Brooklyn Follies
10/05/2006 - 0:37
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Esta es quizás la más rápida y trepidante de las novelas que Paul Auster ha escrito últimamente. Brooklyn Follies tiene en común con las anteriores ese estilo de Auster de presentarnos unos personajes lejos de cualquier prototipo y una ciudad de Nueva York a escala de barrio, muy distinta a la imagen que tenemos de ella. Pero esta vez con más referencias a la actualidad y con ciertas críticas nada veladas a la situación política de su país.

Está narrado en primera persona por Nathan Glass, un ex-agente de seguros de vida que, tras una vida estable y rutinaria y unos cambios ulteriores superados a duras penas (jubilación, divorcio, un cáncer, una relación con su hija difícil), decide instalarse en el barrio Brooklyn para esperar con calma el final de sus días. Lo eligió porque allí había transcurrido su infancia, a pesar de que el Brooklyn actual de precios astronómicos era bien distinto del sórdido barrio de trabajadores emigrantes y familias obreras que él conoció. Pero, a pesar de todo, no había perdido ese carácter tranquilo y vecinal.

A partir de ese momento, sus únicas preocupaciones consisten en buscar algo que hacer para llenar las horas y la manera de resolver diariamente el problema de comer. Después de un periplo por todos los restaurantes de menú del barrio, acaba encontrando la solución ideal en el Cosmic Diner, un pequeño restaurante donde se come relativamente bien a buen precio, y donde trabaja la joven camarera Marina Gonzalez, cuyas curvas y sonrisas contribuyen de manera importante a alegrar su tranquila y monótona vida.

En el barrio encuentra una librería donde pasa a menudo largos ratos, el Brightman’s Attic donde, por casualidad, se encuentra un día con su sobrino Tom, al que no veía desde hace años y quien trabaja allí elaborando catálogos de la sección de libros raros y manuscritos. De esta manera, reanuda la relación con su sobrino y comienzan a aparecer personajes en escena, como su jefe, Harry Brightman (que en realidad se llamaba Dunkel), un homosexual maduro, culto y refinado, con un pasado como galerista de arte en Chicago, con fraude por falsificación y pasada por la cárcel incluidos, una ex-mujer heredera de una gran fortuna y una hija esquizofrénica o la B.P.M. (Bella y Perfecta Madre), una joven y dulce madre de dos criaturas, de la que Tom se enamora perdidamente, una “sublime encarnación de lo angélico y lo bello”.

La aparición un buen día de la pequeña Lucy, sobrina de Tom, desencadena una serie de acontecimientos, búsquedas, encuentros y desencuentros que conforman el libro, con un ritmo constante y bien llevado, hasta la útlima página. Un buen libro para que los desconocedores de Auster se interesen por este autor y se aventuren, quizás, a leer sus anteriores obras.


Paul Auster nació en 1947 en Nueva Jersey. Tras licenciarse en la Universidad de Columbia, pasó una temporada como marino en un petrolero, tres años en Francia donde trabajó como “negro” literario, traductor y como encargado de una finca y, finalmente, en 1974 se instala en Nueva York, donde comienza una fructífera carrera como escritor.

Brooklyn Follies
Paul Auster
Ed. Anagrama

 

Por Marta Lorenzi
Biblos Librería Internacional

 

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