El Foro Jávea de Vecindad presenta una exposición, de la mano de la ex Comisaria de Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, que repasa a la vida, obra y pensamiento del filósofo e intelectual mallorquín, Ramón Llull, poniendo particular acento en su relación con el mundo musulmán y el Islam.
La ex comisaria de Relaciones Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, subrayó la importancia de conocer la vida y obra de Ramón Llull "para comprender mejor la cultura mediterránea pasada y actual". "Este gran filósofo, poeta, misionero y humanista simboliza la riqueza cultural del cruce de las tres religiones monoteístas, el cristianismo, el judaísmo y el Islam", añadió la ex comisaria en la inauguración de la muestra "Ramón Llull y el encuentro entre culturas".
Una exposición que se puede visitar en la Casa Primicias hasta el 25 de septiembre, y que ofrece una aproximación a la vida, obra y pensamiento del filósofo e intelectual Ramón Llull que ha sido organizada por la Fundación Foro Jávea de Vecindad y cedida por el Institut Europeu de la Mediterrània (IEMED).
Por su parte, el alcalde de Xàbia, Eduardo Monfort, señaló la importancia de acoger esta exposición que resume la vida y obra de "este autodenominado catalán de Mallorca, exponente y referente de las cultura y tradiciones catalanas". Una vida que conviene conocer, tanto para aprender de lo bueno como para no perseverar en lo malo, añadió el primer edil.
La muestra presenta reproducciones de material procedente de colecciones particulares y del Centro de Documentación Ramón Llull de la Universitat de Barcelona. A juicio de Francisco Ferrero, patrón de la Fundación Foro Jávea y director del Instituto Cervantes de Bruselas, "esta exposición cobra nueva actualidad, porque Llull conoció un tiempo en el que las culturas convivían muy cerca; y hoy volvemos a darnos cuenta de lo cerca que están las orillas del Mediterráneo".
Francisco Ferrero destacó de Ramón Llull (1232-1316) sus habilidades polifacéticas, ya que fue filósofo, teólogo, estudioso de la lógica, la literatura, se interesó muchísimo por el arte e incluso fue precursor de la informática. Todo esto en un lugar y en un momento en el que había una encrucijada de culturas entre la cristiana, la musulmana y la judía. Un mundo en el que las orillas del Mediterráneo estaban muy cerca, al igual que ahora, aunque por razones diferentes.
Una vida prolífica e intensa
En la Edad Media, el mar Mediterráneo, lejos de ser un obstáculo para la comunicación entre los pueblos, era un medio idóneo para el intercambio. Las islas como Mallorca ocupaban una posición intermedia entre el mundo musulmán y el occidental, donde convivían, no sin dificultades, desde el siglo X, las tres culturas.
Ramón Llull es un caso paradigmático del encuentro de culturas que se produce en la Edad Media, ya que desarrolla un proyecto muy personal, de carácter religioso, intelectual y político, de un alcance extraordinario.
Su vida fue intensa y apasionada como pocas. Fue a la vez un intelectual y un escritor, pero también un activista capaz de viajar en misión a Oriente Próximo o al Magreb, entrando en contacto y polemizando con los sabios y pensadores musulmanes del momento.
Llull fue hijo de uno ricos colonos barceloneses que participaron en la conquista de Mallorca. Nacido en la isla, formó parte de la primera generación de cristianos autóctonos. Durante sus primeros treinta años llevó un estilo de vida propio de los laicos potentados y cortesanos, e incluso cultivó la poesía trovadoresca. Casado y con hijos, era un hombre más bien "disoluto y mundano".
Sin embargo, hacia los treinta años sintió la llamada de Dios. Sin entregarse a ninguna orden, dejó a su familia y se convirtió a la causa cristiana. Su misión a partir de entonces fue intentar convencer a los demás que la verdadera religión era la suya, y lo hizo, en un principio, de una forma racional, partiendo de la base común que tienen las tres fes.
Llull era un hombre sin estudios pero fue capaz de abordar una enorme variedad de campos diferentes, como la geometría, la medicina, el derecho, la astronomía, la metafísica, la filosofía, la teología, la retórica y la lógica. Tampoco esto fue un impedimento para escribir más de 260 títulos, en cinco idiomas diferentes, latín, catalán, castellano, occitano y francés.
Para Llull, el arte fundamenta todas las ramas del conocimiento y permite un acceso directo a él, y acaba desarrollando un método propio, por encima de cualquier forma doctrinal previa, que le confiere un poder culturalmente neutro, herramienta ideal para la persuasión racional.
Es lo que luego se conocería como "Arte luliano". Ramón Llull basa todo su pensamiento y toda su producción escrita en un sistema nuevo y revolucionario, que él proclama le ha sido dado por la voluntad divina, y que ofrece como solución global y alternativa para comprender todas las cosas visibles e invisibles.
La demostrabilidad racional de la fe
En la Edad Media eran normales las controversias públicas entre miembros de las tres confesiones, e incluso los viajes de frailes a tierras musulmanas para intentar convertir a algún personaje relevante. Pero Llull era consciente de los problemas de estos encuentros interreligiosos, y no basta con basarse en la autoridad de los textos sagrados, ni con contradecir las verdades del otro. Había que saber proponer alternativas, argumentos verdaderamente persuasivos
La novedad en la estrategia de Ramón Llull reside en el abandono del uso de autoridades y en la búsqueda de vías de demostrabilidad racional de la fe. Así pues, Llull encuentra un terreno común en el que hacer posible una discusión entre cristianos y no cristianos en la concepción del Universo y de Dios que las tres religiones comparten.
No se trataba por lo tanto de discutir sobre los textos, sino sobre una realidad en la que, en términos generales, no había desacuerdo. Para ello, Llull incluso estudió y fue gran conocedor del árabe y la religión musulmana, con el fin de acercarse de primera mano a esta cultura. De esta manera podía presentar la doctrina cristiana para que los no cristianos la entiendan y acepten sin dificultades.
Para la posición de Llull con respecto a los no cristianos evolucionó con el tiempo, hacia el final de su longeva vida dejó de lado la voluntad de establecer un diálogo franco y abierto, y adoptando un tono más desafiante, con el que pretendía demostrar la falsedad de la fe musulmana y la verdad de la cristiana. Esto le valió el encarcelamiento y, posteriormente, la expulsión de Bugía (Argelia).
La muestra ofrecida por el Foro Jávea de Vecindad presenta, en cuatro idiomas (castellano, valenciano, francés y árabe) el proyecto intelectual y político de Llull, así como su producción científica y literaria, que ha tenido una difusión en la historia de la cultura europea que ni el mismo erudito podía sospechar. También aborda la importancia política y cultural del Magreb y el rol del pensador en el diálogo entre las religiones de aquella época.
La Fundación Foro Jávea de Vecindad continua, así, la línea de colaboración con otras entidades que tienen también como objetivo el intercambio y el diálogo cultural entre las sociedades de ambas orillas del mediterráneo. La Fundación que preside José Ribes confirma, además, con este acto su interés por realizar exposiciones temáticas como la que ya presentó el pasado verano, "España y el Mundo Árabe", de la mano de Casa Árabe-IEAM.
















