Simonetta Agnello Hornby nos transporta en sus dos primeras novelas a la Sicilia del Gatopardo, de las familias de la aristocracia terrateniente y los pueblos agrícolas, de los lazos de sangre, de los inicios de la mafia. Es una realidad que conoce bien, ya que nació en el seno de una de estas familias.
Posteriormente estudió en Inglaterra y Estados Unidos y en la actualidad vive en Londres, donde dirige un bufete profesional que se ocupa de resolver problemas de las comunidades negra y musulmana.
La Mennulara, su primera novela, fue recibida con un notable e inesperado éxito internacional. Narra los problemas de herencia y las incógnitas que surgen a raíz de la muerte de una criada atípica –la Mennulara, a la que llamaban así por sus dotes en la recolección de almendras-. Deja una supuesta fortuna a los hijos de la familia noble venida a menos a la que siempre sirvió y a la que estaba extrañamente ligada, con una serie de instrucciones que los desconciertan. A través de las historias y recuerdos que van surgiendo por parte de todos los que la conocieron, vamos descubriendo al personaje, más complejo de lo que parece al comenzar el libro, y cuya historia nos va sorprendiendo más a medida que nos vamos adentrando en su persona y su vida.
La tía marquesa está basada en un personaje real, tía de la escritora, miembro de una conocida familia de la aristocracia rural siciliana. A través de narración que de la vida de Constanza Safamita hace su nodriza, nos adentramos en las costumbres de estas familias, cuya vida está estrechamente ligada al pueblo al que pertenecen y que, en cierta forma, les pertenece. Constituye una maraña de vidas entrecruzadas que nos van desvelando sus secretos, desde la inexplicable melena pelirroja de Constanza y el rechazo de su madre por no haber nacido varón, pasando por la apasionada –quizás demasiado- relación de sus padres, que eran a la vez tío y sobrina, y la competencia que esto generó entre su padre y su abuelo, el barón -que eran a la vez hermanos-, hasta las relaciones con la gente del pueblo y la servidumbre, en cuyos aposentos se crió buscando el amor que su madre le negó; con la iglesia, a través del párroco “familiar”, quien vive la vida a través de ellos, y con los encargados de llevar sus tierras, que se convirtieron en jefes mafiosos gracias al poder que esto les otorgaba, circunstancia que preferían pasar por alto ya que les convenía el orden que mantenían en los campos.
La Mennulara
Simonetta Agnello Hornby
Ed. Tusquets
320 Pags.
La tía marquesa
Simonetta Agnello Hornby
Ed. Tusquets
450 Pags.
Por Marta Lorenzi
Biblos Librería Internacional













