La asociación de usuarios del canal de la Fontana, Aexamar, ha expresado a la Conselleria de Infraestructuras su deseo de ejercer un control sobre las embarcaciones que atracan en este espejo de agua para "evitar situaciones de riesgo y conflictos".
Hace tres meses que esta agrupación solicitó la concesión temporal del canal, pero aún están esperando ser recibidos por el director general de Puertos, Carlos Eleno. La propuesta de los 400 socios incluye facilitar a la Conselleria el canon por ocupación de los amarres, algo que beneficiaría al ente autonómico, pero que también permitiría evitar las situaciones caóticas que se viven cada verano en el canal, cuando éste se llena de embarcaciones.
Y es que Aexamar ha advertido a Conselleria de ciertas irregularidades en la forma de alquiler y venta de amarres, no permitido al tratarse de un espacio público. Además, es práctica habitual colocar barcas indocumentadas para ocupar amarres provisionalmente, aunque luego éstas se quedan medio hundidas y provocan daños a embarcaciones vecinas. Por no hablar de los objetos de todo tipo que jalonan el fondo del canal, contaminando el agua y que suponen un riesgo para los barcos que pasan por encima.
Por su parte, los concesionarios de los tres negocios de alquiler de embarcaciones de recreo situados en dominio de Costas, entre el puente y la bocana del canal, se quejan de que también la Conselleria quiere cobrarles la concesión. Algo que no consta al Ayuntamiento, cuyo concejal responsable, Juan Ortolá, ha avanzado que solicitará una reunió con Carlos Eleno para aclarar la situación.

























Por otro lado a mi personalmente se me ha ofrecido un amarre en alquiler para meses de verano, e incluos hace unos tres años se me intento vender uno de ellos y cuando dije que de acuerdo que pagaba lo que pedia por el, pero que lo pagaba en el notarrio a la hora de firmar, ya me dijo que no, que no podia hacer eso dado que no habia propiedad, por lo tanto y mientras no me desmuestren que quien quiera pueda ser socio y que cuando un amarre quede libre se acceda por antiguedad o por otro medio que se habilete en asamblea y de forma clara, podre decir que es una merienda particular.