Prensa y política
13/09/2005 - 11:33
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¿Puede la prensa poner en peligro la libertad y seguridad del ciudadano?

La Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Suiza, Noruega tienen un acervo cultural democrático común.
Muy pronto, en el Renacimiento, los regímenes políticos democráticos florecen en los países anglosajones protestantes.
El fundamento del sistema democrático –división de poderes, libertad y derechos humanos- es garantizar la libertad y seguridad del ciudadano frente a los posibles abusos del poder. Por eso es peligroso cuando la libertad de prensa da paso a una prensa que sustituye a los jueces, emitiendo “juicios” demagógicos y precipitados, que coaccionan la libertad del juez, al aplicar e interpretar la ley.

La prensa debe “reflejar” el pensamiento político de la población, no condicionarlo -esa no es su función-, vendiendo una opción política en una operación de marketing, poniendo de moda un pensamiento político determinado. La prensa acaba influyendo en las tomas de decisión del gestor político. El periodista asume una idea que se vende bien, con carga emotiva, que falsea la percepción del problema. La única defensa es el desarrollo del sentido crítico del ciudadano, a través de su formación intelectual. A mayor cultura, más sentido crítico y capacidad de análisis.
Idealmente, elegido libremente el gobierno, controlada su gestión por el parlamento, debe sentirse libre de adoptar las opciones que considere más conveniente, sin interferencias de la prensa ni de las manifestaciones callejeras, que prensa y partidos de la oposición pudieran promover.

La prensa vende emotividad. La gestión política ha de ser racional y el ciudadano puede y debe fomentar la racionalidad, a través de su sentido crítico en las urnas. Cuando ninguna opción política es razonable, queda el recurso del voto en blanco, nunca la abstención. Un porcentaje importante de votos en blanco forzaría a los partidos políticos a reconsiderar su excesivo protagonismo a costa de la libertad de conciencia de los representantes elegidos y de la comunicación entre el “elegido” y el votante.

¿Está la prensa imponiendo opciones, ideas y un lenguaje de moda?

Vicente Ramírez-Montesinos

 

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