Cuando Denia era Dianium
27/02/2008 - 16:37
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Hace unos 1.800 años, cuando Denia era conocida como Dianium, y Bodrum (Turquía) se llamaba Halicarnassus, un viajero que partía de la Marina Alta hasta la costa caria turca posiblemente viajara por mar. Habría sido un pasajero en uno de los muchos barcos del Imperio Romano que surcaban las rutas mediterráneas. Los veleros viajarían cerca de la costa, ya que en aquellos tiempos los marineros tenían que ver tierra para saber dónde estaban.

Habrían navegado sólo durante el día y sólo en los meses de verano, cuando el tiempo resultaba predecible, y en consecuencia, habría costado muchos meses recorrer los 3.000km del viaje, bordeando las costas de lo que ahora son España, Francia e Italia, antes de cruzar rápidamente el Adriático hasta Grecia, y luego saltar de isla en isla hasta llegar a Turquía.

¿Qué idiomas habría usado nuestro viajero? Seguramente el griego y el latín. ¿Qué habría usado como dinero? Probablemente las monedas de plata y oro (denarii y aureii) del Imperio Romano que se usaban en todos los países por los que pasaba. ¿Cómo se mantendría en contacto con su familia? Con gran dificultad.

Hoy en día la manera más barata, y probablemente la más rápida, para realizar el mismo viaje es volar hacia el norte, siguiendo las rutas turísticas usadas por los europeos del norte que cogen vuelos charter, arriba y abajo, en busca del sol. Nosotros optamos por un frecuentado vuelo low-cost de Alicante a Gatwick, Londres. Desde Gatwick cogimos un vuelo charter organizado por un touroperador hacia Bodrum. Estos charters suelen tener asientos disponibles para personas que no forman parte del viaje organizado, así que el vuelo sale barato, aunque te meten en el avión como si fuéramos sardinas… No. Peor que sardinas, como sardinillas. Por fin, después de sólo una parada y seis horas y media de vuelo, por fin llegamos a nuestro destino.

¿Qué idiomas usamos en nuestro viaje? El latín desde luego que no. Hace mucho tiempo que desapareció el Imperio Romano, y por un accidente de la Historia, la “lingua franca” moderna ni siquiera es mediterránea. Es el inglés. Aprendí a decir “hola” en turco (merhabah) y “adiós” (gule gule)…, sin embargo, “gracias” resultaba un tanto complicado (tesekkürler). Muchas de las personas en las zonas turísticas hablaban algo de inglés, y los menús de los restaurantes aparecen principalmente en dos idiomas: el turco y el inglés.

¿Qué moneda usamos? Tarjetas de crédito y números PIN. Podíamos obtener Liras Turcas de los cajeros automáticos, pero los comercios y restaurantes de las zonas turísticas estaban encantados de recibir la moneda Europea, el Euro. Nota: algunos cajeros automáticos sólo tenían dos opciones de idiomas… El turco y el inglés.

¿Cómo nos comunicamos con nuestra familia? Muy fácil. Un móvil español conecta automáticamente con el operador turco Turkcell, facilitando el contacto instantáneo. Hasta los pueblos más pequeños tienen conexión de banda ancha en los Cafés Internet (cuidado con el teclado turko, la “L” parece una “I” mayúscula).

Quizá en el año 200 d.c. nuestro viajero pudo haber visto una obra de teatro en el anfiteatro de Saguntum, de 6.000 plazas. Y al llegar a Halicarnassus, asistir a otra función en el anfiteatro de la ciudad que tenía capacidad para 13.000 personas. En el año 2007 d.c. vimos la Final de la Copa del Mundo de Rugby, retransmitida por la televisión inglesa vía satélite en un pub inglés de Bodrum…, igual que lo hubiéramos hecho en Xàbia.

Las Historias de España y Turquía siguen caminos opuestos, pero comparten una extraña simetría. Después de la caída del Imperio Romano, Turquía se convirtió en el centro del Imperio Cristiano Bizantino. Mientras España era gobernada por los árabes islámicos, Turquía tenía a la cabeza emperadores cristianos. Cuando España se volvió al cristianismo en el siglo XV, el Imperio Otomano Islámico tomo el poder en Turquía.

En Córdoba tenemos una iglesia cristiana en el medio de una magnífica mezquita musulmana. En Bodrum hay una mezquita islámica en el medio del castillo de San Pedro, que fue construido por los Caballeros de Rodas, de la Cruzada Cristiana. El castillo hasta tiene una torre española. El escudo de Antoni de San Marti, un comandante español del castillo (1510-12), está situado sobre una de las siete puertas.

Como España, Turquía es una joven democracia. La república fue fundada en 1923 por Mustafa Kermal Atatürk. En todos los sitios se ven estatuas de Atatürk montado sobre un caballo, o posters en el que sonríe benevolente. Grandes banderas turcas sobrevuelan desde las atalayas.

A pesar de que Turquía es un estado secular según su constitución, hay mezquitas en todos los pueblos y ciudades, y la llamada a la oración de madrugada te despierta cada día. Sin embargo, no ves mujeres llevando el velo islámico o el burkha porque está prohibido por ley. Gracias a ello, los visitantes europeos se sienten cómodos.

Recientemente, Turquía ha soltado un poco los controles sobre los extranjeros con propiedades, por lo que muchos europeos del norte (especialmente ingleses y alemanes) están comprando viviendas en la costa turca mediterránea. En este sentido, Turquía ahora compite con España. Las propiedades inmobiliarias son mucho más baratas ahí, y gran parte de la costa sigue virgen y hermosa. En cuanto a vacaciones en barco se refiere, el Mar Egeo es un paraíso. Quizá nuestro viajero navegante desde Dianium cuando llegó a Bodrum pensó lo mismo, y nunca más volvió…

por Chris Betterton Jones

 

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