El equipo de gobierno aprobó la semana pasada las cuentas para 2010, unos presupuestos que, como bien recoge la información de XAD, no incluyen medidas para luchar –en la medida de las posibilidades de este Ayuntamiento- contra la crisis. Los dispendios de los últimos cuatro años han coincidido con la bonanza y declive del urbanismo en este pueblo, ya que solamente el IBI contribuye con casi la mitad del total de los gastos.
Han sido años de mucha alegría financiera, y de proyectos faraónicos cuya rentabilidad está en entredicho. En tiempos de Moragues como alcalde, las inversiones reales rondaban los 6-7 millones de euros, pero al final del año resultaba que no se hacía ninguna de las previstas y por tanto no se gastaba un dinero que no se solicitaba a los bancos (como si dijera que voy a ampliar mi casa pero luego no lo hago), por ello no se aumentaba la deuda. En años de Monfort, se ha producido todo lo contrario, no sólo nos hemos gastado lo que no teníamos (habia que pagar dos anualidades de 9 millones de euros para los parkings y eso era inamovible), sino que además nos hemos tenido que gastar lo que tendremos en el futuro que, todo sea dicho, no sabemos qué será.
En este contexto de alegría, llega la crisis actual, y Xàbia está atada de manos, pies y de cuello. Su conocida fama de muy buena salud financiera - recuerdo que en muchos conciertos no se pagaba nada antes-, ha caído como un castillo de arena cuando le alcanza una ola. En 2009 tuvimos que acudir a un préstamo de la banca pública con condiciones favorables para poder pagar unas obras que todavía no se han empezado. Y en 2010, tenemos que acudir a la banca privada para conseguir los 2,85 millones de euros que los propietarios del Portal del Clot reclamaron por la vía judicial. Consecuencia: inversión real 0 euros.
Suerte, mucha suerte tiene este equipo de gobierno con los fondos que de forma directa y sin líos está transfiriendo el Gobierno Central a cuenta del llamado Plan E. En total serán casi 10 millones de euros los que se habrán invertido en el pueblo, no sólo en arreglar aceras o asfaltar calles -incluída la carretera de la Guardia, pero esto lo dejaré para otro día-. Suerte también tiene con los fondos del Plan Confianza que nadie sabe dónde están, pero que parece que puede ser que en el despacho de arquitectos del hijo de un concejal deben saberlo. Entre unos planes y otros, 16 millones de euros que servirán para que el equipo de gobierno venda la moto y nos diga que sí que invierte para solucionar la crisis, pero claro..., no con el dinero de los xabieros, sino con las transferencias de otras instituciones. Hay una diferencia.
Mas allá de las inversiones, el presupuesto de gastos es calcado al del año pasado, y muchas concejalías se han limitado a presupuestar lo mismo que en anteriores ejercicios. Las asociaciones recibirán la misma cantidad que el año pasado -excepto alguna contada-, y hay partidas que claman, como el elevado gasto en publicidad o protocolo de todas y cada una de las concejalías. Pero para denunciar eso está la oposición.





















