Thomas Barnes (Dennis Quaid) y Kent Taylor (Matthew Fox) son los agentes encargados de acudir, en nombre del Presidente Ashton de E.E.U.U (un ya veterano William Hurt), a un acto conmemorativo en la Plaza Mayor de Salamanca.
Durante el discurso el agente Thomas es tiroteado desde una ventana no flanqueada por los servicios de seguridad. Tiroteo que generará el caos y la confusión en la plaza siendo seguido de una explosión que arrasará con el lugar. En ese momento varias personas de diferente condición y profesión presencian el suceso desde puntos de vista diferentes. Entre ellas, la realizadora de televisión (Sigourney Weaver) y su equipo, quienes en ese momento están retransmitiendo el acto, un turista videoaficionado y un policía español (Eduardo Noriega), que al intentar proteger a Thomas del tiroteo, es confundido con uno de los terroristas. Todos contribuirán a que Thomas Barnes llegue a la verdad más inesperada sobre una trama conspirativa para acabar con el presidente Ashton.
"En el punto de mira" es el precio que supone experimentar con la fórmula de un hilo argumental aconvencional que, sin dejar de ser la idea original e innovadora que ha dado a luz a otros títulos imprescindibles (Memento, Pulp Fiction, Abre los ojos o la reciente Crash, entre otras), es como toda creación que debe ser manejada con mimo para obtener el excelente resultado final esperado. Y, desgraciadamente en el caso que nos ocupa, el respetable intento ha quedado en una torpeza. Una de las primeras oportunidades de Eduardo Noriega de abrirse camino en Hollywood, no me la quise perder como amante de las aventuras americanas de nuestros actores. Aunque bravo por Noriega, no tanto por la película.
Lo que parecen distintos puntos de vista, contados con las peculiaridades y curiosidades de cada persona u oficio, evoluciona hasta convertirse en una historia corriente más de persecuciones entre villano y policía, donde el hilo argumental está cargado de la típica retórica americana sobre si el verdadero presidente debe salir a dar la cara o no, y adornado con baratos artificios para alargar una narración hasta que ésta encuentra su destino final.
Y en esta historia es precisamente la producción quien no se salva del tiroteo de la torpeza, y es el verdadero punto de mira.
Si bien el único elemento a favor de la película es ser de las pocas americanas con la noción correcta de España como país desarrollado que pelea por el G-8, el espectador contempla cómo la acción aparece rodeada en una Salamanca del Far West repleta de indígenas, jeeps cherokee de la Guardia Civil y enmarañadas autopistas. Y es que, por obediencia a la eterna lacra de este arte, resultaba más barato contratar a extras en Méjico, que es donde se rodó, y donde (cosa lógica), se había instalado una réplica exacta de la Plaza Mayor. Aunque no sé yo si el atrevimiento de hacer creer a España que Salamanca es igual a Tegucigalpa amortizará en las taquillas ibéricas el dinero invertido en la producción.
Título: En el punto de mira
Dirección: Pete Travis
Intérpretes: Dennis Quaid, Mathew Fox, Forest Whitaker, Edgar Ramírez, Sigourney Weaver, William Hurt y Eduardo Noriega.
Año: 2008
Género: Acción
por Pablo Ayala López













