Es el centro de todas las críticas. No le dejan hablar en los plenos, pero este fin de semana la concejala de Urbanismo se ha desahogado. Y qué mejor forma de hacerlo que a través de un artículo de opinión, titulado "la suspensión de la avaricia", que dada la información ofrecida, esta revista decidió convertir en noticia.
Llevaba mucho tiempo callada. Le llegaban tortas desde todos los lados, los constructores, los promotores, su ex presidente, el portavoz de Nueva Jávea, día si, día tambien..., y ella, incapaz de responderles a todos, se desahoga en un artículo de opinión, ofreciendo un aluvión de datos que bien habrían dado para una nota de prensa, o porque no, para una rueda de prensa.
Sin embargo, no puede, no quiere o no le dejan ponerse ante los periodistas para hablar del tema tabú de este pueblo: el urbanismo. Tabú porque ella misma no debe entender su situación. Ella era nueva, y supongo que cuando llegó a la oficina de urbanismo, vio lo que vio, y decidió no hacer nada. "Aquí no se puede cambiar nada", pensaría.
Es concejala de Urbanismo, pero no puede hacer nada. No le dejan hablar en el pleno -porque el alcalde sabe más. Quizás no vea los brincos que da Pepa Chorro cuando se habla de urbanismo en los plenos y se sabe la respuesta.
El urbanismo sigue siendo un tema tabú y por eso mismo la gente de la calle lo aborrece. Y actitudes como esconderse detrás de un articulo de opinión para exponer la memoria del urbanismo del 2010 no hace más que contribuir a que la gente siga pasando del tema. Por mucha emnmienda verde que impida construir en el Saladar.





















