Paradero desconocido
03/01/2007 - 0:27
   imprimir  enviar a un amigo   disminuir tamaño de letra aumentar tamaño de letra  

Publicado por primera vez como un relato en 1938 en la revista Story, Paradero Desconocido tuvo un gran impacto desde sus comienzos. En diez días la revista se había agotado y las copias corrían de mano en mano. Una revista del calibre del Reader’s Digest rompió su costumbre de publicar sólo no-ficción para reimprimirlo y la editorial Simon & Shuster lo publicó como libro, vendiendo una tirada inusual para la época. Pero en 1939 pasó a la lista de libros prohibidos por el régimen de Hitler y desde entonces se movió en la clandestinidad. No fue hasta sesenta años después cuando volvió a salir a la luz y a darse a conocer en todo el mundo.

La provocadora de todo este revuelo es una mujer: Katherine Kressmann (señora de Taylor), su autora. Cuando su relato iba a salir a la luz, tanto su editor como su marido pensaron que la historia “era demasiado dura para aparecer firmada por una mujer”, y se decidieron que apareciera con el seudónimo “Kressmann Taylor”, como ha llegado hasta nuestros días.

Se basa en la correspondencia entre dos antiguos socios de una galería de arte en California, la Shulse-Eisenstein Galleries: Max Eisenstein, judío americano y Martin Shulse, alemán, a los que les une una gran amistad, e incluso lazos casi familiares (Martin tuvo una relación amorosa con la hermana de Max). Cuando en 1932 Martin decide regresar junto con su familia a su país natal, comienza un intercambio de cartas que durará años y a través de la cual veremos ascender el poder nazi en Alemania. En un comienzo, Martin relata a su amigo la miseria que encuentra a su llegada a Alemania: un país angustiado por el hambre, la humillación que padeció tras la 1ª Guerra Mundial y, sobre todo, la desesperanza. Es fácil entender que esa situación es campo abonado para movimientos revolucionarios de cualquier índole. Tal como nuestro protagonista contaba a su amigo americano, primero un poco escéptico, pero más tarde convencido, Hitler era un hombre fuerte, que devolvía la vitalidad, el amor propio y la esperanza a un pueblo desesperado. Max, tanto como judío como por librepensador, contestaba preocupado a las cartas de su amigo, resistiéndose a creer el cambio que en él se estaba produciendo. Poco a poco la relación se va transformando, poniendo en evidencia los límites hasta dónde el alma humana puede llegar.

En apenas una hora se lee o, más bien, se devora, este libro, cuya lectura no sólo es recomendable, sino que debería ser obligatoria. Katherine Kressmann se vale de unas cuantas páginas para dinamitar muchos de los ideales por los que mucha gente estaría dispuesta a morir (o matar), nos enseña nuestro lado más oscuro y nos recuerda que existe, que es real (de hecho, la autora se basó en unos conocidos suyos para escribirlo). Es de agradecer iniciativas como la del Xàbia Book Circle, que no permiten que se pierdan en el olvido libros como éste.

 

Por Marta Lorenzi
Biblos Librería Internacional

 

Ver artículo original (191 lecturas)

  imprimir imprimir  mostrar en pdf mostrar en pdf  enviar a un amigo enviar a un amigo
favoritos  facebook  twitter  del.icio.us  digg it!  meneame