¿Los primeros en Xàbia? ¿Los primeros en España? ¡Los bolsos están de moda este año! Abre cualquier revista o periódico y leerás un artículo sobre ellos. Mira a tu alrededor en la playa, en las tiendas –y ahí están- bolsos, bolsos de playa, bolsos de diseño, bolsos para ir a la compra y… bolsas de plástico. Miles y miles de bolsas de plástico. Cada uno de nosotros, como media, utilizamos unas 300 bolsas de plástico al año, y es posible que hasta te pusieran esta revista en una cuando la compraste.
En el mundo se utilizan un millón de bolsas de plástico por minuto, y cada bolsa se usa durante unos 12 minutos antes de que nos deshagamos de ella -generalmente en un lugar donde sobrevivirá en el medioambiente durante décadas-.
En el medioambiente marino la basura generada por las bolsas de plástico es letal, llegando a matar unos 100.000 pájaros, ballenas, focas y tortugas cada año. Después de que las bolsas de plástico hayan matado a un animal y su cuerpo se haya descompuesto, las toxinas del plástico vuelven al medioambiente donde pueden matar otra vez.
Fue esta información sobre los terribles efectos del plástico en el mar que me hizo pensar sobre los efectos en Xàbia, donde el mar es vital para la supervivencia de nuestro pueblo. ¿Somos tan adictos a nuestras bolsas de plástico, porque son baratas y fáciles de emplear, que no podemos parar de usarlas, a pesar de que sabemos que destruyen nuestro medioambiente?
He encontrado ejemplos por todo el mundo de personas que cambian la forma que tienen de comprar y utilizan otro tipo de bolsas; bolsas que en algunos casos se han convertido en tan deseables que hasta se revenden en E-Bay.
Alguno pequeños pueblos en otros países lo han hecho –Modbury in Devon (Inglaterra) ha eliminado por completo las bolsas de plástico y ahora es famoso en todo el mundo-. Puedes leer sobre ello en www.plasticbagfree.com. Ya se han tomado acciones para limitar el uso de las bolsas de plástico en Australia, Bangladesh, Irlanda, Taiwán, Escocia, Francia, Bengal Occidental, Zanzíbar, Tanzania, Suiza, Rwanda, Dinamarca, Alemania, Sudáfrica, California, Somalia, Botswana y Filipinas.
Sólo tienes que cruzar la frontera a Francia para encontrar que en la mayoría de los comercios no hay bolsas de plástico, y que los clientes llevan sus propias bolsas desde casa. El incremento de la conciencia del impacto ecológico de las bolsas de plástico ha llevado a muchos comerciantes a obligar a sus clientes a comprar bolsas reutilizables. Este sistema ha sido adoptado por hipermercados como Carrefour –quienes son lo suficientemente listos para darse cuenta de que así su imagen se ve mejorada, y que además pueden ahorrarse millones de euros en el coste de las bolsas de plástico-.
En Paris aparecerá una prohibición sobre el uso de bolsas de plástico a finales de año, seguido de una restricción a nivel nacional. Sería interesante hablar con los comerciantes de la villa de Thiviers –hermanada con Xàbia- sobre su experiencia.
En Irlanda el Ministerio de Medio Ambiente ha estimado que alrededor de 1.2 millones de bolsas de plástico polucionan las carreteras y el campo irlandés, así que han introducido un impuesto sobre la bolsa de plástico, y en sólo tres meses, los comercios repartieron 23 millones de bolsas de plástico –unos 277 millones menos de lo habitual-.
Todavía no hay noticias de acciones tomadas a tal efecto en España, pero, inspirada por el ejemplo de Modbury en Inglaterra, me pregunto si Xàbia se podría convertir en el primer pueblo de España en dejar de utilizar las bolsas de plástico en los comercios. ¿Podemos cada uno de nosotros tomar un pequeño paso hacia le mejora de nuestro pueblo, y así en última instancia, mejorar el mundo entero? ¿Podremos convencer a los comerciantes de Xàbia para unirse a nuestra causa? Si realmente queremos y si hay un beneficio para todos nosotros, entonces creo que le respuesta será que sí.
Xàbia tiene mucho que ganar de la publicidad positiva que resultaría de esta iniciativa –como puerto pesquero y como destino turístico orientado al mar, con uno de los paisajes costeros más bellos de Levante, sería una manera de proteger de forma activa esta herencia-. Todos tenemos mucho que ganar a nivel individual –ayudaríamos a poner nuestro granito de arena para ayudar al medioambiente mientras disfrutaríamos más de la compra usando bolsas como las de antes-.
Aquí en España nos sobra de dónde elegir unas hermosas y fuertes bolsas o capazos de fabricación artesanal. No hay nada elegante en las bolsas de plástico.
Si Carrefour puede deshacerse de las bolsas de plástico en Francia, también lo pueden hacer Mas y Mas y Mercadona, nuestros supermercados locales. Existen muchas opciones de bolsas para turistas que no traen la suya propia, desde bolsas biodegradables hechas con almidón de maíz –que después se pueden convertir en compost-, hasta una variada gama de bolsas de papel reciclables. El único argumento en contra de este plan es que hay muchas personas que usan las bolsas de plástico en su casa para sacar la basura. Pero para eso están las bolsas biodegradables. Después de todo se trata de evitar que las bolsas de plástico entren en la basura y contaminen la tierra de los vertederos.
Esta es una idea cuyo momento ha llegado. Existen ayudas internacionales para emprender esta iniciativa. ¿Por qué no empezamos una campaña para hacer que Xàbia deje de usar las bolsas de plástico y que se convierta en un ejemplo para el resto del país?
por Nina Davies
















