A lo largo de una interesantísima jornada, "Sociedad y Tensión en El Magreb y Oriente Medio", organizada por el Foro Jávea de Vecindad, cuatro expertos en el mundo árabe aportaron su visión sobre la raíz de los conflictos que han acaparado los titulares mundiales desde el mes de enero y cómo se podrá instaurar la democracia en estos países.
En su presentación, el miembro del Foro Jávea de Vecindad, Juan Bover, invitó a reflexionar y adoptar un punto de vista diferente sobre este conflicto, cuyos protagonistas son una sociedad mucho más cercana que los yacimientos de gas y petróleo que habían condicionado las políticas con estos países en las últimas décadas. Bover resalta que mientras "en occidente hablamos del fin de la historia", al referirnos a la crisis, otros pueblos están "en otras historias", aludiendo a la situación de pobreza y a la falta de democracia de la mayoría de las sociedades árabes sometidas a regímenes dictatoriales.
Dictaduras con estructuras soviéticas
El profesor de la Universidad de Alicante y experto en pensamiento árabe y musulmán, Víctor Pallejà de Bustinza, explicó que estas dictaduras tienen una "estructura postsoviética totalitaria, con regímenes de partido único y sociedades controladas", que son herencia de la influencia de la antigua Unión Soviética, y que surgieron por imposición de los Estados Unidos, tras la colonización europea, quien a su vez creó esos estados en tierras donde antes solo había tribus.
Pallejà cree que el concepto de islamismo "radical" ha sido una creación de los politólogos, tras el ataque del 11-S, "una especie de mantra que se ha añadido a todo lo que tiene que ver con lo musulmán".
Pero lo cierto es que, a pesar de que en 1989 cayó el muro de Berlín, y con él el telón de acero y las dictaduras soviéticas europeas, en los países árabes aún abundan las ideologías tercermundistas, y una clara influencia soviética, mantenida por las élites de estos países.
Pero los países árabes y musulmanes no siempre han sido así, de hecho, "el sistema otomano y postotomano ya había separado el poder del estado del religioso, y entonces se decía que eran los cristianos quienes estaban metafísicamente incapacitados para ser democráticos", recuerda Pallejà.
La búsqueda de libertad y dignidad en el origen de las revoluciones
En la actualidad, vemos al Magreb como una realidad muy lejana a la nuestra, y antes hacemos negocios con los países latinoamericanos que con los árabes, cuando en realidad es mucha la historia que nos une.
Pero el análisis geopolítico habitual de los últimos años ha contribuido a alejarnos de la realidad de estos países, y ha sido muy poco útil "para entender lo que está pasando", debido a que ha habido "mucha obsesión por la seguridad y poca atención a las causas de los conflictos en estas partes del mundo".
Ahora son las élites de estos países, la "burguesía globalizada", las que han iniciado las revueltas, y no lo hacen reivindicando "el Corán como su constitución ni más sharia, sino pidiendo más dignidad y más libertad". Y es que 30, 40 y hasta 60 años de dictaduras han provocado una "falta de dinamismo y la continuación política de los problemas", advierte Pallejà.
Así pues, mientras los gobiernos del Magreb y Oriente Medio se han centrado en el conflicto palestino, dedicándole muchos recursos, sacrificios y retórica en solucionarlo, éste no ha ido a ninguna parte en 50 años. Al mismo tiempo, los dictadores y sus seguidores se han enriquecido, a la vez que el paro ha aumentado hasta el 40% o el 60%.
A esto hay que sumar la influencia del turismo, que por un lado "permite que se termine la cerrazón y el miedo al exterior, al enemigo racial", provocando un cambio de mentalidad, al igual que sucedió en España a partir de los años '70 y '80. Pero también facilita el ver que se puede vivir mejor, generando una "exigencia de prosperidad" entre la población.
Los jóvenes ya no creen en las gerontocracias
Esto ha provocado una ruptura generacional importante, en una población en la que el 70% está formada por jóvenes que "no tienen a la religión como una fuente única de formación porque la religiosidad no está tan presente como se dice", y que ha perdido la admiración hacia sus padres porque no han conseguido nada con su idealismo.
A la vez, "los mayores se aferran con las uñas a sus butacas" en unos estados "gerontocráticos", donde abunda "la ineficacia, el nepotismo, las alianzas tribales, una gestión urbanística pésima y un fracaso escolar espectacular", caracterizado por el desinterés, el adoctrinamiento y una retórica soviética centrada en "el pueblo", a lo que hay que añadir una sanidad pública inexistente o muy deficiente.
Todo esto ha sido el caldo de cultivo de las revoluciones de los países árabes que han protagonizado las noticias desde el mes de enero. "Por primera vez se adopta la idea de que el pueblo puede salir a la calle para hacer el cambio", cuando antes sólo se hacían golpes de estado que perpetuaban las dictaduras.
Y esta transición a la democracia está ocurriendo en unas sociedades altamente vigiladas, en donde el 10-15% pertenecen a la fuerza policial y los ciudadanos están acostumbrados a ser vigilados. Sin embargo, asegura Pallejà, han sido precisamente los hijos de estas élites, a través de internet y las redes sociales, quienes han iniciado esta revolución. Esto ha sido posible porque no se ha vigilado la red, y porque tampoco se concibe tomar represalias sobre estos jóvenes por quienes son sus padres.
Perspectivas de futuro: economías abiertas
Después de la caída de los regímenes dictatoriales, ¿qué perspectivas de futuro pueden haber para estos países? Para Pellejà el camino pasa por crear unas sociedades más abiertas, y por tanto unas economías abiertas.
Europa, y en concreto España, puede hacer mucho al respecto. "Lo que pasa en el Magreb nos influye; hemos mirado a otras partes, pero hemos de tomar una actitud proactiva con los acontecimientos actuales y futuros", afirma Pallejà, quien añade que, "hay que hacer todo lo posible para que las sociedades se transformen, y para que dispongan de una mejor gestión y reparto de los beneficios.
"No hay por qué considerar que hay una diferencia metafísica entre las orillas del Mediterráneo", asegura el islamista, y es que los problemas de unos y otros son de la misma naturaleza, y "si lo hemos logrado nosotros, no veo por qué no se puede hacer extensivo a todo el conjunto", comenta Pallejà, aludiendo a la transición democrática de España.
Los Hermanos Musulmanes formarán parte de la transición democrática
El debate siguió con una mesa redonda moderada por Salvador Enguix, delegado de la Vanguardia en la Comunidad Valenciana, que contó con la participación de Carme Colomina, corresponsal internacional, ex delegada en Bruselas y que ha cubierto la revuelta en Egipto; Lola Bañón, periodista valenciana, buena conocedora de Oriente Medio y autora del libro "Palestinos"; y José Luis Villanueva, Director General de Relaciones Externas de la Generalitat Valenciana; además de Víctor Pallejà.
Lola Bañón tiene claro que "nada va a volver a ser como antes" y que habrá más revoluciones en los demás países árabes. "Las personas se perpetúan en el poder por falta de democracia y la gente se desconecta de la realidad porque están rodeado de aduladores", explica Bañón que cree que una de las claves de las revueltas egipcias ocurrió hace unos años cuando alrededor de mil personas murieron en un naufragio, y mientras el pueblo estaba de luto, Mubarak celebraba la victoria en un partido de fútbol.
Después, salió la noticia de que el dirigente tenía una fortuna personal valorada en 18 mil millones de euros, mientras que la mayoría de los egipcios viven en la pobreza. E incluso antes de esto, hace cinco años, un joven que pertenece a los Hermanos Musulmanes ya le explicó a la periodista que la situación social en el país era como un "polvorín a la espera de una pequeña cerilla".
Ahora, después de la caída de Mubarak, la Comunidad Internacional se pregunta qué pasará en Egipto, un país referente en el mundo árabe, y qué papel deberá empeñar en la transición democrática de estos países.
Bañón destaca que se trata de una "revolución que no tiene cabezas visibles evidentes", que surge de los propios ciudadanos y su fe en el futuro. Para la comunidad internacional esto es un problema, ya que dificulta la "monitorización de esta revolución".
La periodista asimismo explica que "los islamistas van a estar allí". Los Hermanos Musulmanes están teniendo un debate interno de si formar parte del futuro estado egipcio, de si pasar a la política directa, o seguir como hasta ahora, colaborando con la sociedad civil a través de servicios sociales que el gobierno tenía desatendidos, como la Sanidad y la Educación. Sea como fuere, la Comunidad Internacional tendrá que aceptar esta realidad y dejar de calificar a los Hermanos Musulmanes como terroristas.
Otros problemas que dificultarán el proceso democrático son los miedos de las personas que han vivido del anterior sistema, sobre todo considerando que muchos de ellos forman parte de las fuerzas de seguridad. Asimismo, Israel va a tener que renegociar con Egipto la situación de Gaza, si se constituye un parlamento que incluye a nacionalistas y a islamistas. Gaza está cercada por Israel gracias a la colaboración de Egipto y los acuerdos de Camp David. Palestina quiere volver a las fronteras de 1967, que fue la solución propuesta por la Comunidad Internacional que nunca se cumplió, mientras que Israel propone reubicar a los palestinos en Jordania, algo que no es del agrado de los jordanos.
Este reto no se puede afrontar de una forma seria sin una intervención de las fuerzas armadas en el Mediterráneo, lo cual requiere el visto de bueno de la ONU. Pero la Organización de las Naciones Unidas ha perdido mucho de su prestigio, por lo que antes debe replantearse una reforma de su sistema, asegura Bañón.
La Unión Europea ha actuado tarde y mal
Para Carme Colomina el 2011 será un año transformador, tras el despertar de la "conciencia del pueblo egipcio", es decir, desde que los egipcios han asumido la conciencia de que son un pueblo y de que juntos pueden cambiar las cosas.
Pero el proceso de transición no va a ser fácil, asegura Colomina, quien coincide con Bañón en señalar que los Hermanos Musulmanes son el menor de los problemas, y que resultan más preocupantes los parlamentarios con privilegios dispuestos a pagar a mercenarios para conseguir mantener sus posiciones de privilegio. Ellos "son los primeros que no van a permitir que la transición sea fácil".
Otra incógnita es el papel del ejército egipcio, que está entre los diez más poderosos del mundo, gracias a la financiación de Estados Unidos, y que querrá mantener también sus privilegios. Un ejército que en la plaza de Tahrir se posicionó al lado de los ciudadanos, pero que no hay que olvidar también jugó un importante papel en el mantenimiento de Mubarak en el poder.
En cuanto al papel de la Unión Europea, Colomina opina que ha sido un fracaso la política mediterránea de la UE, quien lejos de aprender la lección del conflicto de los Balcanes, sigue sin una estrategia común, si bien cabe reconocer la rápida reacción en cuanto a la Ayuda Humanitaria se refiere. Así, por ejemplo, mientras los ministros de la Unión estaban reunidos para decidir qué hacer, Francia unilateralmente anunciaba su apoyo a la transición y a la exclusión aérea de Libia.
Además, la UE está reaccionando tarde. "Necesitó un mes y miles de muertos para condenar a Ben Alí en Túnez, y lo hizo a pocas horas del abandono de éste", recuerda Colomina. En el caso de Egipto, la UE también llegó tarde, y ahora en Libia "sigue sin mostrar una unión política de exteriores", mientras se eleva el recuento de fallecidos en el conflicto. Al mismo tiempo, el pueblo árabe no entiende que la Comunidad Internacional no les pregunte a ellos qué quieren.
Riquezas importantísimas que debemos compartir
Finalmente, José Luis Villanueva, explicó el papel de "catalizador de la transición democrática" de la Unión Europea, que ha creado un plan con una dotación de 6 mil millones de euros, que incluyen 30 millones de euros en Ayuda Humanitaria, 17 millones para sostener la transición democrática y consolidar las instituciones políticas, la garantía de bienes de primera necesidad para la sociedad civil y planes para el desarrollo posterior de la economía local que garanticen el avance de la democracia.
Para Villanueva estos países albergan "riquezas importantísimas que debemos compartir y explotar", por lo que es imperativo que "entre todos debemos hacer que funcione bien".
Conclusión y resumen de XAD:
El fin de las gerontocracias y el nuevo mundo globalizado
Los países árabes están protagonizando una serie de revueltas que difícilmente hubiéramos imaginado hace tan solo unos meses, desde nuestra perspectiva occidental. Un punto de vista condicionado por el petróleo y la necesidad de una estabilidad política en los países productores. Sin embargo, la revolución llevaba años gestándose, alimentada por la desilusión y el descontento social de un pueblo que sufre, mientras que sus dirigentes se enriquecen.
Nuestra dependencia del oro líquido ha llevado al apoyo de unos regímenes dictatoriales que se enriquecían a costa de su pueblo. Una hipocresía de la Comunidad Internacional, cada vez más en disonancia con los valores humanitarios con los que supuestamente comulgamos, pero que hemos ignorado corriendo un "tupido velo" sobre la realidad de los pueblos árabes y calificando de terroristas a los Hermanos Musulmanes, en aras de mantener nuestro status quo.
Pero el mundo ha cambiado. Y no quiero decir que se suceden los cambios en el mundo, sino que éste ya no es el que era, a pesar de que aún perduran las gerontocracias, incluso mucho más cerca de lo que pensamos.
En este nuevo mundo ya nadie se puede aferrar al poder, ya que es el pueblo el que tiene la palabra gracias a la globalización y a internet. Una herramienta que está haciendo posible la utopía de la verdadera democracia, y que ya no tiene sentido que se contemple como un potencial, porque es una realidad. Aquí y ahora.
Gracias al acceso a la información que brinda internet y las redes sociales, y que los países árabes están sabiendo usar mucho mejor que nosotros los europeos, están cayendo los mitos, las figuras de autoridad. Y lo que unos interpretan como falta de respeto, es en realidad ausencia de miedo, y es fe en la fuerza individual de cada uno y de la unión de todos.
Desde occidente creíamos que los países árabes estaban atrasados y vivían aún en la Edad Media, pero resulta que si esto es así, es precisamente porque hemos permitido dictaduras con estructura soviética, que han ostentado durante décadas un poder inamovible. Ahora nos toca ser responsables de nuestras acciones y brindar, no sólo Ayuda Humanitaria -algo que ya se nos da muy bien-, sino también apoyo para ayudar en la transición democrática y en el desarrollo de la sociedad civil.
Espero que hayamos aprendido la lección y no repitamos los errores del pasado, cuando al apoyar una única industria, como la del petróleo, se ha favorecido el poder de un único dirigente. La democracia verdadera parte del pueblo, por definición, y de la representación equitativa de todos los estamentos sociales, y sólo se puede sustentar con una economía plural, abierta y democrática, y jamás con monopolios.
Más información sobre el Foro Jávea de Vecindad: www.forojaveadevecindad.org
















