Este artículo contiene algunos hechos científicamente demostrados, algunas teorías de la psicología evolutiva y mucho humor. Juntos, estos puntos de vista conforman una nueva manera de ver nuestra conducta. La organización social del Homo sapiens ha evolucionado hasta ser dominada por hombres. En la mayoría de las sociedades primitivas, son los machos de alto rango los que eligen a su pareja. Y es que estos presentan los mejores genes, aquellos que las hembras (y sus familias) quieren para prole.
Las hembras pueden quedar fertilizadas por machos de alto rango de las siguientes maneras:
- siendo ella misma de alto rango (por ejemplo, de buena familia con recursos) y casándose.
- siendo bella (por lo tanto demostrando que tiene buena salud y buenos genes), y convirtiéndose en esposa, amante o concubina.
- estando disponible (por ejemplo, siendo servil - esto aporta a la variedad genética)
Nota: "bella" puede significar dos cosas:
a) Ser como una virgen: aspecto infantil, delgada, caderas estrechas, ojos grandes, pechos pequeños y piel suave; señales de que no ha sido preñada por otro macho.
b) Aparentar ser fértil: caderas y pechos anchos (en Liberia, una mujer debe demostrar su fertilidad teniendo un bebé antes de ser considerada apta para el casamiento)
Las mujeres no escogen a sus maridos, pero sí a sus amantes. Es un hecho interesante que las mujeres tienen una mayor probabilidad de ser infieles en los días del mes que son más fértiles. Esto significa que hombres de bajo rango también tienen una opción de tener descendencia con hembras de alto rango, sin tener la responsabilidad de cuidar de la prole. Asimismo, estos hombres de bajo rango también pueden ser padres de mujeres de alto rango a través de violaciones, muy frecuente en tiempos de guerra.
Estrategias comunes para atraer a hombres de alto rango
Pero en la sociedad occidental moderna, las tasas de mortandad infantiles son bajas y las mujeres rara vez mueren durante el parto. Y gracias a la contracepción y a la educación, las hembras ahora pueden elegir cuándo quieren concebir y quién será su pareja. Sin embargo, siguen deseando una descendencia con los mejores genes. Esto hace que la mujer moderna intente atraer hombres de alto rango y compita con otras féminas para conseguirlos, a través de diversas estrategias como intentar aparentar:
a) ser una hembra de alto rango (como lo es Angelina Jolie)
b) ser joven y virginal (a través de la dieta, el uso del maquillaje, cremas faciales o incluso cirugía estética y liftings).
c) ser fértil (a través de cirugía mamaria)
d) disponible (demostrando abiertamente su apetencia sexual)
¡Estas mujeres obviamente no están tan liberadas como ellas creen!
La hembra IEI
Sin embargo, generaciones más recientes han visto el desarrollo de una nueva variedad de hembra. Ella es independiente, alto grado de educación e inteligente (hembra IEI), y es una anomalía biológica. En la sociedad dominada por los machos del Homo sapiens ella es percibida como una competidora por el estatus contra los machos y no contra otras hembras.
Los machos tienden a percibir a estas hembras como competidoras y no como madres potenciales de su descendencia. Las féminas que han obtenido un estatus "masculino" tan alto generalmente se niegan a rechazar dicho rango para ejercer el rol más servil de esposa y madre.
Esta situación resulta anómala, ya que las mujeres inteligentes y con educación tienen genes que deberían resultar deseables a los hombres.
Pero en el mundo desarrollado está sucediendo un cambio cultural de tal manera que las mujeres IEI ahora pueden contribuir activamente a la variabilidad genética para beneficio de toda la población. Los avances en atención sanitaria implican que mueren pocos niños, por lo que los machos no necesitan fertilizar a muchas hembras para asegurar la transmisión de su línea genética. Sería suficiente con tener poca descendencia de alto rango.
Esto lleva a una nueva variedad de hombre, más dispuesto a invertir más recursos y tiempo en menos descendencia (aunque esto no necesariamente evita incursiones en relaciones extra matrimoniales para asegurarse de transmitir sus genes).
Desde el punto de vista de la hembra, las probabilidades de morir durante el parto son ahora pequeñas. Éstas pueden elegir no sólo el padre de sus hijos, sino también la edad en la que los tienen, ya que la infertilidad es un problema superable con las técnicas modernas de fecundación in vitro.
La mujer IEI elegirá un hombre que valore su intelecto, que está dispuesto compartir las responsabilidades que suponen ser padres, e incluso no rechaza comportarse de manera servil (hasta cierto punto) en el proceso de cría de los hijos. En esta relación de pareja de iguales, ambos pueden continuar con sus profesiones.
Nota: en algunas culturas, la existencia de esta variedad de machos es estadísticamente muy poco frecuente.
Curiosamente, al caso viene destacar que aquellas mujeres que optan por acudir a los bancos de esperma para su inseminación tienden a escoger a hombres con perfil de "buenas personas". Es decir, escogen a aquellos que son inteligentes, cariñosos y buenos. Este tipo de donante se convierte en padre de más bebés que el contribuidor tipo "macho".
Las hembras de alto rango de la sociedad occidental también pueden optar a transmitir su carga genética sin la responsabilidad ni el inconveniente de criar a un niño, a través de la donación de sus óvulos. Es interesante saber que mujeres obesas sin educación no son bienvenidas en estos programas, mientas que los óvulos de las universitarias están muy demandados.
Sin embargo, a pesar del aparente progreso, los valores tradicionales y culturales permanecen fuertes. Así, una mujer IEI que elige tener un hijo mientas que ostenta una posición laboral importante tiene muchas probabilidades de ser tratada con suspicacias y críticas por algunos sectores de la sociedad (por ejemplo, Carme Chacón, la Ministra de Defensa). O si tiene un hijo sin pertenecer a un macho corre el riesgo de ser tachada de egoísta y dura (por ejemplo, Rachida Dati, la Ministra francesa de Justicia).
El marido de una hembra IEI excepcional recientemente ha sido elegido presidente del país más poderoso de la Tierra. Cabría suponer que su estatus de IEI aumentaría aún más que con la adopción de su pareja del puesto de presidente. Sin embargo, ocurre todo lo contrario, y ha sido reclasificada como una hembra de alto rango tradicional, apareciendo en los medio de comunicación como una esposa glamorosa y madre. Su título en Derecho por la prestigiosa Universidad de Harvard y su trabajo como abogado de éxito han sido dejados de lado. Al parecer, no debe dar la impresión de que está compitiendo con su marido.
¡No hay premio para quien adivina de quien se trata!
Dr Christine Betterton-Jones
Doctor en filosofía, profesora retirada de zoología y parasitología
















