películas comerciales que como tales, tristemente han de dar al público lo que quiere; un público, sin generalizar, al que tristemente le encanta reírse de algunas cosas que no comprende. Como por ejemplo la homosexualidad, cuyo colectivo respeto, pero que cada vez que se menciona en una película deseo que algún día sea tratándolo con la sensibilidad y pluralidad que se merece (como en la inolvidable "Los juncos salvajes", de André Techiné).

Pero no, puestos pies en Tierra, en esta película lo "gay" representa lo irrisorio, lo rechazado y lo estereotipado. Y lo más triste e irónico es que el director, a medida que muestra lo que pretende sin querer ofender, es decir, de forma políticamente correcta, consigue lo contrario, que nuestros dos amiguetes protagonistas, cuanto más justos y comprensivos parecen ser, mas hipócritas y crueles resultan. Y mención aparte merece los conceptos baratos que según "Os declaro marido y marido" definen a los gays, que más parecen sacados de un chiste de feria que de la realidad.

 

por Pablo Ayala López

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