Hace algunos años el gobierno de Aznar creó la figura del globo sonda para sondear a la opinión pública sobre posibles reformas o proyectos que recortaban derechos. Hoy el proyecto de la red de saneamiento de Xàbia se une a la lista de esos globos sonda que lanzaba Aznar.
Está visto que es cómo se funciona en este pueblo, a golpe de efecto. Hace un mes los vecinos de Xàbia no teníamos otra salida que embarcarnos en el macroproyecto de la construcción de la red de alcantarillado. El acuerdo parecía inminente y el pelotazo para la empresa que gestiona la desaladora también. Nada más y nada menos que 60 millones de euros (algo así como diez institutos nuevos).
Ahora resulta que esas prisas que había entonces ya no existen, y resulta que este proyecto faraónico es una idea. Pues si es una idea, habrá que hacer un extenso trabajo para que de la idea saquemos un buen proyecto. El alcalde se ha reunido con diversos colectivos afectados y se ha dado cuenta que su intención de proyecto debe ser trabajada en profundidad, con todos los vecinos y entidades sociales representativas, que no ven nada claro el por qué de esta obra.
En cuanto a la financiación de la obra, es evidente que hay que ir a Valencia, Madrid y Bruselas, y a Alicante también, y eso no se hace en un mes... Las subvenciones se consiguen con mucho trabajo (todo el que hicieron las personas que consiguieron la lluvia de millones para el Casc Antic que tantos titulares dio al hoy concejal de aguas).
Hay que ponerse a trabajar, a consensuar y analizar cómo se deben hacer las obras, quien deberá hacerlas, en que términos y plazos y sobre todo cómo pagarlas, y cómo evitar que haya sobrecostes como ha pasado en todas y cada una de las obras municipales.




















