Los testigos
25/02/2008 - 11:15
   imprimir  enviar a un amigo   disminuir tamaño de letra aumentar tamaño de letra  

La película que ocupa la sección, en esta ocasión, trata de la homosexualidad y los problemas sociales que conlleva. Es normal encontrarse en el cine con esta temática, ya sea en primer o segundo plano. Lo que no es habitual es encontrarse con una película y un director que tratan el tema con el tacto y la cercanía que se merecen en comparación con cineastas que lo encajan vilmente en un contexto de burla, sarcasmo y menosprecio.

Los testigos es una historia ambientada en la Francia de 1984, en la que Manu, un joven campesino, se traslada al piso que su hermana Julie tiene en París. Ansioso por vivir la libertad gay que le permite la ciudad, allí es cautivado por Adrien, un cincuentón afable que le enseña una manera distinta de ver la vida. Adrien le presenta a una joven pareja que acaba de concebir su primer hijo, a Sarah, una escritora de cuentos infantiles, y a Medhi, un policía, de quien Manu se enamora.

Entre ellos se iniciará una relación que se verá truncada por el exceso de confianza y la aparición de la epidemia del Sida, que hace mella en Manu como una plaga extraña. Es así como cada uno de los personajes se convertirá en el testigo de la historia, contemplada desde sus distintos puntos de vista sobre los peligros de la vida.

En las películas de Techiné (cuya trayectoria no se ha centrado solo en este problema, al contrario de lo que yo creía), como "Los testigos" o "Los Juncos Salvajes", que filmó en 1994, el ego homosexual no es el típico hombre presto al declive y hazmereir que pintan otros. Como en "Los testigos", es el chico joven y sencillo, aunque imprudente, que no quiere otra cosa más que evadirse del sistema impuesto en su época, que le amedrenta su libertad.

Aunque la historia gire en torno a Manu, su protagonismo no está planteado desde la  distancia de la situación más acomodada de los personajes de su entorno. Por el contrario, Techiné presenta a cada miembro del reparto como un conjunto de personas, cada una con sus problemas y avatares, quizá identificables a la situación del protagonista, y es por esto por lo que ni siquiera aparece en la historia el mero ápice de desprecio entre ninguno de ellos.

En películas como esta, el director nos demuestra que no hace falta  transmitir la gravedad de un problema desde la perspectiva del odio. No en vano, en la historia sí hay tensión y dramatismo, pero nunca llegan hasta sus extremos, sino que  detrás de cada situación embarazosa, la película da una solución a través de algo tan sencillo como un diálogo o un gesto, manejados estos con sutileza. De este modo en "Los testigos" la realidad llega a ser dura, pero nunca pesada e inaceptable sino didáctica y contemplada, por qué no, por cada personaje, con cierto humor. Un humor ocurrente, bien afinado y enmarcado en una situación, y no el pegote fuera de contexto, muestra del afán de hacer reír al servicio del eterno fin comercial de dar al público lo que quiere (y tal como lo entiende).

 

Título: Los testigos
Francia, 2007. 115 min.
Director: André Techiné
Intérpretes: Michel Blanc, Emmanuelle Béart, Sami Bouajila, Johan Libéreau

 

por Pablo Ayala López

  imprimir imprimir  mostrar en pdf mostrar en pdf  enviar a un amigo enviar a un amigo
favoritos  facebook  twitter  del.icio.us  digg it!  meneame