Cuando en 1956 irrumpió la Revolución Húngara contra la Opresión Rusa, miles de húngaros huyeron de su país. También lo hicieron mis padres conmigo entre los brazos para empezar una nueva vida en un país extranjero. Mis padres encontraron su nuevo hogar en Suiza.
Yo viví en Suiza hasta que gradué de la escuela. Después sentí la necesidad de viajar y vivir en diferentes países -4 años en África, 11 meses en Turquía, un año y medio en las Seychelles, un año y medio en Inglaterra- viajé por todo el mundo.
He estado en Tahití, Bora Bora, Australia, Nueva Zelanda, Hong Kong, los Estados Unidos, las islas Maldivas y muchos otros lugares, antes de volver a Suiza y quedarme otros 3 años… Los últimos 10 años de mi vida los pasé en España, en Xàbia. Siento un enorme aprecio por aquellos amigos españoles que conocí durante esa época, y aprecio mucho su amistad y su confianza en mí.
En el 2004 viajé con mi familia a Hungría para pasar un tiempo en el Lago Balatón, no sólo para enseñar a mi hija sus orígenes, sino también para celebrar mi 50 aniversario en mi país. En sólo unos días me sentí ya “en casa” en un país –¡por primera vez en mi vida!
Para mí fue como una especie de despertar… Descubrí que en todos estos años de ausencia de mi patria siempre sentí, pensé y creí como una húngara. Así, decidí volver a mis raíces y quedarme aquí para siempre.
La vuelta no sucedió tan rápido como yo hubiese querido, sino en junio del 2007. Soy feliz aquí. Para mí es como si un largo viaje por fin ha llegado a su final. Por fin siento que estoy en casa.
Los húngaros son gente muy hospitalaria –les encanta su vino del terreno, la buena mesa y el círculo de familia y amigos. Están muy arraigados a la tierra, adoran a sus pintores, compositores, y sobre todo sienten pasión por sus poetas y escritores, de quienes siempre han extraído la energía y la fuerza para sobrevivir.
50 años de represión rusa dejaron sus cicatrices, y los húngaros tienen que aprender a recuperar su autoestima perdida, así como la confianza en los demás.
La joven generación que ha nacido después de la gran liberación está en el mejor camino para su desarrollo internacional. Son estudiosos, muy trabajadores y extravertidos –los jóvenes están aprendiendo lenguas extranjeras y quieren viajar y descubrir el “nuevo mundo”.
Los extranjeros en Hungría siempre son recibidos de todo corazón –tal y como lo han hecho siempre desde hace un siglo.
Hungría es un país de bellos paisajes, como por ejemplo, el Lago Balatón. La gran cantidad de spas termales y opciones de ocio deportivo, como el golf, montar a caballo, ciclismo, vela, ofrecen al turista muchas razones para disfrutar y relajarse. No te decepcionaremos.
El húngaro es como una piedra que tiras al aire: volará, pero siempre acabará sobre su tierra. Me siento orgullosa de ser húngara. Por favor ven a visitarme a mi país. Serás muy bienvenido. www.hungriaturismo.com o entra en mi página web: www.nsbkft.eu
Andrea Rápolthy
(fue muchos años presidenta de APASA en Xàbia)















