Los 'penya-segats' de Xàbia desde un kayak
01/10/2011 - 19:49 Escrito por Guiomar Ramírez-Montesinos
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Los acantilados o "penya-segats" de Xàbia y sus cuevas marinas son uno de los atractivos naturales más imponentes del municipio, aunque quizá menos conocidos por la mayoría de turistas. Un par de intrépidas pensionistas javienses decidieron celebrar su 63º cumpleaños con una excursión en kayak para contemplar estas maravillas.

Junto con un grupo de turistas extranjeros, Chris y Trish se embarcaron con "Coast Mountain Kayaks" de Moraira para hacer una vuelta de tres horas y media por la costa, pasando por la Grandella, la micro-reserva de flora de la isla del Descubridor, y por las cuevas del Llop Marí y del Orguens. Éste es su relato:

 

"A la ida, el viento soplaba de frente, haciendo bastante duro el remar, pero el mar estaba en calma. Era interesante ver las plataformas de "les perqueres" que cuelgan de los acantilados, y mirando hacia arriba nos preguntábamos por la estabilidad de los no menos precarios chalets de lujo que se asoman por el borde de la cornisa

Nuestra primera parada fue la Cova del Llop Marí, debajo de Torre Ambolo. Al adentrarnos lenta y suavemente en la cueva a través de la entrada ancha pero poco profunda, la primera impresión era de calma y frescor. En lo alto, se podía ver estalactitas magníficas colgando, y el único ruido que se escuchaba eran nuestros susurros, además del eco de la percusión sorda y regular de las olas batiendo en una cámara en la profundidad de la cueva.

Según uno de nuestros guías, Buster Smith, el nombre de Llop Marí se refiere a una leyenda que hablaba de un monstruo marino que destrozaba las redes de los pescadores y atacaba sus barcos, matándolos. Se decía que no se estaba a salvo de aquel monstruo, ¡ni siquiera en tierra!

Pero en verdad, parece ser que ese legendario monstruo no era más que la foca monge, y el monstruo más temible de todos somos nosotros los humanos. Somos nosotros quienes destruimos el hábitat y los recursos de este mamífero acuático, quienes intentamos matarlos y les obligamos a que huya mar adentro, donde ni siquiera allí se libran de nosotros.

Existen muchas cuevas a lo largo de la costa de Alicante que se llaman del Llop Marí, siendo la más famosa la de Tabarca, que incluso tiene una escultura dedicada al famoso monstruo. Nuestra cueva en Xàbia ahora es más conocida internacionalmente por ser unos de los lugares a donde escaladores de todo el mundo acuden para practicar el "psicobloc", una modalidad en la que se sube sin cuerdas ni arnés y la única protección contra las caídas es el agua.

 

Tras unos minutos de silenciosa contemplación en la cueva, salimos en dirección al estrecho entre la Cala de Ambolo y la Isla del Descubridor. Nuestro otro guía, Jack, entonces nos llamó la atención hacia un grupo de delfines que vimos brincar a los lejos, y yo pude ver un pescador deportivo izar su captura de buen tamaño al barco.

Entonces llegamos al Cabo de la Nao y a la enorme Cova dels Orguens. Es un poco más complicado adentrarse en esta cueva ya que la entrada está rodeada de bloques de piedra y canales estrechos, pero con el kayak te sientes compenetrado con las olas, que nos introdujeron sanas y salvas. La cueva tiene un techo impresionantemente alto, pero por todos los lados puedes ver rocas que en el pasado han ido cayendo, con trozos enormes de estalactitas tumbados de lado, mitad fuera mitad dentro del agua.

Buster nos explicó que los marineros locales se referían a esta cueva sencillamente como la de la Nao, y que para ellos es un refugio. De hecho, hay víveres escondidos dentro de la gruta, además de utensilios para cocinar y leña, en caso de emergencia. Puede ser un lugar peligroso, al estar muy expuesto al mar, por lo que siempre hay que tener cuidado al remar allí.

 

Después de la Cova del Orguens emprendimos la vuelta, esta vez con viento favorable, y disfrutamos de la sensación al pasar el estrecho canal de la Isla del Descubridor otra vez. De regreso paramos en una pequeña cala, prácticamente parapetada del mar por una enorme roca, donde nos avituallamos un poco e hicimos snorkling en aguas cristalinas. Por desgracia, nos topamos con toda una colección de botellas y vasos de plástico cuando nos asomamos a la superficie. Pensé en qué impresión más mala se tuvieron que llevar los turistas que venían con nosotras.

Por fin llegamos a la Granadella a tiempo para almorzar después de 9km de excursión. Cansadas pero no exhaustas y sorprendentemente, nuestros brazos no nos dolieron al día siguiente. Ahora conocemos una nueva faceta del patrimonio natural de Xàbia, y hemos podido disfrutar de la plácida sensación de hacer kayak. Volveremos. Esperemos que también lo hagan los turistas.

 

Gracias a Buster y Jack, de Coast Mountain Kayaks, por cuidar tanto de nosotras."

 

 

Chris Betterton-Jones

 

 

 

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Comentarios (1)enviar comentario enviar comentario
1 | Maggie M 03/10/2011 16:25
Brilliant! But what will you do next year?!