En estos últimos días, es frecuente oír quejarse a los ciudadanos de Xàbia porque el trabajo ha bajado y el dinero en el pueblo ya no corre como corría. No me alegro, en absoluto, de la situación en que nos encontramos, y lamento que nos hayamos dado cuenta a estas alturas de que el egoísmo nos ha superado.
Estos últimos años han sido unos de gran crecimiento, un ciclo económico muy bueno, y ya ven como se han aprovechado. Ladrillos y más ladrillos (que conste que yo soy una de las personas que vive de la construcción).
Todos sabemos que la economía tiene ciclos y que detrás de una época favorable viene una mala, y los buenos políticos y administradores han de tenerlo en cuenta y ser previsores. Sin embargo en Xàbia, el mejor pueblo de la Comunidad Valenciana, hemos preferido cerrar los ojos y dejar pasar el tiempo.
Si las promotoras podían construir diez edificios, ¿por qué iban a construir sólo cinco? Sus empresarios lo tenían claro: “¡a levantar casas!, cuantas más y más rápido mejor, y después a buscar otro pueblo donde continuar especulando, que en éste ya se apañarán”.
Y así estamos, viendo como nos las apañaremos por no haber sido más previsores. Hemos sido incapaces de ser realistas, de mirar al futuro, de pensar en nuestros hijos. La consigna parecía ser: ¿por qué si puedo ganar en un año lo de tres, lo voy a dejar escapar? ¡Que triste!
Ahora, cuando la maquinaría del ladrillo ha dicho ¡basta!, nos damos cuenta que la Sanidad está por los suelos, la Educación entre barracones, nadie se ha preocupado de fomentar un crecimiento acorde con la capacidad, faltan servicios: aceras, alumbrado, alcantarillado, papeleras, limpieza, servicios complementarios, edificios culturales, zonas de ocio,…, ni una decente parada de autobús,…, ¡nada! Todo lo público no importaba, esto por lo visto no dejaba dinero, ¡el ladrillo sí! Y que más daba, si total vendíamos y alquilábamos nuestros apartamentos o terrenos a precio de oro.
Está claro que cuando el mercado lo pide tienes que ponerte a su altura, pero señores, ¡qué triste no pensar en el crecimiento sostenible, que nos conviene a todos (y a los que vivimos de la construcción más)!
La verdad, no entiendo como algunos han podido ser tan egoístas, “pan para hoy, hambre para mañana”. “Arrambla con lo que puedas y el que venga detrás que se apañe”, era su máxima.
Y sí señores, yo estoy en política, y estoy en un partido que trabaja con la mejor intención y pone todo el empeño para que esto funcione, para que seamos capaces de que Xàbia recupere ese encanto que tenía, para nuestros jóvenes, para nuestros residentes, para todos… Y sepan que estamos trabajando con gran entusiasmo. Pero créanme, después de años sin invertir en el municipio, lamentablemente cuesta mucho que se note el esfuerzo y el trabajo, porque el deterioro del municipio es muy grande.
Yo tan sólo pido a nuestros ciudadanos un poco de paciencia y confianza, porque lamentablemente esto no se recupera con facilidad. Pero estaremos ahí, trabajando con todas las fuerzas, para estar orgullosos de nuestro pueblo, de Xàbia.
Kica Mata
Concejala del Ayuntamiento de Xàbia por el PSPV-PSOE
Lo que nos ha dejado la maquinaria del ladrillo















