No es la primera vez que lo dice, pero ayer el alcalde se expresó con cierto desprecio hacia la prensa presente, asegurando que no la suele leer. Poco o nada le debe, pensará Monfort a los periodistas que siguen la actualidad municipal desde Xàbia. Él solamente leerá la prensa que le es afín, la que trata muy bien y la que fabrica él con sus editoriales idílicos del Mes Xàbia. Aunque no sé cuál será.
A veces las cosas cambian mucho. Han pasado cinco años desde que Monfort se pasara un mes entero compareciendo ante la prensa todos los días. Imagino que entones, Monfort si que leía la prensa. Tenía que hacerlo, digo yo, para no repetir la misma cantinela todos los días. Pero no, y los periodistas tenían que rebanarse el cerebro para encontrar día tras día un nuevo titular con el que vender la misma historia.
Eran los años en los que Monfort no gobernaba y no le crecían los enanos por todos los lados. Su única responsabilidad era dar conferencias sobre las maldades del Catastrazo y sobre las pérdidas del Ayuntamiento, al vender a precio de coste algunas parcelas. Entonces, fue la moción de censura, y tras ella las elecciones en las que los vecinos de Xàbia le dieron la responsabilidad de gobernar. Supongo que esos días sí leía la prensa.
Hoy en día la política informativa del Ayuntamiento deprime. De nada sirve que haya tres periodistas profesionales entre los catorce cargos de confianza, ni tampoco que haya una concejala que también sea periodista, o casi. No hay verdadera información por parte del Ayuntamiento, no se hacen yo ruedas de prensa de temas relevantes, sólo notas de prensa a medida y en la que los periodistas no pueden hacer preguntas. Los peridistas y los vecinos de Xàbia se enteran de las cosas a golpe de pregunta en el pleno o de jugada de efecto de un partido de la oposición, que también se queja de la falta de información por parte del equipo de gobierno.
Nadie sabe qué pasa con el Catastrazo. Ahora no interesa informar cada día de cómo avanza el asunto. Nadie sabe qué pasa con los parkings. Nadie sabe qué pasa con el edificio municipal que está acabado pero vacío... Nadie sabe qué pasa en Amjasa. Y nadie sabe nada.
No se critica a la Generalitat, ni por el recorte en las subvenciones, ni por la falta de inversión, ni siquiera porque solo se fije en nosotros para ampliar el puerto, y ni se cuestionan los amplísimos planes de refuerzo de los centros de salud -como sí se hacía en 2005 cuando comparecían juntos PSPV y Bloc en algún bar de la plaza de la iglesia. Tampoco se critica al gobierno por quitar las partidas para ampliar la desaladora. Es más, se le alaba haciéndole notas de prensa a su mayor honra y gloria. En definitiva, no se critica a nadie que no sea a la oposición de Xàbia, como si estuvieran molestos por la labor de oposición de la oposición.
Solamente se critica a aquel informador que dijo que el alcalde de Xàbia "se niega a vender agua a otros pueblos", o aquel que publica informaciones que no interesan al equipo de gobierno. Matando al mensajero no se consigue nada, el problema es de raíz.





















